martes, 21 de septiembre de 2010

Justicia

I

El joven volteó a ver a la multitud reunida en torno al sujeto, trató de acercarse, trató de empujar a aquellos que estaban cerca del hombre, estiró las manos, pero no podía alcanzarlo, gritó, pero el ruido impedía que lo oyera, era una desgracia, pensó, ya que en menos de diez minutos, ese hombre estaría muerto...

Ese hombre, era su padre...

Horas antes, el hombre, habilitado especialmente por el Congreso, había sido designado Presidente Interino, con una sola, clara y firme intención... proteger a toda costa al régimen gobernante, a sus privilegiados y “al pueblo fiel”, como un ridículo diputado los llamó...

II

Para él, ella era todo lo que existía, lo único que debía importarle, lo único que protegería de quien fuera...

- ¿Comprendes en lo que te estás metiendo?
- Claro, es la única salida...
- ¿Segura?, aún podrían pasar muchas cosas...
- Tú lo conoces, sabes perfectamente qué es lo que pasará...

No quería aceptarlo, pero sabía perfectamente que la mayor ambición de su padre era y sería siempre el poder... por eso estaba metido hasta el cuello en el golpe de estado que estaba a punto de realizarse, el Presidente no se decidía a instaurar una dictadura que “pusiera en cintura” al pueblo, el cual no dejaba que el gobierno hiciera lo que quería, los protectores y amigos del gobierno temían perder sus privilegios, estaba dispuestos a todo con tal de defenderlos, ella opinaba que era mejor detenerlos antes de que logran su objetivo, y sus ideas, aunadas a las de algunos estudiantes radicales, habían cristalizado en un plan que podría cambiar la historia... o destruirla por completo...

III

Milagrosamente, pudo acercarse más a su padre, que se disponía, en compañía de dos miembros de su Estado Mayor y de su mano derecha, el todopoderoso Ministro del Interior, a abordar el lujoso automóvil negro que lo conduciría hasta la sede del Congreso, donde sería investido de su nuevo cargo....

IV

El General miraba la ciudad desde sus oficinas en el poniente de la ciudad, a través de la ventana de la moderna torre se apreciaba perfectamente el altiplano, con sus zonas marginadas, al mismo tiempo que la zona de más exclusividad de la metrópoli...

- Míralos, esperando que el gobierno resuelva sus problemas... ¿acaso no entienden que ellos mismos se provocan esta desgracia?...
- Pero, general, ellos no tienen la culpa...
- ¿Quién te dijo eso? ¿Acaso no comprendes que mi deber es evitar que estorben al progreso del país?, estoy a favor de ellos... a pesar de ellos mismos...
- Pero no todos son malos, ella...
- ¡Estoy harto de que la menciones!, ¡deberías buscar a alguien mejor!, una chica que coincida con nuestros valores... ¡date cuenta de quién eres!...

V

Lo había logrado, el joven por fin pudo tocar las insignias del uniforme, el que lo portaba volteó a mirarle....

- ¡Hijo!, ¡qué bien que pudiste acompañarnos!
- ¡Gene... papá, no subas al auto!
- ¿Qué?, ¿porqué?
- ¡Tú confía en mí!...

VI

En cuanto oyó la noticia, lo único que pudo hacer fue soltar el teléfono, su único amor, su niña, su hermosa niña estaba recluida en el campo militar... y su padre ya había salido hacia sus oficinas...

VII

- Esperen... dime hijo, ¿tiene algo que ver con tu amiga?
- No, es sólo que... ¿no podrías hacer algo por ella?
- ¡Por supuesto que no!, sabes bien que la pacificación debe empezar de inmediato, ¡ella y sus amigos servirán muy bien de ejemplo!....

VIII

- Lo sabes bien, la única manera de salvarla es adelantar el plan que tenemos...
- Pero aún tenemos tiempo, puedo interceder por ellos...
- Como sea, si no consigues algo antes de que le pongan la banda presidencial, nosotros entraremos en fase de guerra...

IX

- ¡Vamos!, ¡sube al auto ahora!

El joven miró al militar con ojos distintos, ahora sabía lo que era... ella tenía razón, y la única manera de salvarla era....

- No, no puedo ir contigo...
- Lo sabía...
- Te deseo suerte, papá... al fin sé quien soy...

La manera en que lo dijo, dejó al general intrigado, pero sospechando que podía tratarse de un engaño, cerró la portezuela, señaló hacia el frente y ordenó:

- Vámonos...

El chico miró a su padre alejarse en el enorme automóvil, en ese auto, su padre, antes de convertirse en el General, y en salvador de la paz, le había enseñado a conducir...

X

Mientras el auto avanzaba velozmente, escoltado por patrulleros, por la avenida que llevaba hasta la sede del Congreso, donde su mayor ambición sería convertida en una realidad, la mirada aguda del militar oteaba el camino, lo conocía a la perfección, y sin embargo algo le inquietaba....

De pronto, unas sombras en la oscuridad llamaron la atención del General, quien volteó instintivamente hacia el frente y descubrió una raya pintada en el suelo, que se prolongaba desde el asfalto hasta un pared cercana, por su mente pasó, como exhalación, un viejo recuerdo de sus años de estudiante de historia...

XI

Una explosión volcánica, demencial, la de la media tonelada de explosivos colocada en un túnel bajo el asfalto, levantó el pesado automóvil, el cual cayó sobre una fuente del lado contrario de la avenida, a más de cien metros del lugar de la explosión, de entre los metales retorcidos del auto extrajeron el cuerpo sin vida de todos sus ocupantes...

