domingo, 26 de julio de 2015

Una Mirada

Prólogo

Las luces de cientos de cámaras apuntan hacia su rostro, cientos de micrófonos tratan de recoger sus palabras, decenas de flashes, disparados al mismo tiempo, lo dejan ciego por unos instantes, camina entre la multitud, pero a nadie escucha, sabe que hablan, que le preguntan cosas, pero él se siente incapaz de contestar nada, el rugido de los miles de reporteros reunidos para la ceremonia no llega a sus oídos, lo único que puede escuchar es el latido de su corazón, lento, pausado y ensordecedor, retumbando dentro de su cabeza como un mazo pulverizando piedras, da algunos pasos, se siente mareado, y cuando está a punto de desistir por enésima vez, alcanza a ver a La Estrella, la Diva del Siglo XXI, como acaba de bautizarla un reportero, la actriz más famosa del planeta, la protagonista principal de su más reciente película.

Ahí está, contestando a los reporteros con frases ingeniosas sacadas de su repertorio particular, puede ver los rostros deformados por las carcajadas, los cuales adquieren una forma grotesca gracias al maquillaje y los retoques que tratan de esconder la edad, todos ríen, todos celebran las ocurrencias de Eve, todos caen rendidos por su encanto, todo el maldito y miserable universo ha sido conquistado por ella… por esa cosa.

¿Cómo nombrarla ella, cuando el bien sabe lo que esconde?, ¿Cómo reconocer su humanidad si para él no es misterio que nada tiene de humano?, la desesperación lo hizo caer muy bajo, pero este chiste, diabólico y depravado, está a punto de terminar.

Todo pasa en cámara lenta dentro de su cabeza, el hombre mete la mano derecha dentro de su saco mientras camina decidido hacia su objetivo, algunos notan su actitud decidida y esperan que se produzca alguna escena desagradable a las que los ha acostumbrado, pero nadie espera que, a pocos pasos del sitio donde Eve habla con los reporteros, Michael Knight desenfunde un revólver y lo apunte directo al sitio donde tiene clavada la mirada… la nuca de La Estrella.

Todo pasa en un instante, los reporteros apenas empiezan a gritar, los flashes oportunos capturan las fotografías que serán portada en los diarios del día de mañana, Knight aprieta ligeramente el gatillo del arma, el sensible percutor se dispara, golpea el fondo del casquillo y hace volar la bala a través del cañón, la velocidad considerable y el tamaño del proyectil son irrelevantes, ya que la cabeza de Eve está a menos de quince centímetros de la boca del revólver.

El instante mismo del disparo queda inmortalizado en una fotografía, la única del instante fatal, que se hará famosa en los años venideros, y que será expuesta junto con otras fotos, más antiguas pero igual de impactantes, en todas las exposiciones relativas al fotoperiodismo; cuando el flash se apaga, todo el incidente ha pasado a la Historia, los reporteros comienzan a balbucear, los más inteligentes ganan aplomo y pueden dar la noticia, que a partir de ese momento incendiará todas las redes y se volverá viral en menos de una hora, para cuando el sol vuelva a despuntar, todo el mundo sabrá lo que ha pasado.

Michael Knight, el director de Desesperación, la película del año, asesinó a Eve Knickerbrocker minutos antes de que comenzaran los Oscares.

Para muchos, esto era el inicio de una asombrosa noticia que daría para semanas y semanas de información, Knight sabía, sin embargo, que esto era el final lógico para la historia de Eve Knickerbrocker…

Primer acto

Eran las dos de la mañana cuando sonó el teléfono, Michael sabía por experiencia que es la hora que siempre escogen los artistas para molestar; él mismo se permite considerarse uno de ellos, sin embargo, nunca ha tenido la falta de tacto necesaria para importunar a alguien a esas horas, tarda más de la cuenta en despertarse, malhumorado, estira el brazo para tomar el teléfono, lo descuelga y la persona que está al otro lado del aparato empieza a hablar sin esperar a que responda…

Unos segundos después, pega un brinco y cae de la cama, le acaban de dar la peor noticia que ha escuchado en toda su carrera, ni siquiera sabe qué decir, los gritos de su agente lo sacan del trance, sólo se le ocurre externar con un grito lo que inunda su mente en ese momento:

- ¡¿Cómo diablos dejaste que pasara eso, Bill?!

A la mañana siguiente, todavía malhumorado, Michael toma café mientras observa cómo la noticia de su humillación recorre el mundo de lado a lado, Mila Howard, la actriz principal de su nuevo proyecto, había decidido utilizar la cláusula de salida en su contrato para dejar la película a la mitad, la misma cláusula que el insistió en eliminar y que el agente de Mila logró conservar negociando con los productores, a espaldas de Michael.

No hay nada que hacer, es lo que Bill le había dicho… malditos imbéciles, nunca van a ser capaces de entenderlo, su maldito descuido acaba de tirar su proyecto, el homenaje que tenía planeado no va a completarse, y para Michael ya no existe la opción de empezar de cero; es el último de su especie, y pronto ésta morirá con él.

Michael Knight, el último director de cine tradicionalista, va a culminar su gloriosa carrera con una película incompleta, que tomará su lugar junto al Quijote de Orson Welles y acompañará al Napoleón de Stanley Kubrick en el apartado de las mejores películas que nunca se hicieron… Desesperación no verá la luz, y dejará un vacío permanente.

¿Es que acaso a nadie le importa?, ¿En serio están tan absorbidos por el vacío que prefieren cazar fantasmas a tener algo real?, ¿La humanidad ya cayó tan bajo como para hacer de la perversión del arte la norma?, ¿Les importa esto, de todos modos?, ¿Alcanzan a entender la diferencia entre la película hecha con actores reales, y las fantasías generadas por computadora que ahora todos aman?

Ya nadie hace cine como es debido, todo lo que se escribe, lo que quiere contarse, se procesa por medio de computadoras, ellas son las que se encargan de dar “vida” a todos los proyectos actuales, ya no son necesarias las locaciones, el vestuario, las luces, los técnicos… tampoco es necesaria la cámara, y mucho menos los actores, se ha refinado tanto esta tecnología, que la gente no distingue entre un programa de computadora y la realidad filtrada a través de una cámara de cine.

Con los años, incluso el oficio de director dejó de ser fundamental en la película, ahora son más editores que otra cosa, las tomas salen a la primera, todo es perfecto desde el principio, hoy sólo es necesario tomar las piezas generadas por las máquinas y armar el rompecabezas… corren rumores, cada vez más certeros, de que algunos incluso acomodan las piezas de acuerdo a lo que la máquina dicta.

Hace muchos años, esto hubiera sido una aberración, y sin embargo, empezó a hacerse más y más común, hasta que un grupo de disidentes, de los que Knight era el último superviviente, había decidido ir contra la norma y seguir haciendo todo como los grandes, sin importar el esfuerzo, el trabajo infernal y el dinero que fuera necesario.

¡Ah, y las cosas que lograron hacer!, revivir las glorias de Hitchcock, Kubrick, Tarantino, Aronofsky, Anderson, Von Trier y una larguísima lista de grandes hombres que dedicaron su vida a plasmar sus sueños, sus obsesiones, sus demonios y hasta sus pesadillas, para que todos participaran de ellas.