XII

Ellos viajaron al sur para celebrar...

Venganza

El teléfono... el teléfono estaba sonando...

El capitán Fuentes, de la Policía Judicial, se despertó y tomó el auricular.

- ¿Bueno?
- Capitán, disculpe que lo despierte a esta hora, pero es urgente que venga a la delegación
- Estefanía, ¿acaso no puedes manejar a los borrachos que llegan a la delegación a estas horas?, ya sabes que si es algún influyente lo dejas ir y ya...
- Disculpe, capitán, pero estoy segura que esta historia le va a interesar...

Semanas antes de esta llamada, al capitán Fuentes lo habían designado como responsable de la investigación de la desaparición de Paola Robles, hija de un poderoso político, el cual, desde luego, exigía justicia inmediata para su caso.

Después de varias investigaciones infructuosas, Fuentes había perdido la esperanza de resolver el caso, los únicos hechos que conocía eran que Paola había peleado con su novio a las afueras del Palacio de los Deportes, después de salir de un concierto, de ahí, había seguido con varias amigas a un bar en la colonia Juárez, ahí se peleó con sus amigas y en especial, con Manuel Fernández, un amigo suyo de la infancia, después de esto, ella había decidido tomar un taxi que la llevó hasta el mirador de Cuernavaca, luego, nadie supo nada de ella...

Mientras caminaba por el borde de la carretera, a Paola le había dado la impresión de que un auto estaba detrás de ella, pero al ver las luces apagarse, pensó que era una parejita que había ido a disfrutar de la soledad del mirador y decidió caminar lentamente hacia un costado de la zona, en el estado en que se encontraba, no se percató de que el ocupante del auto estaba caminado detrás de ella, fue el ruido de los zapatos lo que la hizo voltear y ahí empezó el horror...

Tres semanas después de haber iniciado las investigaciones, el capitán Fuentes decidió consignar a Manuel Fernández como el presunto responsable de la muerte de Paola, en vista de que la discusión en el bar de la Zona Rosa fue después de que Manuel le declarara sus intenciones a Paola, lo cual parecía ser el motivo perfecto de un crimen pasional...

En cuanto al entonces acongojado ex novio de la chica, jamás se pudo contradecir su coartada, ya que uno de sus amigos aseveraba haber estado tomando con él toda la noche después de que salieron del Palacio de los Deportes, además, el hecho de que fuera Diego Hernández, hijo predilecto de una de las familias más acaudaladas de la ciudad, y la presión que estaban ejerciendo sobre Fuentes terminaron por cerrar la investigación.

Mientras esto sucedía, Diego y su eterno escudero, José Luis Calderón, no dejaban de fastidiar a cuanta persona se dejara, un viernes por la noche, luego de estar acosando a unas chicas en un bar y de tener un altercado con la seguridad del lugar, estaban descansando en un parque, cuando José Luis le preguntó a Diego...

- Oye amigo, hay algo que todavía no me dices... ¿qué diablos estabas haciendo la noche en que Paola desapareció?, ¿para qué necesitabas coartada?
- Eso es algo que no te interesa, José Luis...
- Oh, nomás es una pregunta
- Pues no la vuelvas a formular, amigo, si no quieres que pasen cosas muy malas...

Calderón optó por quedarse callado, mientras Diego volteaba hacia su derecha, sólo para ver algo que lo dejó sin aliento...

Envuelta en una suerte de túnica negra, Paola cruzaba el parque frente a ellos, Diego palideció, le pareció imposible, creía estar alucinando...

- ¡Calderón!, ¡despiértate, con una chingada!
- ¿Qué quieres?
- ¡Mira guey, ahí está Paola!

Después de escuchar a su amigo, José Luis se incorporó, sólo para ver una especie de sombra parada a unos quince metros de ellos dos...

- No mames, ha de ser un vago, Diego...
- ¡No!, ¡es Paola, pendejo!, lo acabo de ver...

Por toda respuesta, Calderón se puso de pie y con paso inseguro, caminó hasta donde estaba la sombra que inquietaba a su amigo, Diego estuvo a punto de decirle que no lo hiciera, pero ya estaba tomando por los hombros a la sombra, que resultó ser una especie de sábana negra que estaba montada sobre un palo de escoba...

- No jodas, Diego, está bien loco, ¡si sabes que Paola está muerta!, yo creo que...

La reacción de Diego fue inesperada, tiró a su amigo al suelo, y empezó a gritarle...

- ¡¿Cómo sabes que Paola está muerta?! ¡Eso nadie lo sabe con certeza!
- ¡Tranquilo!, ¡sólo estaba teorizando, en realidad, después de tanto tiempo, es lógico pensar lo peor!

Diego soltó a su amigo y exclamó:

- Claro, José Luis, tienes toda la razón, creo que debe estar muerta...
- Disculpa, olvidaba lo mucho que te afecta esto...
- ¿Eh?, ¡ah, si claro!, es horrible...
- Tal vez deberíamos regresar a casa, amigo...
- Sí, es lo mejor...

A Calderón le impresionaba la manera en que hablar de lo que había pasado con Paola afectaba profundamente a su amigo, debía haberla querido mucho...

Días después, mientras Diego regresaba a su casa, en uno de los barrios más lujosos de la ciudad, pasó por casualidad frente a la entrada del fraccionamiento donde Paola vivía, trató de no voltear, pero un sentimiento oculto lo hizo volver la cabeza....

Segundos después, los vigilantes encargados de cuidar la seguridad de las personas que habitaban en la pequeña calle sacaban a Diego de su auto, había dado una vuelta de noventa grados desde la avenida hasta el portón donde estaban apostados, y lo había cruzado sin bajar la velocidad, al llegar cerca del final de la calle, frenó intempestivamente y estuvo a punto de volar hasta el otro lado del muro que limitaba esa parte del fraccionamiento, el cual lindaba con una pequeña barranca.

Horas después, en presencia de sus padres y el agente del Ministerio Público, Diego aseveró que había visto a una chica que coincidía con la descripción de Paola saliendo de la entrada de su casa y caminando hacia la parte baja de la calle, lo cual lo había orillado a hacer lo que había hecho, el médico adscrito a la Agencia del Ministerio Público dictaminó que Diego había sufrido un leve ataque nervioso en vista de los trágicos acontecimientos, por lo cual recomendó que Diego permaneciera en reposo algunas semanas...

Dos semanas después, mientras escuchaba música en su cuarto, la noche en que sus padres salieron a cenar, Diego había escuchado que el teléfono sonaba en un par de ocasiones, había bajado a contestar, pero colgaron antes de que pudiera articular palabra, cerca de la medianoche, algunos ruidos extraños le hicieron ir a la cocina, después de revisar las puertas y ventanas, Diego se disponía a subir de nuevo cuando un rayo, precediendo a la tormenta, iluminó el comedor, que estaba a unos metros de la escalera, parada en el centro del comedor, estaba Paola, envuelta en un sudario blanco y con las marcas de las cortadas y los golpes en el cuerpo, la palidez de su rostro era cadavérica, sus ojos estaban cubiertos de algo que parecía ser una mancha blancuzca, sus labios estaban teñidos del color azul propio de los muertos y en su cuerpo se apreciaban señales de putrefacción, Diego empezó a escuchar una voz ultraterrena...

- ¡Pagarás por lo que hiciste!

Un grito pavoroso hizo que los vecinos de aquella exclusiva zona se despertaran aterrados, mientras el lujoso automóvil cruzaba la verja de protección, derribándola y enfilando hacia la avenida que conectaba esa zona con el sur de la ciudad...

- No puedo creerlo...
- Pues créalo, capitán, los policías encontraron a Diego Hernández cavando con las manos a unos metros del mirador de Cuernavaca, se acercaron a ver qué estaba pasando, Diego los vio y les gritó:

- ¡Está muerta!, ¡está muerta!, ¿verdad?, ¿qué diablos quieres?, ¿no puedes dejarme en paz?, ¿es que acaso no entiendes que te asesiné porque eres una zorra?...

- Tuvieron que subirlo a la patrulla entre cinco policías, los demás llamaron al médico forense, quien certificó que, efectivamente, éste es el cuerpo de Paola, estábamos mal, capitán, el asesino de Paola Ramos es Diego Hernández, nadie más...

Dos personas conversaban afuera del Reclusorio Sur, mientras una ingente cantidad de reporteros cubrían la llegada de Diego Hernández al penal, para cumplir con la sentencia que el juez le había impuesto... tres años de prisión...

- Creo que la dosis no fue suficiente, si hubiera sido más alta, quizás se hubiese suicidado y no tendríamos que aguantar esta burla...
- ¿De qué te quejas?, si la dosis hubiera provocado que se suicidara, nadie habría sabido que el mató a Paola, hubieran creído que fue por depresión, además, sabes lo que pasará...

Mientras hablaban, una mano anónima dentro del tumulto de reporteros, armada con una pistola automática, apuntó directamente a la frente de Diego, mientras los empujones cesaban un minuto, un casquillo cayó al suelo...

- Se ha hecho justicia, nuestra hija está vengada...

Dos figuras se alejaban, tomadas del brazo, de la multitud de personas que rodeaban el cuerpo sin vida del joven...

Jugando con fuego

“Agencia Notimex, 24 de abril.- esta mañana se encontraron los restos de Fernando Márquez, estudiante de medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, después de casi cuatro días de que fue reportado desaparecido, el cuerpo sin vida del joven apareció en las inmediaciones de Ciudad Universitaria, la policía ha informado que la causa de la muerte fue el suicidio, ya que el cadáver sostenía un arma calibre 45 y presentaba un tiro en la sien, por lo que resulta evidente que el joven Márquez se disparó a sí mismo, las causas del suicidio son desconocidas, ya que el joven no dejó nota o mensaje alguno y sus familiares aseveran que Márquez no tendría razones para suicidarse...”

Días después, la ciudad de México fue azotada por una de las más violentas tormentas que se recuerden, en las inmediaciones de la Unidad Habitacional de Tlatelolco, los vecinos del edificio Cuauhtémoc aseveran que los ruidos que se escucharon aquella noche trascendían lo terrenal, aquél día, el edificio y varias cuadras a su alrededor, quedaron sin luz debido a un rayo que había golpeado la estructura en el piso siete...

Mariana Gálvez miraba a su amiga, Alejandra Morelos, a través del umbral de la puerta, después de lo que acababa de decirle, sólo pudo preguntar...

- ¿Estás cien por ciento segura de eso?
- Absolutamente...
- ¿Alguien te vio?
- No
- ¿Te vio Fernando?
- No
- ¿Te vio Viridiana?
- No creo...

Después de un pesado silencio, Mariana preguntó...

- ¿Qué diablos fue lo que hiciste para que el ritual saliera mal?...

En otro punto de la ciudad, Viridiana Hidalgo no podía dejar de pensar en las últimas palabras de su novio Fernando...