Pero el tiempo es omnipotente y con el paso de los años, uno por uno, los miembros de este grupo de nostálgicos fueron cayendo, fuera por retiro, enfermedad, muerte o cansancio, el exclusivo club de tradicionalistas fue disminuyendo más y más, hasta que Knight fue el último de sus apóstoles, el único que jamás había cedido al avance imparable de la perfección, a diferencia de varios de sus compañeros.

El jamás había utilizado la tecnología para suplir al alma, y nunca lo haría.

Segundo Acto

Michael lleva horas mirando estúpidamente el vaso que tiene frente a él, el bar está semivacío y los pocos parroquianos que quedan lo ignoran abiertamente, el mundo entero lo rechaza, no por desprecio hacia él o su trabajo, sino hacia el aura de humillación que desprende, sin que ninguno de los presentes lo sepa, la vida de Knight está a punto de cambiar.

La puerta se abre, algunos observan a un hombre alto, vestido con un traje azul impecable, que observa a todos los presentes hasta fijar la vista al fondo de la barra, donde Michael bebe sin consuelo, decidido, el hombre de azul camina hasta él, toma asiento a su lado, y empieza a hablar sin que nadie se lo pida.

- ¿Mr. Knight?

Michael lo observa por un segundo y se refugia de nuevo en el fondo del vaso que tiene frente a él, murmura:

- ¿Quién quiere saber?
- Mi nombre es Maximilian Berg, y tengo una propuesta para usted de parte de un cliente muy importante.
- ¿A sí?, ¿Y puedo saber quién es ese hombre tan importante que no pudo venir en persona?
- Con gusto le diré su nombre, Mr. Knight, aunque estoy seguro que no le dirá nada; mi cliente es Walter H. Collins, y él desea ofrecerle su ayuda para salir del problema en que está metido.
- ¿Walter H. Collins?, ¿Quién es él y qué interés tiene en ayudar a un paria como yo?
- Una cosa a la vez, Mr. Knight, permítame hablar con usted en un lugar más privado, y terminaré con todas sus dudas… ¿Acepta hablar con nosotros?

Michael no sabe que decir, pero sabe perfectamente que no tiene nada que perder, y sería imposible que las cosas empeoraran.

- ¿Por qué no?, súmense a la fiesta y tomen lo que quieran, estamos de oferta hoy.

Tercer Acto

- Muy bien Mr. Knight, ¿Qué le parece?

Michael está asombrado, Berg acaba de poner ante sus ojos la solución de todos sus problemas, está ahí, mirándolo con esos ojos extraños, él sabe que están vacíos, carecen de alma o de sustancia, pero esta sombra, por primera vez en la vida de Knight, tiene algo dentro de ella que no es posible definir, y que la distingue de todas las que ha visto hasta ahora.

- ¡No es posible!, ¿cómo lograron hacerlo?
- Ya se lo dije, Mr. Collins es un tipo extraordinariamente talentoso, ahora que está por culminar el proyecto de su vida, quiere una prueba de que su esfuerzo valió la pena, ha seguido sus instrucciones al pie de la letra, y por su reacción, puedo ver que Mr. Collins estará más que satisfecho con el resultado.

Michael no puede creerlo, lo que sus ojos registran no es lo que su mente conoce, y el conflicto lo deja a la deriva, sin pensar mucho en esto, dice:

- ¿Puede dejarme a solas un momento con ella?
- Por supuesto – contesta Berg – si quiere hablarle, sólo diga su nombre: Eve.

Una vez que todos habían salido, Michael rodea a la creación magna de Walter Collins, se maravilla con el rostro magnífico, las proporciones ideales y la sensación de calma y tranquilidad que transmite, sin embargo, lo que más roba su atención son los ojos, y esa misteriosa energía que irradia de ellos…

- ¿Eve?
- ¿Si?
- Hola, yo soy…
- … Michael Knight, tu eres el famoso director de cine, ¿no es así?
- Yo no diría que famoso…
- ¿Qué?, ¡Pero claro que lo eres!, tu talento y lo que has logrado hasta ahora pasará a la Historia, ¿para qué la modestia, entonces?

Eve se veía tan agradable, tan real, tan verdadera como cualquier cosa que Michael hubiera hecho en su vida, fue en ese momento que lo supo, la Revelación golpeó su mente y ya no lo dejó tranquilo.

Epílogo

Por supuesto que Michael Knight nunca enfrentó acusación o juicio alguno por lo que hizo aquella noche, la ceremonia de los Oscares se llevó a cabo como estaba planeado, los votos ya no podían ser cambiados a raíz del incidente, y justo como se esperaba, Desesperación se llevó los premios más importantes, los rumores señalan que sólo uno de los sobres que fueron abiertos esa noche era diferente al resto, el cambio de última hora obedeció, dicen, al disparo que recibió Eve Knickerbrocker, se dice que la Academia no iba a permitir que el premio fuera para ella a raíz de lo que se reveló esa noche.

Michael recibió el premio a mejor director y se convirtió en el último tradicionalista en ganar el premio, no estuvo presente para recibirlo, y le fue entregado al día siguiente, cuando salía de la oficina del Sheriff del condado de Los Ángeles, Knight colocó el premio en su repisa al llegar a casa, y acto seguido se sentó frente a su vieja computadora, y redactó la última declaración de su carrera:

… la decisión la tomé el día en que me presentaron a Eve, Mr. Berg asegura que Walter Collins solamente siguió mis instrucciones, pero Mr. Collins logró imprimir algo en la mirada de Eve que me convenció de dos cosas: primero, el grado de perfección que había en ella era inalcanzable para el resto de nosotros; segundo, ella era la demostración final de lo bajo que ha caído la sociedad, perseguimos tantas sombras que dejamos de apreciar lo real, y ahora incluso logramos falsificarlo, eso hace que mi oficio se vuela irrelevante, siendo su objeto principal la creación de realidades alternas que parezcan reales, aun cuando son falsas.

¡Felicidades a todos!, ahora tienen sombras y fantasmas a los que pueden abrazar y llamar “reales”, eso es a lo que su mediocridad e ignorancia los ha llevado, el único consuelo que me llevo, aparte de haber culminado mi obra final, es saber que, cuando las sombras cubran la Tierra, la de Eve Knickerbrocker no estará entre ellas.

Ese maldito androide regresó al lugar de donde Collins lo hizo surgir, e imagino que nunca volverán a ver algo parecido, espero de todo corazón, que así sea.

Atentamente
Michael Knight”.


El Discurso

El hombre en el estrado clava la mirada en el fondo del auditorio, siente como el sudor empieza a correr por su frente, no es debido a lo que acaba de ver, sino a que las luces hacen que el calor se concentre en donde está parado; a su lado está el premio que acaba de recibir, el hombre se da un respiro, toma un trago de agua y aclara su garganta, la audiencia está en silencio, expectante.

- ¡Wow! ¡No sé qué decir, de verdad!, todos han sido muy amables al darme este premio, el cual, debo decir, no merezco en realidad… sé que muchos de ustedes me admiran por la obra que hemos llevado a cabo en esta ciudad, sé que me consideran una especie de héroe, de benefactor, de santo, inclusive… debo decir que eso me abruma, no es necesario que les diga de nuevo lo que eso me hace sentir, muchos de ustedes se han acercado a mí para expresar todo esto, y les he hablado muchas veces de cómo me siento cuando los escucho hablar de esa manera.

¿Qué les puedo decir?, durante más de 15 años hemos estado juntos, trabajando por este proyecto, esforzándonos cada día por hacerlo más y más grande, y ayudar a más y más personas… muchos de ustedes han dado más de lo que cualquiera puede pedir, ayuda, apoyo, tiempo, dinero, esfuerzo… todo en un gran impulso para mi causa (nuestra causa ahora), la cual han hecho crecer más allá de mis sueños más ambiciosos… ¿Quieren saber cómo me hace sentir eso precisamente hoy, que recibo este premio?

La audiencia murmura un callado “Sí”

- Eso pensé… justo hoy, recibir este premio y verlos a todos aquí, ver sus rostros, su ilusión, sus miradas cargadas de esperanza… ¿saben qué me inspira?...

El auditorio completo guarda silencio expectante, el Filántropo del Año está por terminar su discurso, y está por hacerlo de una forma que resultará inolvidable para todos los que lo escuchan:

- Me inspira. El más completo. Y absoluto. DESPRECIO.

Todos los asistentes se miran asombrados, nadie puede creer lo que acaban de escuchar, por un momento, todos piensan que es una especie de broma, así que unas curiosas sonrisas estúpidas adornan sus rostros, el hombre pasea la mirada lentamente por el salón, clavando los ojos en todos y cada uno de los presentes, sabe que se niegan a aceptar lo que escucharon, de modo que tiene que continuar:

- Todos ustedes son personas patéticas, débiles y despreciables… cada día de los últimos 15 años he tenido que esforzarme más allá de lo que sus pequeñas y pusilánimes mentes pueden imaginar, he tenido que aguantar las ganas de gritar, de destrozarlos, de borrar de sus estúpidas e insulsas caras esas mediocres sonrisas que las adornan.

Todo el día, todos los días, he tenido que resistir el impulso de partirlos por la mitad y eliminarlos, he resistido la tentación de darles una pequeña probada del mundo real, de hacerlos pedazos y enseñarles, en el último glorioso instante, sus corazones arrancados de sus pechos, justo antes de que dejen de latir, para así mostrarles el horror que adorna la vida REAL.

Pero durante estos 15 años he resistido esa tentación, y déjenme decirles: ¡ha sido un esfuerzo heroico!, todo el día, todos los días, he tenido que luchar contra mis instintos y contra mi naturaleza; pero ahora que lo saben, tengo que decirles porqué lo soporté, y porqué valió la pena aguantarlo; los conozco bien, y sé que seguro están pensando: “debe estar loco”, pero una vez que sepan lo que he hecho, y les aseguro que lo sabrán, a detalle, más pronto de lo que imaginan, recibirán por fin, eso que tanto anhelé darles… un gran platón de realidad, una cubeta de agua helada de terror y asco que recorrerá sus espaldas por años y años.

Los hombres que están al fondo del salón, a los que pueden ver si deciden voltear hacia allá, son miembros de un grupo especial de investigación de la Policía Metropolitana; el hombre que está en medio del grupo, aquél que no me quita la mirada de encima, es el Inspector González, él les dirá, una vez que esto haya terminado, todo lo que he hecho, todos los horrores que he desatado, y todos los productos infernales que salieron de este cerebro enfermo.

Pero antes de llegar a eso, quiero darles un último regalo, mi último presente, mi testamento, si quieren llamarlo así: la culminación de una magna obra que me ha tomado 15 años montar, y que hoy se representa por única ocasión… sólo para ustedes.

Este último detalle se los confirmará la Policía, si es que no me lo creen, claro; sé que en este momento están repasando frenéticamente los últimos 15 años de sus vidas, buscando desesperados indicios que les digan que todo esto es una broma macabra… pero para este momento ya se dieron cuenta, los indicios que sus mentes les dan no apoyan la idea de la broma, más bien confirma lo que están escuchando.

¿Están listos? ¿De verdad?, vamos, un par de segundos más de reflexión… ¿Ya? ¿Listos para escucharlo?... muy bien, aquí va: la fundación, esta obra magna por la que me han dado premios, me han elogiado, me han elevado a alturas increíbles y me han dado su confianza durante todos estos años, es un fraude… no un fraude sencillo, claro que no; el punto nunca fue obtener dinero, o favores políticos, o el aprecio de sus vacuas mentes… No, no, no, el objetivo final fue obtener carne fresca, víctimas que alimentaran mis necesidades, animales para sacrificar en el matadero.

¡Así es! ¡Ahora lo saben! ¡El dinero, la ayuda, el esfuerzo, todo ha servido para alimentar una enorme trituradora de carne!, ¡Y TODOS SON CULPABLES! ¿Creyeron que lavaban sus culpas de ese modo?, ¿Pensaron que su tan llamada “ayuda” limpiaba todos sus pecados?, pues les tengo noticias: ¡Sus pecados sólo aumentaron gracias a mí!

El silencio, expectante unos cuantos minutos antes, ahora cae como una losa sobre las cabezas de todos los presentes, sus mentes, ahora lo sabe el hombre en el estrado, empiezan a torturarlos, y seguirán haciéndolo por muchos años más.

- La obra está completa… en fin, no me queda más que decirles, salvo, tal vez, que me recuerden siempre que puedan, y algo me dice que lo harán por mucho, mucho tiempo; nada me queda, pues, más que agradecerles por todo su apoyo y ayuda para culminar mi magna obra, y despedirme de ustedes con un gran final, digno de este extraordinario esfuerzo que hemos protagonizado juntos.


Sin que nadie tenga tiempo de reaccionar, el hombre en el estrado levanta el brazo derecho, que estaba oculto, en su mano hay un revólver de gran calibre, el Inspector González corre hacia el escenario pero ya es tarde, ágilmente, el hombre apunta el revólver a su sien y dispara.

domingo, 1 de febrero de 2015

La Rosa

1

El rugido de la ciudad envuelve el ambiente, 25 millones de almas se ponen en movimiento, como todas las mañanas; las nubes cubren por completo el cielo y amenazan con desatar una lluvia temprana que dé al traste con los planes que los esclavos tienen; mientras los ciudadanos se lanzan velozmente a las calles, una mujer, joven y de apariencia tímida, camina con mucho cuidado por las calles resbalosas de la ciudad, trata sobre todo de no caerse mientras se equilibra sobre los largos tacones al pasar por las banquetas; al mismo tiempo, intenta que nada arruine su vestido nuevo, un estallido de color en medio del día gris, en la ciudad gris.

Una vez que el caos matutino se ha asentado, encontramos a nuestra joven en medio de un bosque de cubículos grises, la mayoría de los oficinistas, presionados y tensos como corresponde a empleados de un gigante corporativo, pasan casi sin mirarla frente a su escritorio; ella, consciente de ello pero dispuesta a no dejar que un detalle tan pequeño arruine su día, saluda amablemente a todos, con una enorme y bella sonrisa colgada siempre en los labios; como suele pasar en las grandes oficinas, donde todo es gris y apático, alguien como ella siempre destaca, y no pasa mucho antes de que algunos de sus compañeros, una vez pasada la tradicional racha matinal de estrés, empiecen a devolverle el saludo y a conversar con ella.