- ¡Realmente no sé qué me está pasando, Viridiana!, ¡todo el tiempo siento que tengo algo manejando mi mente!, es como si... como si... ¡estuviera metiendo ideas extrañas a mi cerebro!, durante el tiempo que no te he visto he tenido estos pensamientos acerca de que me engañas, de que en realidad no me amas, de que me vas a dejar... ¡y todo el tiempo pienso en la estúpida de Alejandra, no puedo alejarla de mi mente!, y, y... ¡y todo se confunde!, tengo ganas de gritarte, de reclamarte, de lastimarte... de hacerte daño... ¡y ya no quiero eso!...

Instantes después, un disparo retumbó en la noche...

Semanas después, Alejandra caminaba por la calle, se dirigía a su departamento después de trabajar, sabía que Mariana la estaría esperando para protegerla del error tan grande que había cometido por estar jugando con fuerzas que no comprendía del todo.

Abrió la puerta del edificio, se paró frente al elevador y apretó el botón, fue hasta ese momento en que reparó que algunos vecinos estaban en las escaleras, se acercó a ellos y preguntó

- ¿Qué sucede?
- ¡Ah!, ¡qué bueno que es usted, señorita! Por un momento creímos que era usted quién gritaba allí arriba...
- Pero tiene rato que los gritos cesaron…-terció un vecino.

En ese momento, el elevador llegó a la planta baja, Alejandra se asomaba junto con el vecino a ver el extraño brillo que llegaba a ellos por el oscuro cubo de la escalera, desde el piso en el que Alejandra vivía...

- ¡Ahhhh!...

El grito de una de las vecinas asustó a Alejandra, quien reparó de inmediato en la mancha que salía de la puerta del elevador, todos se acercaron a ver qué había dentro del elevador y Alejandra no pudo evitar contener un grito...

- ¡Noooooo!, ¡Marianaaaaa!...

Horas después, un agente de la Policía Judicial interrogaba a Alejandra...

- ¿Podría decirme, señorita, si usted o la occisa tenían algún enemigo que pudiera desear asesinarlas?
- No, de hecho, sólo yo sabía que ella estaba aquí...
- ¿Así que el ataque iba dirigido a usted?
- ¿Ataque?, ¿a qué se refiere?
- ¿No le han explicado nada, cierto?, su amiga fue brutalmente atacada, de hecho, hay evidencias que fue golpeada hasta quedar semiinconsciente, en el momento que sus vecinos oían los gritos, ella estaba siendo torturada en su departamento... después la persona... o personas que asesinaron a su amiga la arrojaron con tremenda fuerza dentro del elevador, el golpe que sufrió contra la pared le rompió el cráneo debido a la violencia con la que fue lanzada...

Alejandra estaba lívida, el agente prosiguió...

- Entonces, señorita, ¿tenían o no algún enemigo?...

Desde aquél día, Alejandra jamás estuvo tranquila, a todas horas veía sombras, imágenes, figuras que se lanzaban sobre ella, desde el primer instante en que vio el cuerpo destrozado de su amiga dentro del elevador, supo quién estaba detrás de todo...

Después de lo acontecido aquella noche, llevaba consigo un arma, para su protección, ella desconocía a qué se estaba enfrentando, y en algún momento llegó a pensar que llevar el arma era inútil, pues... ¿qué podía hacer una simple pistola contra fuerzas sobrenaturales?...

“Agencia Notimex, 2 de mayo.- esta mañana fueron encontrados los restos mortales de la señorita Alejandra Morelos en un hotel en el centro de la Ciudad de México, según los primeros reportes, el cuerpo de la joven Morelos apareció terriblemente mutilado y desfigurado, presentaba huellas de golpes y señales de tortura, según los testimonios de los demás huéspedes del hotel, no vieron entrar a persona alguna al cuarto, ni escucharon ruido alguno, hecho que la policía ha atribuido a la fuerte tormenta que se abatió anoche sobre la ciudad de México, las investigaciones continúan con el fin de dar con los autores de este horrendo crimen, Fin.”

Poder

El baile de máscaras…

El maldito baile de máscaras…

Eso era todo lo que al imbécil del Juez le preocupaba…

Después de dejar tanta muerte y pestilencia por los alrededores…

Después de abandonar al pueblo y fortificarse con su grupo de idiotas…

Después de dejar que los menos favorecidos murieran de hambre y peste…

Después de Ella…

Su propia imagen lastimera reflejada en el espejo era la muestra de la misericordia y respeto que el Juez mostraba por la vida humana, su casa estaba vacía, no se oía un solo ruido dentro de ella, aunque en el exterior, los gritos de dolor y pánico que soltaban los habitantes del Valle lo tenían metido dentro de un sopor, el coro de voces de aquellos pobres condenados a morir de esa asquerosa enfermedad, esa peste que contaminaba todo, que infectaba todo, que lo pudría todo, que robaba la vida y la esperanza a las pocas e infelices almas que quedaban por allí, lo volvía loco.

Llegaban a su mente lastimada escasos recuerdos, vagas memorias de días felices, de años mejores, de cosas que algún día fueron buenas, de luz, de color, de amor… pero entonces todo se tornó negro, todo fue muriendo, el mundo se fue sumiendo en sus propias pesadillas desde que el Juez había tomado el poder, aquél cerdo y sus amigos se habían hecho ricos a costillas del sufrimiento del pueblo, habían cometido todo tipo de barbaries, de blasfemias, de injurias, nada podía detener su gula y su violencia, su lujuria y su asquerosa peste que lentamente asesinaba a la comarca…

No eran pocos los que decían que aquél grupo de depravados atrincherados tras el Muro, en sus bellas casas, en sus adorables jardines, a donde no llegaba la muerte ni la realidad, podían vivir felices e impunes gracias a sus pactos de magia negra, la misma que provocaba la enfermedad que los estaba exterminando…

Él recordaba los últimos días que había pasado junto al lecho de muerte de Ella, mirándola a los ojos, diciéndole que se curaría, platicándole que el sacerdote, que aún seguía ayudándolos a pesar de que el obispo se encontraba atrincherado con Ellos, decía que si confiaban en Dios, aquella peste maldita no los tocaría, no los dañaría, no los mataría…eso antes de morir por lo mismo, un par de días antes que Ella, quien juró al momento de fallecer esperarlo del otro lado, donde ya vería como todo sería mejor, sin muerte, sin dolor, sin enfermedad...

Con su muerte se extinguió para Él la esperanza, los deseos de vivir, las ganas de seguir adelante, no comía, no se movía, no podía pensar en nada que no fuera el dolor.

Un par de días después de que Ella partiera, sus pensamientos se enturbiaron al enterarse que Ellos, ajenos a la peste, la muerte y la desesperación, habían decidido celebrar un baile de máscaras en el centro de su guarida, fingiéndose ajenos a lo que ocurría del otro lado del Muro, fingiendo ignorar los gritos de ayuda, ignorando hasta su propia responsabilidad en la maldición que había caído sobre el Valle.

Después de dos noches en vela, Él se convenció de que si había magia negra protegiendo a quienes estaban del otro lado de ese maldito Muro, sólo existía una fuerza superior, pero no la de Dios, sino la del origen de esa magia maldita que cubría todo el Valle...

Pasó días haciendo ritos e invocaciones, se había quedado prácticamente solo en el Valle, no quedaban más que unos cuantos enfermos que morirían en unas horas, al igual que él, que ya estaba infectado por la poderosa enfermedad…

Mientras tanto, del otro lado del Muro, los guardias, contratados por el Juez y aprobados por Ellos, observaban a través de los modernos monitores todo lo que pasaba afuera, había visto los efectos de aquella maldita peste como quien mira un partido de fútbol, habían acribillado a tiros a las pobres almas que habían tratado de salvarse, vigilaban todo el tiempo, con órdenes solamente de matar a quien tratara de trasponer el Muro.

En aquél momento, observaron como cuatro figuras, ataviadas con túnicas negras y caretas espantosas, usadas para purificar el aire que respiraban los portadores, que por momentos parecían remedar los atuendos usados por los médicos siglos atrás durante la epidemia de peste original, se aceraban a la puerta y prendían el intercomunicador…

- ¿Bueno?
- Sí, ¿quiénes son ustedes?
- Eh, somos la banda que contrató el señor Juez para el baile de máscaras, disculparán los atuendos, pero necesitábamos este tipo de precauciones ante esta…enfermedad.
- Esperen un minuto por favor…
- Eh, bueno, no es que quiera ser grosero, pero ¿podrían darse prisa? No es nada agradable estar aquí afuera…

Minutos después entraban en la zona protegida de aquella peste maldita, parecía increíble que sólo un muro separara la vida de la muerte, la dicha de la desesperación, el hedonismo de los peores sufrimientos…

Segundos después, un grupo de aquéllos soldaditos de plomo, comandado por un hombre gordo, alto y asqueroso, cuyo rostro mostraba las señales inequívocas de la degradación del alma propia de los depravados, y que resultó ser el Juez en persona, encaró a los enmascarados…

- Quítense esos malditos atuendos o mis muchachos los llenarán de plomo…

El grupo no lo hizo oír dos veces, dos hombres y dos mujeres se desprendieron de las horrendas caretas que semejaban enormes picos, y de los pesados capuchones negros untados de un medicamento, el Juez escudriñó sus rostros, se veían algo diferentes de lo que los recordaba, pero sin duda eran ellos.

- Pónganse a trabajar, el baile es esta noche y quiero que mis invitados recuerden sus buenos tiempos…

Los cuatro jóvenes comenzaron a montar sus instrumentos, una guitarra, un bajo y un teclado eran su equipo eléctrico, mientras que cargaban con elementos de una batería que agregaron a la que ya estaba disponible en el lugar, para antes de que la fiesta empezara, todo estaba listo…

Mientras comenzaba la bacanal, los muchachos se dedicaron a tocar las piezas más accesibles de su repertorio mientras observaban a toda aquella maraña de viejos, jóvenes, casi niños incluso, hombres y mujeres, sumidos en aquella bacanal obscena, cometiendo excesos de todo tipo, al comer, al beber, violándose unos a otros por turnos o simultáneamente…

El placer desaforado…que estaba a punto de terminar…

- Bueno... ¿Me escuchan, damas y caballeros? disculpen que interrumpamos el concierto, pero queremos informarles que está por llegar un invitado muy especial…

Las caras de asombro de los presentes contrastaban con la asquerosa figura gorda y deforme del Juez, quien empezaba a gritar a los músicos…

- ¿Qué diablos significa esto?, ¡yo no di autorización de que trajeran a nadie más!