Su escritorio, decorado con pequeños detalles que le dan luz y color a un mar de paneles oscuros, empieza a ser frecuentado por más y más personas, ella a todos recibe, con todos conversa, a todos sonríe y los hace sonreír, es, cómo negarlo, el alma buena que le pone color a todos los días rutinarios del ejército empresarial.

A una chica como ella no le faltan pretendientes, pequeños soldados rasos del ejército que le dedican todo tipo de atenciones, las cuales ella es incapaz de rechazar; a todos los mira con ternura y con cariño, a todos los quiere y a todos los aprecia, su cubierta exterior hace creer a la oficina que ella es una niña de corazón dulce y noble, incapaz de desairar a nadie o de perder una amistad por algo tan trivial como una ilusión; por supuesto, la razón por la que conserva a su pequeño club de admiradores tiene que ver con esa necesidad siempre insatisfecha, ese algo que ha estado con ella desde que tiene memoria, todo ellos, hasta el último, alimentan la vanidad escondida de la mujer.

2

Las ruedas de la camilla emiten un rechinido estridente mientras pasan por el largo y oscuro pasillo hacia la sala de autopsias, los forenses y dos inspectores de la Policía Federal esperan dentro de la sala a que arribe el cadáver para poder examinarlo a fondo.

Los camilleros hacen el último esfuerzo y empujan el cuerpo, cubierto con una sábana blanca, dentro de la sala, uno de los doctores dice:

- Buenas noches, bienvenido al Servicio Médico Forense, esperamos que su estancia sea agradable...

Su asistente y los inspectores, acostumbrados a las bromas macabras del Doctor Smith, no mueven un músculo, las potentes luces iluminan el centro de la habitación, donde los camilleros depositan la carga y salen de inmediato, ya se corrió el rumor por todo el Servicio de que la última víctima de Smiley no es un espectáculo agradable.

En cuanto los camilleros salen, el Doctor Ramírez se acerca al cuerpo y lo descubre en un ágil movimiento, los inspectores se sienten asqueados en el instante en que logran ver lo que quedó de la víctima, Smith, con su particular sentido del humor, choca las manos y prosigue con su bienvenida.

- ¡Válgame!, ¡Se ve que le han dado una muy buena! -Smith revisa el registro y continúa- de modo que se ha topado usted con Smiley...

Smith suspira y vuelve a mirar el cadáver, la posición del cuerpo no ha cambiado, sin embargo, el Doctor se siente inspirado a decir:

- No es necesario que se moleste, aunque parezca que estamos lejos, en realidad cada vez estamos más cerca de Smiley, no lo suficiente como para impedirle que le hiciera esto, pero sí lo suficiente como para que, con su ayuda claro, podamos evitar que vuelva a hacerlo.

Todos los presentes guardan silencio por unos segundos, mientras contemplan el rostro sin vida del cadáver... la mitad que quedó, al menos.

3

La noche desciende sobre la magna ciudad, los ciudadanos se lanzan de nuevo a las calles, al tráfico y al caos; nuestra vanidosa señorita, que detesta el tráfico abundante y aparentemente interminable de la capital, aprovecha las tardes para hacer algo de ejercicio, de modo que al acabar la jornada, y luego de despedirse de todos los amigos especiales que tiene en la oficina, se dirige al gimnasio más cercano.

Durante el trayecto, la mujer va sonriente, saludando a todos aquellos con los que se cruza, tratando de alegrar la tarde de los caminantes, y de paso tratando de llamar la atención y ser el centro de las miradas, aunque sea sólo por unos segundos.

Desde que era niña le gustaba la atención que recibía; al crecer, la necesidad de ser atendida aumentó, muchos pensarían que a una escala desproporcionada, pero ella sabía muy bien que era sólo un poco más vanidosa que las demás, sólo una pequeñísima fracción, algo diminuto, en realidad.

Al llegar a la Universidad esa necesidad aumentó, como es normal en todas las chicas al llegar a cierta edad; todos las hemos visto, coqueteando con alguno (o algunos) de sus amigos en el transporte público, sonriendo siempre, arrojando miradas tiernas y cargadas de ilusión a todo aquél que pase y que ellas crean que lo merece; con el tiempo, nuestra chica reunió un pequeño grupo de admiradores, el tipo de chicos a los que podías utilizar sin necesidad de hacerles mucho caso, entre todos, y con el paso de los años, hicieron crecer aún más el lado vanidoso de nuestra oficinista.

La vanidad, como todos sabemos, es un sentimiento natural, humano y perfectamente entendible, es la imagen perfecta que nos hacemos de nosotros mismos; la que tratamos de proyectar, siempre sin éxito, a todos los que nos rodean; es lo que queremos que los demás noten de nosotros, y que suele ser lo que siempre pasa desapercibido; con los años, dejamos de sentir la necesidad de ser observados y aplaudidos todo el tiempo, dejamos de ver nuestras virtudes como excepcionales y aceptamos los defectos, empezamos, por fin, a ser quienes somos en realidad.

Pero esa profunda necesidad no cesa en algunos casos, inclusive hay personas que lo ven como un defecto terrible e imperdonable...

La mujer llega al gimnasio, cambia su ropa y empieza a ejercitarse en los aparatos disponibles, conforme pasan los minutos, empieza a seguir con la mirada a algunos de los "deportistas" que llenan el lugar, de pronto, sus ojos se posan en un hombre alto, fuerte y bien formado, vestido por completo de negro, nada más llegar, el joven levanta un gran revuelo, muchos lo conocen, aunque sólo sea de vista, y lo saludan al pasar, cuando el hombre pasa frente a nuestra chica, le guiña un ojo tratando de llamar su atención.

A partir de ese momento, los ojos de la mujer no se despegan del joven.

4

Una vez concluida la autopsia, Smith deja que su asistente limpie la plancha y conduzca el cadáver a la cámara de refrigeración, mientras se lava, el Inspector Martínez le pregunta:

- ¿Algo nuevo, Doctor?
- Nada, la misma forma de muerte, la misma placa con la carita sonriente incrustada en el lugar que ocupaba el ojo, la misma tortura, el mismo proceso, aplicado mientras aún estaba con vida...

El Inspector Martínez enciende un cigarrillo y le ofrece uno al Doctor Smith, que niega con un gesto, mientras da la primera bocanada, su compañera, la Inspectora Gutiérrez, dice lo que los tres están pensando:

- Eso no ayuda, prácticamente no tenemos nada.
- ¿Lograron localizar al fabricante de las placas? - pregunta Smith
- Están hechas de la forma más común y barata que puedas imaginarte, pudo pedir mil iguales por menos de 500 pesos, y los pudo haber ordenado en cualquier parte de la ciudad...
- ¿Algo nuevo en el perfil?
- Por lo que vemos sigue el mismo patrón de siempre, la víctima desaparece de pronto, y nadie vuelve a saber de ellos hasta tres meses después, cuando llega la tradicional carta informando la ubicación.
- Seguimos igual, entonces.
- Hemos avanzado algo, sabemos que la mayoría de las víctimas desaparecieron al ir al gimnasio, sólo dos se perdieron después de salir del trabajo.
- ¿Algo sobre los motivos?
- Nada aún, todo es preliminar, no parece haber un patrón en cuanto a la apariencia física de las víctimas, es como si las escogiera al azar, aunque todos tienen algo en común...
- ¿El qué?
- Los pocos testigos que hemos entrevistado recuerdan que las víctimas destacaban entre todos los que iban a los gimnasios.
- ¿De qué manera?
- Por su vanidad, al parecer.