Con un gesto, el líder de la banda, el más joven, interrumpió al Juez…

- ¡Cierra el pico, cerdo asqueroso! ¡Tú, al igual que todos aquí, serán condenados esta noche! ¡Han asesinado, han violado, ultrajado, robado y cometido todo tipo de excesos a costa de la muerte de la gente del Valle! -su tono de voz se hizo muy grave – y eso no quedará impune, malditos…

Con un ligero movimiento del brazo, indicó a los presentes el centro del salón, donde, entre las luces opacas de la iluminación, en medio de un círculo rojizo, un ente alto, ataviado con una túnica roja, aparecía…

- Les presento al Ángel de la Muerte, quien ha venido, junto con nosotros, invocados por una de sus múltiples víctimas, nosotros, los únicos capaces de romper los pactos que las miserables brujas de este lugar hicieron para quedar impunes ante sus crímenes y que el mal cayera sobre la gente del Valle…

La voz del joven era extraordinariamente seca, grave, oscura, heló la sangre de todos, los hizo presas de los peores presentimientos, los hizo tener miedo por primera vez desde que aquella aventura maldita empezara, ¿habían pretendido vivir para siempre? Qué ilusos eran…

Un grito pavoroso se elevó a las alturas cuando el ente de rojo extendió el brazo derecho, sin levantar el rostro, y mostró a los presentes la cabeza cercenada de uno de los guardias, entonces todos cayeron en la cuenta de que la túnica del ente no era roja, sino blanca, pero habría de ser completamente roja, eso era seguro…

Muchos años después de esto, cuando por fin cayeron derrotados los Ejércitos Negros, los sobrevivientes de la resistencia pudieron ocupar la ciudad maldita, alguna vez en aquellos lugares estuvo emplazada la ciudad más grande del mundo, una bella ciudad, un hermoso lugar, pero los Ejércitos Negros la habían destruido, salvo por sus pequeñas fortalezas a las que esa maldita peste que casi extermina a todos, no podía entrar…

Aquellos sobrevivientes pudieron contemplar el Valle, pudieron dar reposo a los restos que yacían allí, pudieron trasponer el Muro y encontrar el lugar maldito, donde parecía que los seres del infierno que habían destrozado a los Ejércitos Negros habían comenzado a aparecer, un lugar lleno de esqueletos desmembrados, con evidencias de incendio, el cual fue clausurado y abandonado, donde se decía que se alzaban pavorosos gritos por las noches, los gritos de los condenados que el Diablo se había llevado con él por sus atrevimientos…

Accidente

Durante las últimas dos semanas, catorce empleados de la constructora que estaba realizando las obras de ampliación de la red de drenaje de la ciudad habían fallecido en circunstancias misteriosas, cinco de ellos mientras realizaban estudios topográficos en los túneles profundos, otros siete durante una inspección al túnel principal, dos más mientras vigilaban la obra, ya que los trabajos se suspendieron por los crímenes cometidos. Durante la investigación, se descubrió que los trabajadores habían enfrentado a varios atacantes, ya que la manera en que fueron asesinados, hacía gala de una brutalidad y sadismo poco comunes. La unidad policiaca a la que pertenezco se dedicó durante semanas a inspeccionar los túneles, sin encontrar indicio alguno de quién o quiénes podrían ser responsables de los crímenes. Al mismo tiempo, las indagatorias entre los empleados habían arrojado resultados similares, de modo que nos limitamos a vigilar los túneles...

Una noche, mientras hacíamos vigilancia nocturna en la desembocadura del túnel, en la zona más profunda del drenaje, perdimos contacto con un grupo de retaguardia, el comandante ordenó que un destacamento investigara qué ocurría, el contingente regresó con la noticia de que nuestros compañeros no estaban, y había problemas para comunicarse con los demás miembros de la corporación que vigilaban el túnel, el comandante decidió que conserváramos nuestra posición hasta que nuestros compañeros regresaran.

Poco después de las once de la noche, escuchamos disparos a lo largo del túnel, el comandante y varios de nuestros compañeros salieron a ver qué ocurría, mientras la mitad de la unidad mantuvimos la vigilancia, cuarenta minutos después recibimos comunicación del equipo que suponíamos perdido, cuando logramos responder, nos percatamos de que el comandante y nuestros compañeros estaban siendo sitiados, cuando solicitamos que nos indicaran quién o quiénes estaban atacándolos, se escuchó un pavoroso grito y se perdió la comunicación, todos los intentos por restablecer contacto fueron infructuosos, a lo largo del túnel reinaba la calma...

Alrededor de las dos de la mañana, mientras tratábamos de determinar cuál era la situación en que nos encontrábamos, sobrevino un apagón en la construcción, activamos nuestras lámparas de emergencia, pero sólo podíamos ver hasta los límites de nuestro improvisado campamento, fue entonces cuando apareció...

Dos de nuestros compañeros se encontraban vigilando frente a las lámparas, súbitamente, una extraña figura se lanzó sobre ellos, ambos dispararon sin que al parecer pudieran hacer daño, poco pudimos observar del ataque, ya que ambos fueron arrastrados hacia la oscuridad, varios de nosotros disparamos hacia el túnel, pero todo lo que obtuvimos fue que alguien arrojara desde la insondable negrura, las armas de nuestros hombres...

Decidimos redoblar la vigilancia, los dieciséis elementos que quedábamos no teníamos la menor intención de dejar escapar al atacante con otro de los nuestros... el tiempo no llegaba hasta el fondo de aquellos túneles oscuros, ¿cuánto tiempo habría pasado? ¿Una? ¿Dos horas? ¿había acaso transcurrido toda la noche sin mayores incidentes?, uno de mis amigos me dio la hora, dos y media de la mañana... fue en ese momento en que ocurrió de nuevo, unos sonidos en la paredes del túnel nos alertaron, un grupo se acercó a la pared y entonces... ese ente... ese alguien saltó sobre ellos, todos disparamos hacia el ente, estoy seguro que varios de los disparos impactaron sobre él, pero ninguno le hizo daño aparente, en cuestión de segundos asesinó a nuestros amigos, siete bajas después de este incidente...