Smith suspira, se toma unos minutos para procesar la información que la Inspectora Gutiérrez acaba de darle, sin pensarlo demasiado, pregunta de nuevo:

- Entonces, ¿creemos que elige a sus víctimas por ser vanidosas?
- Al menos eso pensamos.
- ¿Porqué?, ¿Smiley considera la vanidad como algo terrible?
- Pueden ser muchas cosas- terció el Inspector Martínez- quizás lo considera una especie de pecado, o tal vez no pueda soportar a la gente vanidosa, en este punto, cualquier conjetura es buena.

Los tres hacen una pausa larga, el Doctor toma sus notas y suelta lo primero que le viene a la mente:

- ¿Podría ser que los asesina por considerarlos competencia?
- Tal vez, ¿por?
- Es sólo una idea, me vino a la mente por el odio que se adivina en la forma en que las víctimas murieron - los minutos pasan y nadie habla, Smith rompe el silencio:
- Este tipo está verdaderamente enfermo...

5

Justo cuando nuestra chica se encamina a las regaderas, luego de concluir su jornada de ejercicio, se topa en el camino con el joven de negro, no puede negar que es guapo y que hay algo en él que la atrae con más fuerza de la que quiere reconocer, el chico murmura unas cuantas palabras en el oído de la mujer, un estremecimiento recorre todo su cuerpo, nerviosa, pero al mismo tiempo bastante excitada, la chica asiente y se apresura para cambiarse de ropa.

Minutos después, la mujer espera en su auto afuera del gimnasio a que el chico atractivo salga, cuando lo ve toca el claxon y lo saluda emocionada, el hombre se despide del amigo que lo acompaña y camina lentamente hacia el auto de la mujer, sabe de su belleza y no duda en explotarla, un ligero escalofrío recorre la espalda de la oficinista, cuando el hombre sube al auto, el aire se llena con la fragancia de la colonia que utiliza.

Mientras el auto avanza, la conversación se torna fluida, Raúl, tal es el nombre del chico guapo, le cuenta toda su vida a nuestra protagonista en un abrir y cerrar de ojos, ella habla poco, a pesar de estar acostumbrada a dominar las conversaciones, cada alardeo de Raúl remueve una sensación adormilada en el interior de la chica, un escalofrío más fuerte recorre su espalda.

Algo no está bien, definitivamente algo no va bien.

6

- En eso también hay avances.

El Doctor fija la mirada en la Inspectora Gutiérrez, la frase lo toma desprevenido y no puede evitar preguntar:

- ¿A qué te refieres?
- Digo que hay un cambio en el perfil, relacionado con lo que acabas de decir...
- ¿Quieres decir que...?
- Efectivamente Doctor, Smiley es una mujer, estamos casi seguros de ello...

7

La noche desciende sobre La Ciudad, la oscuridad se mete por cada ventana, azota cada puerta y toma cada rincón de la capital, los esclavos se preparan para descansar, esperando iniciar un nuevo día de trabajo la mañana siguiente; algunos, en cambio, aprovechan para dejar salir a los demonios...

Un auto compacto pasea por la zona industrial, nuestra chica vanidosa lo conduce mientras va recordando cómo la necesidad de atención de la adolescente dio paso a la necesidad de atención de una mujer adulta, es cierto que no era tan fácil como antes atraer todas las miradas, pero aún sabía lo que tenía que hacer para ser la consentida de la oficina, de su casa, de su familia, de todos los que llegaban a posar sus ojos sobre ella...

En el asiento del pasajero, un cadáver observa obstinado la noche fría a través del parabrisas, es el deportista que la chica conoció en el gimnasio, en el retrovisor, una pequeña medalla con una carita sonriente oscila junto con el auto, es idéntica a la que se encuentra encajada en el sitio que ocupó uno de los ojos del muerto.

Durante tres meses lo tuvo cautivo, fue su admirador personal, el que le prodigaba toda la atención que necesitaba, pero al mismo tiempo, como ella siempre había sabido, era una amenaza que también requería atenciones, cuando el ciclo se completó y ya no le fue útil, Smiley (que era como todos la llamaban ahora) dispuso de Raúl Aguilera para poder obtener una nueva presa.

Lo único que no soportaba, y nunca soportaría, era la competencia.

El Trato

Durante toda mi existencia he hecho miles de tratos con miles de personas, he hecho de todo, les he dado poder, dinero, influencia, belleza y talento, y hasta el día de hoy, prácticamente todos han terminado deseando no haberse encontrado conmigo jamás. La mitología, las religiones, las tradiciones, las artes incluso, me han vituperado, difamado y condenado sin escuchar nunca mi versión; claro que siempre supe a lo que me atenía, desde el día en que la Diferencia surgió entre nosotros, me quedó claro el lugar que me tocaría desempeñar en esta historia, lo que no deja de extrañarme es la forma en que me han retratado, siendo que sólo hago aquello que me piden, y sólo pongo al alcance de todos ustedes lo que más desean, el hecho de que todos… bueno, casi todos, lo echen a perder justo como tú lo hiciste, no es culpa mía.
 
Por ponerte un ejemplo… en alguna ocasión hice un trato con un alma en pena, el pobre había alcanzado una posición de poder y respeto inimaginables en vida, llegó a un punto en el que era reconocido como un símbolo viviente de la paz y la conciliación, a pesar de que los radicales de su propia nación veían esta actitud con malos ojos, él tenía el poder y el valor suficientes para revertir estas actitudes, acorralarlas y limitarlas al grado de cambiar para siempre su país, y quizás, de rebote, la Historia… todo eso le fue arrebatado cobardemente por un imbécil que lo mató por la espalda, ante todo, lo que más deseaba era regresar para poder terminar lo que había empezado, para poder traer la paz que siempre anheló al mundo, por supuesto que pude cumplir su deseo, justo como cumplí los tuyos, y lo hice volver por una segunda oportunidad, me tomó algo de tiempo, pero pude hacerlo coincidir en el país que siempre amó, y de nuevo tuvo un ascenso espectacular hacia la cumbre.
 
En esta ocasión, claro, no pude colocarlo en la posición humilde en la que vivió la primera vez, así que vivió una existencia completamente diferente, en un medio en el que la escasez y la pobreza no eran problema, pero la manipulación paterna y la mala fama sí lo eran, a pesar de eso, ese tipo de almas están predestinadas, y tarde o temprano empiezan a retomar lo que dejaron pendiente, este fue uno de esos casos, luego de mostrar su heroísmo en la guerra, y de la mano de la enorme fortuna y el manipuleo político de su padre, nuestro amigo pudo volver a la posición que ocupara en su anterior existencia, desde ahí ahora sí podría cambiar a un mundo cada vez más polarizado, y lo que es peor, más militarizado.
 
Así que, de vuelta en el poder, envió mensajes de paz y conciliación a su país y al mundo, trató de otorgar derechos a los que más lo necesitaban, algo que había dejado pendiente hacía mucho, también promovió la paz entre fracciones, luego de casi afrontar la guerra, y trató de terminar con la tensión dentro y fuera de su nación, estaba en el camino a lo más alto… hasta que fue a esa gira.
 
Aún hoy puedo recordarlo, paseando en la limusina frente a la gente, saludando y recibiendo muestras de apoyo de aquellos que hacía poco lo detestaban, pasó frente a mí, y mientras lo veía alejarse tuve que cumplir mi palabra y ponerlo en la mira, el primer tiro lo fallé, me temblaba el pulso pero tenía que controlarlo, así que hice fuego de nuevo y esta vez logré herirlo, sin embargo, sabía que la herida no era fatal, por lo que tuve que disparar nuevamente, y esta vez hice volar su cabeza, justo como le pasó al pobre en su primera existencia… después de eso sólo me bastó dejar el rifle junto al pobre imbécil que dormía sentado junto a la ventana y salir de ahí para concluir mi misión.
 
¿Ah?, ¿Qué dices?... ¿Porqué lo hice?... porque cumplo los deseos de todos, y tú bien lo sabes… el problema fue que él sólo me pidió regresar, jamás me preguntó si podría regresar a concluir la obra pendiente… nunca me dejó decirle que sus sueños se habían hecho añicos cien años atrás, tampoco le pude decir que aquellos en los que siempre confió eran en realidad sus mayores opositores, o que fueron ellos los que desde la sombra orquestaron su caída, que la nación que siempre soñó nunca existió, y que tratar de pacificar a los amantes de la guerra es como llevarle vegetales a los caníbales; si me hubiera dejado decirle todo esto, podría haber aceptado su destino y descansar, pero nunca me dejó hacerlo.
 
También había una diferencia fundamental, él sabía lo que quería, pero no sabía lo que necesitaba para obtenerlo… Johnson, en cambio, sí sabía lo que quería y sabía perfectamente lo que necesitaba para obtenerlo.

jueves, 21 de noviembre de 2013

La Oscuridad

- ¿Necesita algo más, señor?
- No Martín, ya puedes irte, muchas gracias…
- Hasta mañana entonces, señor.

El mayordomo se despide de mí haciendo una ligera reverencia, después abre la puerta y se adentra en esta asquerosa noche de perros, las nubes han cubierto el cielo desde el mediodía, el frío cala hasta los huesos y todo hace pensar que hoy caerá la última tormenta del año, puedo sentir la lacerante helada en las rodillas; me dejo caer en el sillón, frente a mi escritorio y mi cena, aún quedan algunos pendientes que quisiera revisar.

El viento aúlla en las ventanas, el sonido que hace al pasar por el largo corredor que lleva hasta el estudio donde me encuentro es aterrador, aunque suene raro, ya estoy acostumbrado a ese ruido lastimero que ocupa la enorme casa; desde la muerte de mi esposa este caserón es demasiado para mí, pero me resisto a irme, por cuestiones de espacio principalmente, los recuerdos y los bienes acumulados en cuarenta años no pueden guardarse en un departamento.

Terminada la cena, hago una última revisión a los documentos de la compañía, siempre que tengo que autorizar algo relacionado con la empresa no puedo evitar sonreír, a principios de siglo, cuando era yo más joven y audaz que ahora, decidí invertir parte de mi capital en financiar a unos amigos médicos que se dedicaban a la investigación, en aquél entonces mi esposa me reclamó haber destinado parte de nuestro dinero a ello, según ella, mis amigos jamás lograrían algo trascendente y sólo estábamos tirándolo… ¿quién podría habernos prevenido sobre La Plaga?

Tan sólo cinco años después de haber financiado a la compañía, una enfermedad nueva, devastadora y desconocida, empezó a asolar a la humanidad, al principio fue confundida con algunos de los padecimientos ya existentes, pero al cabo de seis meses, casi la mitad de la población del planeta estaba contagiada, el mundo vio caer a un cuarto de sus habitantes, y la enfermedad no daba visos de detener su mortal avance, fue justo por esas fechas, cuando muchos dimos por sentado que ese era el fin y nada podría detenerlo, que uno de mis socios encontró una posible cura a la enfermedad.

Desafortunadamente, dicha cura sólo existía en el plano teórico, para ser llevada a la realidad requería experimentación, el problema era que debido a la tasa de mortalidad y al avance rampante de la infección, esto sólo podía hacerse sobre seres humanos, al principio creímos que sería fácil encontrar voluntarios, pero la escasez de estos últimos obligó a varios gobiernos a imponer nuestro criterio: la experimentación se haría sobre ejemplares vivos, escogidos al azar.

Al dejar de lado el factor de la voluntad humana, el avance logrado por mis socios fue espectacular, y aunque algunos de ellos sucumbieron en su guerra contra este asesino implacable, al final hubo éxito, y la cura fue descubierta, la salvación de la raza humana trajo un bienestar sin precedentes para todos nosotros, a final de cuentas, como bien dije yo en la junta que tuvimos luego de la proeza, todos estaban en deuda con nosotros, en todos lados, para siempre.

Justo cuando mi momento nostálgico termina una violenta ráfaga abre de par en par la puerta de mi estudio, creí haberla dejado cerrada con llave, pero este aire helado que llega hasta mi silla deja claro que no lo hice, antes de levantarme a cerrar la pesada puerta, me detengo un momento a disfrutar la vista del pasillo que lleva hasta la entrada de la mansión.

El decorado del amplio corredor es digno de un rey: candelabros, espejos, tapices, pinturas y esculturas decoran el camino, todo hecho con los mejores y más finos materiales, por las manos de todos los expertos artesanos que las enviaron en agradecimiento a la Salvación… ahora que recuerdo, las esculturas, tan vívidas y hermosas, fueron motivo de preocupación en los últimos años de la vida de mi esposa, ella decía que podía percibir sus murmullos, incluso creía que las oía lamentarse en las noches sin luna.

La luz se corta de repente, cosa de un segundo, un parpadeo; cuando vuelve a iluminar la sala, todo sigue como hasta ahora, el viento helado sigue recorriendo la estancia y arrancando ruidos siniestros del corredor; el suministro debe estar fallando, ya que la luz vuelve a cortarse, regresa después de unos segundos, todo parece estar igual… ¿acaso esa escultura está distinta?, no lo creo.

La luz falla de nuevo, dejándome a oscuras durante unos segundos, mientras espero, escucho ruidos furtivos en el corredor, y al hacerse de nuevo la luz creo ser presa de una alucinación… definitivamente esa mujer bajó los brazos, ese ángel movió el pie derecho, y no cabe duda que el arquero no estaba volteando hacia acá…

La energía falta, la oscuridad reina dentro de mi extensa residencia, los sonidos nuevamente se hacen presentes, y al iluminarse de nuevo el corredor, todas las figuras han cambiado su posición, más de una parece prepararse para bajar al pasillo, algunas parecen encaminarse hacia mi estudio, esto no puede estar pasando, es un sueño, nada más.