Seguía pasando el tiempo, la luz no regresaba y nadie venía para apoyarnos, se empezaron a escuchar todo tipo de ruidos en las paredes del túnel, los nueve que quedábamos nos fuimos contra una pared para mejorar nuestra defensa en caso de ataque, entonces nos percatamos que los cables de nuestro radio estaban cortados y los móviles no servían, habíamos caído en una trampa...

A las tres de la mañana escuchamos sonidos detrás nuestro, tres de los nuestros retrocedieron y entonces ese maldito ente les arrojó una de las lámparas, los demás nos entretuvimos en asegurar la otra, mientras el ente nos atacaba, en la confusión, el ente provocó cuatro bajas más, sabía que era cuestión de tiempo para que viniera por los que quedábamos, así que sugerí que nos compactáramos y estuviéramos listos para cualquier cosa, nos quedaba claro que en esos momentos se trataba de vencer o morir, ¡había que optar por lo primero!...

Mi amigo había permanecido a mi lado durante todo ese tiempo, se podía sentir el miedo que en esos momentos anidaba dentro de nosotros, a cada momento creíamos ver sombras y los ruidos engañaban a nuestros oídos, un policía, tal vez más perturbado que el resto por lo que pasó, empezó a hablar sobre un accidente que había ocurrido en aquellos túneles hacía más de treinta años, lo que había provocado su clausura, varios habían muerto en aquél túnel... como si hubiera invocado a la tragedia, en ese momento sucedió el ataque final, los detalles no los tengo muy claros, ya que el ente destruyó la lámpara restante, entre los fogonazos de nuestras armas, lo vi matar a dos de los nuestros, creo haber visto que el ente estaba herido, se arrojó sobre nosotros, los disparos me permitieron ver sus horrendos colmillos y unos ojos blancos, ciegos por tanto tiempo en la oscuridad... un cuerpo albino se abalanzó sobre mi amigo... creo que para entonces se encontraba malherido, ya que mi amigo pudo repelerlo con relativa facilidad, el otro hombre acribilló el cuerpo del ente que yacía en el suelo, y nos quedamos sumidos en la oscuridad, incapaces de hacer nada...

Horas después los cuerpos de seguridad de la construcción reestablecieron la energía eléctrica, fue entonces cuando pudimos observar al responsable del asesinato de tantas personas... allí, a pocos centímetros de mis botas, yacía el cuerpo inerte de un ser mounstroso, de estatura prodigiosa, albino, ciego, por lo que sus ojos permitían suponer, dotado de garras poderosas y con los músculos altamente desarrollados...

Pero aún después de llevar más de treinta años sobreviviendo en aquél túnel clausurado, luego del accidente, aquél ser conservaba rasgos de lo que alguna vez fue... la adaptación al medio no había acabado del todo con aquél pobre ser humano...

Autopista

De noche el asfalto siempre se ve más negro, ¿nunca lo habían notado? No me digan que jamás se habían dado cuenta de lo oscuras que son las carreteras de noche, ¿verdad que parece que te conducen a la nada? El mundo termina donde tus luces acaban, sólo está la línea amarilla que cruza por la mitad ese símil del río Estigia, nada más falta encontrarte la barca de Caronte esperando a la orilla de la siguiente curva…

Esa noche experimenté esa maldita sensación al triple, entre los nervios, el susto, la sangre, el sudor y la velocidad no podía pensar, carajo, ni siquiera me acabé de quitar la maldita máscara, y delante de mí sólo estaba el infinito, no podía hablar, sólo las imágenes de lo que acababa de pasar llenaban mi cerebro, lo bueno es que no iba conduciendo, Microft se encargaba de controlar el auto a la pasmosa velocidad a la que íbamos, en la parte de atrás, los gritos de dolor y furia que profería Nadia me ponían la carne de gallina, a unos centímetros de mi pecho, a la mitad del parabrisas del deportivo, se apreciaba el agujero que había dejado la bala que estaba ahora alojada en el brazo izquierdo de Nadia, a pesar de que se había vendado el brazo tan rápido como pudo, la sangre había salpicado buena parte del asiento trasero, incluso Microft tenía una mancha en el cuello de la camisa, ninguno de los tres hablaba, el viento entraba furiosamente por las ventanillas, ¿cómo diablos había salido tan mal?...

El padre de la chica había aceptado pagar el rescate, llegó al muelle a tiempo, se presentó sólo, o al menos eso creímos, Microft bajó del auto para hablar con él, le hizo después una seña a Nadia, que salió con la chica, manteniéndola bajo la mira de su arma, yo debía ver que todo saliera bien y avisar en caso de ver algo extraño, mientras el sujeto arrojaba la maleta con el dinero, la suerte de todos cambió para mal, una ráfaga de viento voló unas lonas a pocos metros del auto del tipo, dejando al descubierto a dos tarados de la policía, que arma en mano estaban listos para dispararnos, después de despachar al padre con un certero tiro que le atravesó el corazón limpiamente, Microft enloqueció y se puso detrás de la chica y Nadia y él la usaron de escudo cuando empezó el tiroteo, echó la maleta con el dinero sobre mis piernas, mientras Nadia se daba la vuelta para tratar de meter a la chica en el auto, cuando se resistió, sin mayor trámite le dio un tiro idéntico al que acababa de matar a su padre, mientras subía al coche y disparaba a los policías, Nadia dijo:

- Igual que con el imbécil del novio…

Microft arrancó, pero antes de avanzar diez metros un sujeto alto, enfundado en un traje y una gabardina negra, con lentes obscuros y un chicle en la boca nos apuntó con un revólver de dimensiones considerables, fácilmente sería calibre 50, mientras nos reponíamos de la sorpresa de ver a ese poli parado allí, el sujeto simplemente jaló el gatillo, la bala pasó alarmantemente cerca de mi pecho y fue a incrustarse en el brazo de Nadia, quien después del asombro inicial y ya que Microft había atropellado al que nos disparó, se vendó el brazo como pudo…

Así estábamos mientras el auto devoraba kilómetros y kilómetros del río negro que se extendía bajo los neumáticos, cuando Microft rompió el silencio, harto, supongo, del mutismo que nos había ganado luego del fallido rescate…

- ¡Carajo!, están demasiado callados, tengo que poner música si quiero seguir cuerdo…

Mientras decía esto encendió la radio, de inmediato empezó a escucharse una vieja canción, que había estado de moda durante nuestra juventud, sin embargo, Nadia, tan supersticiosa como siempre, de inmediato le reclamó a Microft…

- Bonita rola, estúpido, muchos malos presagios para nosotros…

Microft se molestó un poco, mientras decía:

- ¿Qué diablos quieres que haga?, si no sabía que estaba esta canción, carajo…

Apretó el botón de sintonía, pero no pasó nada, la canción seguía sonando, todos nos pusimos algo nerviosos, hasta que Microft se dio cuenta que lo que estábamos escuchando era un compacto…

- A que estúpido soy… ¿quién puso el disco?
- A mi ni me mires, sabes que esa música no es lo mío…
- No habrás sido tú, ¿o si?
- ¿De qué hablas?- reclamé- no he tocado tu maldito auto hasta que me subí, imbécil…

Microft se sorprendió con mi respuesta, incluso Nadia estaba asombrada de mis malos modos, sin más, Microft dijo:

- Está bien, prefiero eso a estar callado…
- ¿Escucharon eso? –dijo Nadia

Apenas había terminado la frase cuando el vidrio trasero voló en pedazos, escuché claramente las detonaciones detrás de nosotros, y Nadia cayó de frente con cuatro tiros en el cuerpo, dos nuevos agujeros de bala engalanaban el parabrisas, justo al lado del brazo derecho de Microft…

- ¡No jodas!, ¡Nadia!, ¿qué diablos pasa?...

Entonces, escuchamos claramente el rugido de un motor, bastante potente, un par de faros aparecieron en el retrovisor, y de pronto el lujoso sedán italiano estaba tratando de emparejarnos, sólo alcancé a ver que era negro, con tres pequeños orificios al costado, que me recordaron unas branquias, no vi nada más porque de nuevo sonó un disparo detrás nuestro, Microft vociferaba todas las groserías que podía decir, las que sabía en español y las de su natal Inglaterra…

- ¡Carajo!, ¿quién diablos es este imbécil?...

Es curioso como funciona la mente humana, siempre me han asombrado las pequeñas idioteces que hace uno en los momentos de tensión, justo en ese instante el auto se emparejó, el sujeto que venía adentro era el poli que Microft había atropellado, el que le había disparado a Nadia, en ese momento levantó el brazo derecho sin dejar de mirarnos y jaló el percutor de su revólver, Microft, por alguna de esas taras mentales que todos hemos tenido, no pudo pensar en nada mejor que subir la ventanilla, lo cual irónicamente dio resultado, ya que el disparo del poli, en lugar de dar de lleno en la sien de Microft, rompió el vidrio, las esquirlas sólo nos hirieron…

- ¡No mames, guey, no mames!...

Microft trató de golpear el auto del poli, pero el sujeto leyó bien el movimiento y nos golpeó primero, la sangre me cegó de repente, las esquirlas me habían herido justo encima del ojo izquierdo y no podía ver, Microft se pasaba el brazo sobre la frente, mientras un par de líneas de sangre le bordeaban el lado izquierdo de la nariz, mientras me limpiaba la sangre de los ojos, Microft gritó:

- ¡No lo creo!, ¡es él, es él!, ¡Míralo, es él!, ¿Qué diablos pretende…?

Microft no terminó la frase, un tiro le había dado de lleno en la frente, él ladeó la cabeza y el impulso de su cuerpo hizo girar el volante a la derecha, de modo que el auto voló sobre un montículo de tierra, saltó sobre una barda y dio un par de vueltas antes de caer, yo quedé al lado del coche, tratando de arrastrarme hacia el teléfono de Microft, que milagrosamente estaba intacto, mientras lo hacía, pensaba en lo último que había dicho antes de recibir el tiro que lo mató, a mi mente acudió el rostro del conductor del auto negro, el cual por cierto estaba en la cuneta detrás de mí, mientras escuchaba los pasos del sujeto en la tierra y luchaba por acercarme al celular, me di cuenta de quién era el tipo…

- Hola, chica…
- ¡No!, ¡No puedes ser tú!
- Por supuesto que no soy yo, sólo soy agente de alguien más…
- ¿Qué?
- Nada, sólo tengo algo más que decirte, antes de completar mi trabajo…
- ¡Por favor, no lo hagas! – Sollocé – esto no fue personal, ¡ni contigo ni con ella!...
- ¿Quién diablos habló de ellos?, sólo fueron el final de una larga carrera, ¿no es cierto?
- ¿Cómo lo sabes?
- Pues ya ves… pero te decía que tengo algo más que decirte…

El sujeto me apuntó, jaló el percutor y dijo:

- Algunos nacen para la noche sin fin…

Jaló el gatillo, vi un fogonazo y escuché un ruido, después, todo fue oscuridad, como en la maldita autopista…