La oscuridad vuelve a envolver la estancia, esta vez estoy seguro que los sonidos están ahí, frente a mí hay movimiento, y esta vez suena a que hay mucho; al mismo tiempo, la falta de luz me hace aguzar el oído, lo cual me permite percibir sonidos francamente alucinantes, como la voz que pronuncia:

La hora ha llegado

Todo se ilumina de súbito, el arquero se ha acercado a la puerta, el ángel está a su derecha, y ambos parecen flanquear el paso a la estatua de una mujer que lleva un cántaro entre manos, y que hace unos minutos decoraba el recibidor de la casa, esto es un chiste, un mal sueño, una imagen producida por el exceso de trabajo…

La luz falla de nuevo, los movimientos me indican que algo se acerca a mí, de pronto, el voltaje empieza a flaquear, y hace intermitente el apagón, a la luz sigue la tiniebla, en una rápida sucesión que parece mostrarme una película cuadro por cuadro, las figuras se acercan más y más al escritorio, estoy enloqueciendo, porque escucho perfectamente a la mujer del cántaro que dice:

Pagarás por tus pecados

Toda esta broma de mi cerebro me tiene con los nervios de punta, ¿Alucinar yo?, ¿Dejarme llevar por una simple falla neuronal?, ¿Ser vencido por un coro de ilusiones macabras?... ¡Jamás!, esas voces, esos movimientos, ese arquero que levanta una flecha hacia mí, ese ángel que tiene la espada lista para descargar el golpe, la mujer que alza el jarrón para dejarlo caer sobre mi cabeza, los lamentos, los gritos y alaridos de dolor y sufrimiento que creo escuchar… nada de eso está aquí, nada está pasando realmente, y yo sólo me estoy dejando llevar.

Nadie escapa a su destino

¿Destino?, ¿A qué te refieres con destino, engendro?, ¿Crees que me intimidas?, ¿Piensas que me arrepentiré al verte tan cerca?, ¿Piensas que lloraré y pediré perdón?... ¡Jamás!, ¿me escuchaste?, ¡Nunca pediré perdón, ni me arrepentiré!, ¿Y qué si asesinamos a millones?, ¡Era necesario!; ¿Qué lucré con ello?, ¡Claro!, ¡Si no fuera por mí todos estarían muertos!, Y si crees que provocarme esta alucinación me hará rogar… ¡Puedes irte al demonio!.

Pagarás por tus pecados

Al volver la luz, veo la punta de la flecha frente a mis ojos; la espada lista para ser descargada sobre mi espalda; el cántaro listo para aplastarme el cráneo… ¿Creen que esto me asusta?, ¡Ustedes no existen!, ¿lo oyen?, ¡Sólo son un producto de mi imaginación!

Pagarás por tus pecados

La luz flaquea, como la que deja una vela al irse extinguiendo, puedo ver las expresiones de odio y rencor en los rostros de las estatuas frente a mí, para demostrarme que todo esto es una simple alucinación, alargo la mano para tocar la punta de la flecha, que es el objeto más cercano, cuando no pueda tocarla, habré probado que todo es una ilusión y podré descansar, al alcanzar la punta de la flecha, percibo el frío bronce del que está hecha…

Pagarás por tus pecados

La luz se fue y la oscuridad absoluta me envuelve, que Dios se apiade de mí.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Cruces en el camino

Mientras viajaba hacia Ek, un pequeño pueblo perdido en el estado de Yucatán, Matías Ríos se percató, con preocupación, de la gran cantidad de cruces que había a los lados de la carretera por la que circulaba, era indudable que lo difícil del trayecto provocara accidentes, pero había puntos donde las cruces formaban dos y hasta tres filas, Matías pensaba que era increíble que tantas personas hubieran muerto en esa pequeña carretera.

Un par de minutos después, Matías encontró una curva muy cerrada, que afortunadamente estaba bien marcada, en este punto, la cantidad de cruces le hicieron pensar en un bosque, por alguna extraña razón recordó los pequeños árboles de bonsái que su abuela acostumbraba acomodar en el jardín, él solía mirarlos por horas, pensando en qué tipo de seres morarían en ese mundo, este recuerdo regresó a él por el extraño parecido entre los pequeños árboles y las cruces multicolores que adornaban la curva, por un momento sintió un escalofrío en su cuerpo, pero lo atribuyó al frío que empezaba a reinar en la zona, coincidiendo con el ocaso, Matías se dio cuenta de que estaba retrasado y sus compañeros sin duda se molestarían por su demora.

Minutos después, llegó con la camioneta al pequeño pueblo, sus amigos le habían dicho que era chico, pero lo que estaba ante sus ojos era aún más humilde de lo que se había imaginado, el pueblo constaba de unos cuantos jacales y casas desperdigados alrededor de la carretera y limitados por la vegetación de la selva, después de estacionar la camioneta y dar un par de vueltas, se dio cuenta que era el primero en llegar, decidió comer antes de que sus compañeros lo alcanzaran, por si querían inciar grabaciones en cuanto llegaran, cansado por los rodeos que había estado dando por el pueblo, Matías empezó a buscar dónde comer.

A los pocos minutos llegó a un caserón, que era el hostal del pueblo, un letrero en la entrada rezaba: “Se da de comer”, Matías entró y de inmediato sintió las miradas de los pocos parroquianos que cenaban ya en el hostal, una joven, adolescente apenas, se acercó a él con una sonrisa para ofrecerle la carta, Matías de inmediato se sintió atraído por las atenciones de la chica, ella lo sacó de sus reflexiones cuando le preguntó:

- ¿Qué qué va a pedir joven?

Matías la miró y apenas pudo recuperar algo de la conciencia perdida, ordenó un par de tortas y mientras ella iba a prepararlas, se dio cuenta que toda la gente lo miraba, como si les extrañara su presencia, algo incómodo, decidió leer una revista que llevaba consigo, a los pocos minutos, llegó la chica con su comida, cuando se iba, Matías la llamó:

- Disculpa, ¿por qué todos me están mirando?
- Ah, no se sienta mal joven, es que no están acostumbrados a ver gente extraña, lo más probable es que quieran saber qué hace usted aquí.

Matías se asombró por la naturalidad con la que la joven se había sentado a su mesa.

- Por cierto, ¿qué vino usted a hacer aquí joven?
- ¿Yo?, meh, nada especial, vengo con unos amigos a grabar un documental sobre la selva, nos dijeron que en el pueblo la gente convivía mucho con los animales, y por eso vinimos.
- ¿Y sus amigos?
- Ah, por lo visto no llegan todavía, lo más probable es que se hayan perdido, ¿o no habrán sufrido un accidente?
- ¿Un accidente?, no, eso es muy raro joven, casi no hay accidentes por aquí.
- Y entonces, ¿porqué hay tantas cruces en la carretera?

Repentinamente, un anciano en la mesa contigua dijo algunas palabras que Matías no entendió, la muchacha se espantó miró al anciano y a Matías, y con un extraño gesto la chica le dijo:

- Por favor señor, no vuelva a preguntar eso, no es prudente

Matías entonces preguntó:

- ¿Qué dijo ese señor?
- Nada, es una superstición del pueblo, dijo que pronto estará usted morando con ella, pero evítese problemas, no pregunte por esas cruces señor, es un tema muy molesto para todos.

Después de decir eso la chica se fue, Matías se quedó asombrado y terminó de comer sin decir nada, sin embargo, el ambiente parecía más pesado, en cuanto terminó de comer, salió para tomar un poco de aire fresco, caminó unos metros y encontró un pequeño banco que miraba a la carretera, sentado allí podría ver si llegaban sus compañeros, mientras miraba el paisaje, perdió la noción del tiempo, de pronto, sus pensamientos fueron interrumpidos por la presencia de una chica a unos metros de él, Matías la miró ya que no la había visto llegar hasta allí y no había escuchado nada, la chica le preguntó sin más:

- ¿Quién eres?
- Yo me llamo Matías, ¿y tú?
- ¿Yo?... me llamo María
- Mucho gusto María, ¿eres de aquí?
- Más o menos ¿ y tú qué haces aquí Matías?
- Vine con unos amigos a hacer un trabajo de la escuela, ¿tú estudias?
- Hace mucho que no.

Matías se empezó a sentir fascinado por la melancolía de la chica.

-¿Tienes algo, te sientes mal?
- No, sólo estoy un poco triste, estoy muy sola, la gente en este pueblo no me quiere, por eso sembré las cruces alrededor, para que no me olviden.
- ¿Te hicieron algo?
- Sí, pero no quiero contártelo.

Matías seguía fascinado, quizás movido más por las hormonas que por el pensamiento, preguntó:

- ¿Y tienes novio?

Bajó la vista unos instantes para encender un cigarro y María respondió:

- No, y deja de hacer preguntas idiotas, o si no...

Matías subió la vista espantado, el cambio en la voz había sido muy radical, pensó que había incomodado a la chica, pero sintió algo más cuando se dio cuenta que no había nadie junto a él, en un principio se espantó, pero después concluyó que su pregunta había disgustado a María, Matías miró el reloj y se dio cuenta que eran casi las 12 de la noche, decidió instalarse en el hostal, pensando que sus amigos seguro iban a dormir en otro pueblo.

Mientras entraba al hostal, Matías se percató que la dueña, seguramente madre de la chica que le dió de cenar antes, lo miraba sorprendida, cuando pidió un cuarto para quedarse, la señora le preguntó:

- ¿Se siente bien joven?
- Claro, ¿por qué?
- No sé, se ve pálido.
- Ah, debe ser el frío, es que estaba platicando con una chica.
- ¿A esta hora? ¿y cómo se llamaba?

Mientras le daban las llaves del cuarto, Matías respondió:

- María.

El grito de la señora espantó a Matías, la pobre lo miraba con ojos desorbitados, mientras hacía toda clase de gestos y señas con las manos, en medio de su parafernalia, la señora le dijo:

- ¡No, no joven! ¡por favor, escúcheme bien, no importa lo que le diga esa mujer, no le haga caso! ¡por su bien, por su bendita alma, joven! ¡no le haga caso!
- Esta bien, esta bien, señora, ¿pero era necesario el susto?
- Sí, usted no tiene idea de lo qué se está metiendo, por favor, ¡no le haga caso!

Después de tranquilizar a la señora y pagarle por el cuarto, Matías instaló sus cosas y decidió salir de nuevo a fumar, cuando la señora lo miró por la puerta, Matías percibió claramente cómo lanzó una bendición la aire, supuso que encaminada a cuidarlo.

Su caminata lo llevó de nuevo al claro donde encontró a María por vez primera, Matías estaba extrañado con todo lo que había pasado, ¿porqué tanto misterio?, sin que él lo supiera, estaba a punto de averiguarlo.

- Hola Matías, ¿cómo estás?
La voz de la chica lo espantó.

- Bien, espero no haberte molestado con mis preguntas.
- Eso no importa ahora, ¿sabes?, estaba esperando a que salieras de nuevo para poder verte, es que... hace mucho estoy sola, y tú eres muy amable y cariñoso

Matías no podía creer en su buena suerte, sólo atinó a responder.

- ¿En serio?
- Sí, empecé a pensar que te traté muy mal hace rato, déjame demostrarte mis buenas intenciones, te veo en tu cuarto en media hora, no me hagas esperar.

Matías creyó que estaba soñando, era la primera vez que llegaba a ese límite tan rápido, se sentó en un árbol a esperar los minutos que faltaban para la 1 de la mañana, mientras veía a María perderse cerca del hostal, esperó los treinta minutos exactos y regresó a su cuarto, ya no había nadie en la calle, y todos en el pueblo dormían, al entrar al cuarto encontró a María, sentada al borde de la cama, ella lo miró y preguntó:

-¿Estás listo?

Matías, con los sentidos nublados por el deseo, asintió, María se acercó, lo tomó por la nuca y lo besó en la boca.

Segundos después, la gente del pueblo despertó por los gritos de Matías, el salió del cuarto y corrió desesperado a la camioneta, arrancó, y dejó atrás el pueblo en medio de una nube de polvo, aceleró a toda velocidad, mirando por el retrovisor y gritando de espanto, su huida y el horror que había ocurrido en el cuarto lo distraían del camino, pronto, debido a la hora que era, empezó a rozar los bordes de la carretera, una y mil veces estuvo a punto de volcar, de pronto, miró por el retrovisor y vio claramente el rostro de María en el espejo, el terror lo hizo soltar un alarido mientras miraba ese rostro que creía haber dejado atrás, sin darse cuenta, llegó a la curva cerrada donde las cruces lo impactaron tanto, sin bajar la velocidad, siguió de frente, la camioneta voló unos metros, se estrelló con un árbol y dio un par de vueltas antes de caer sobre el techo, entre los fierros retorcidos, Matías entonces se dio cuenta que ahora moraría con ella.

Horas después de esto, un grupo de jóvenes espera en el pueblo, uno de ellos camina hacia el grupo y les dice:

- No hay señas de él, dicen que llegó en la noche y que salió como a la 1 de la mañana, gritando, se subió a la camioneta y es todo.
- ¿Cómo?, bueno, ¿y siquiera saben a donde fue?
- Si, dicen que por la misma dirección donde llegó, el lado contrario de donde venimos nosotros.
- Pues no hay más que buscarlo, me imagino.

Un par de chicas venían con el grupo y se había acercado a una cruz de metal que estaba a unos pasos de un solar, donde estaba la única banca del pueblo, la cruz, de color negro, tenía pendiendo un letrero que decía:

“Este pequeño monumento está dedicado a la memoria de María Álvarez, quien murió lapidada por los habitantes de este pueblo, acusada de practicar brujería, después de haber presenciado cómo asesinaban a su esposo, a los 30 días del mes de noviembre del año de Nuestro Señor 1968, contando ella con tres meses de embarazo al ser cobardemente asesinada, por tu memoria hija, ojalá que todas las cruces del pueblo te puedan consolar”

Asombradas e impactadas por la historia, las chicas bajaron hasta donde discutían los demás, unos metros antes de llegar al grupo, un anciano las detuvo y les dijo:

- Ella trae la sombra y se lleva a los hombres a vivir con ella allí.

Impresionadas, las chicas subieron a la camioneta y empezaron a exigir que todos dejaran el pueblo, resueltos a buscar a Matías, los jóvenes dejaron Ek y tomaron el mismo camino que horas antes tomó su amigo para escapar.

A algunos de los jóvenes les llamó la atención la gran cantidad de cruces que bordeaban el camino al llegar a una curva cerrada, quedaron impresionados por el color y la cantidad de las cruces, unos cuantos se dieron cuenta de los restos de una camioneta al fondo del barranco, sin percatarse de que era la de Matías, ninguno advirtió que al borde mismo del camino, una nueva cruz señalaba invariablemente el lugar por donde Matías había llegado hasta donde María lo conduciría a su última morada.