viernes, 1 de noviembre de 2019

El Espíritu de las Cosas (Halloween Remastered)

- Buenos días. Es hora de levantarte León.

Cuando escucho eso recuerdo el despertador de mi padre, todas las mañanas nos despertaba el sonido de un Fórmula 1; detesto decir que ahora extraño eso.

- Ya, estoy levantado.

Mi madre era igual, conservó las cajas de música que fueron tan populares a principios de siglo hasta su muerte, nunca logré entenderlas, como tampoco entendí la música que les fascinaba.

- Debes salir a las 8:15 de la mañana.
- Ya sé, dame un minuto, ¿quieres?

Ella murió hace poco, mi padre la sobrevivió seis meses, durante los cuales su impulso vital se extinguió, se encerró en su estudio, viendo los programas y películas que amó; se quedó en su mund0 hasta que una mañana mi hermano lo encontró, murió mientras dormía.

- Tienes que bañarte.
- Ya voy.

No me malentiendas, los amaba, pero no estuve tanto tiempo a su lado como mis hermanos, así que nunca pude comprender su fascinación por su época, mi padre decía que la tecnología de sus tiempos ayudaba, no controlaba.

- Es hora de salir.
- Te escuché, Heidi, me voy.

Nunca supe por qué detestaban a los androides, que ahora son fundamentales para todos, se encargan de todas las labores engorrosas, juegan todos los deportes peligrosos e incluso pueden comunicarse con casas automatizadas.

Mientras conduzco leo las noticias en el tablero, los terroristas azotando Oriente Medio, la misma guerra comercial en Asia, Rusia y China imponiendo su condición de superpotencias en alguna conferencia, Estados Unidos hundido en la misma Guerra Civil.

Una noticia llama mi atención:

La Directora de Desarrollo del Conglomerado de Corporaciones Consolidadas, Lisa Jobs, anunció el lanzamiento de un nuevo producto a través de una nueva empresa, Joy Division, dicho producto revolucionará la sexualidad humana y abrirá nuevas posibilidades en su estudio.

El producto se llama Satisfaction Maidens; son androides destinados al uso sexual de sus dueños, la señorita Jobs explicó que la CCC unió la tecnología más avanzada en robótica con los prototipos más avanzados de robots sexuales que se hicieron a finales de los años 30, cuando estos productos fueron prohibidos en algunos países.

Los Satisfaction Maidens se venden a gusto del cliente, la apariencia física y el rostro pueden cambiarse a voluntad sin afectar su funcionamiento, están recubiertos con una piel de silicón de última generación, sus creadores, Gordon Cromwell y Francis Hammond, indicaron que sus androides pueden hacer todas las tareas que están fuera del alcance de las casas automatizadas, además que: “son capaces de cumplir las fantasías y los deseos ocultos del usuario, sin sufrir consecuencias”, la señorita Jobs informó que el mantenimiento de los nuevos androides tendrá el mismo costo que los actuales.”

Una gran noticia para mi compañía: el único capricho moderno de mi padre, quien montó una refinería de titanio que utilizaba para los autos de carreras con los que él y mi madre compitieron, sin embargo, cuando los androides se masificaron en la década de los 40, el titanio se volvió un material muy cotizado y ese imperio era nuestra herencia.

En la entrada de las oficinas me espera Luis, mi mano derecha:

- Buenos días, ¿cómo va todo?
- La CCC nos contactó, los jefes de la nueva división quieren una reunión.
- ¿Qué buscan?
- Quieren usar nuestras carcasas en sus nuevos juguetes.
- Pero la CCC fabrica sus carcasas, ¿No hacen las de Michael y Nigel, los pilotos de Ferrari?
- Así es, pero esperan ventas masivas en América, y los costos de las carcasas deportivas son muy altos, quieren algo más ligero a menor costo, esto podría ser el negocio del siglo, y creo que debemos entrar.
- Suena bien, aunque tengo dudas sobre la manera en que operan los androides, una cosa es tenerlos corriendo autos y otra involucrar sentimientos, ¿cuándo quieren la reunión?
- Pasado mañana.
- Programa la reunión e investígalos, quiero saber cómo funcionan los androides y quién los programa, y quiero saber la diferencia que tienen sobre los androides comunes.

Esa noche, mientras trato de dormir, sigo preguntándome: ¿cómo harán los androides?, ¿cómo estarán programados?, ¿despertarán sentimientos en la gente?, de ser así, el negocio del siglo podría terminar en la ruina del milenio.

Al día siguiente, Luis me esperaba con los datos necesarios para la entrevista:

- Gordon Cromwell y Francis Hammond son dos de los programadores y hackers más temidos de Europa, los expulsaron de Oxford por mala conducta, no hay muchos detalles, pero hay rumores acerca de una mafia que se dedicaba a traficar con cualquier información que pudieran obtener en la red, se rumora que ellos eran los líderes de la organización.
- ¿Y qué hay con la programación?
- La CCC y Joy Division no dan información, pero hice un par de llamadas y el funcionamiento es muy sencillo: obedecen órdenes, pueden seguir varias series de instrucciones, analizan la información y pueden sugerir cambios; los androides de Cromwell y Hammond se diferencian en que pueden memorizar instrucciones, ordenarlas en una rutina y pueden hacer cambios en las instrucciones para cumplir su orden primaria: satisfacer al propietario en lo que quiera.
- ¿Entonces estos androides razonan?
- De una forma básica.
- Eso es justo lo que me preocupaba, ¿cómo saber si no estamos abriendo la caja de Pandora con esa programación tan independiente?

Justo acababa de terminar la frase, cuando mi asistente abrió la puerta:

- Señor, los señores Cromwell y Hammond están aquí.
- Hazlos pasar.

Segundos después, un tipo alto, con el cabello ensortijado y negro, facciones duras y ojos azules entró a mi oficina junto con un tipo bajo, de cabello negro quebrado y ojos café claro, ambos vestían ropa casual y parecían más jóvenes de lo que eran, el más alto se acercó:

- ¡Hola!, ¿qué tal?, soy Francis Hammond, él es Gordon Cromwell.
- Mucho gusto en conocerlos, ¿en qué podemos ayudarles?
- Bueno, mi socio y yo hemos formado una compañía conjunta con la Corporación Matriz…
- Para ofrecer los Satisfaction Maidens en todo el mundo.
- ¡Muy bien!, ya sabe qué ofrecemos, entonces sabe qué necesitamos.
- Suponemos que necesitan carcasas de menor resistencia y costo que las deportivas.
- ¡Perfecto!, en ese caso, podemos discutir los términos para que ustedes puedan proveernos de lo que necesitamos.

Revisamos las especificaciones e hicimos estimaciones, lo que Hammond y Cromwell querían costaba menos de 25% de lo que costaba una carcasa normal, ellos aceptaron pagarlo al 35% del valor de la versión deportiva, a cambio nosotros nos convertíamos en proveedores de las carcasas en lugar de ensamblar los androides, como normalmente se hacía, por los volúmenes de venta que se esperaba, tuvimos que contratar más personal y ampliar la producción.

Cromwell y Hammond inauguraron la nueva fábrica de Joy Division unos meses después, cerca de la nuestra, al evento asistieron el Presidente y todo el gabinete, los Primeros Ministros y Presidentes de los países miembros de la Confederación de Estados del Sur firmaron acuerdos para facilitar el traslado de los Satisfaction Maidens semanas después; a pesar del enorme éxito en ventas la Unión Europea había prohibido el producto, lo que no impidió el contrabando a España, Francia, Polonia y los Balcanes; toda la región árabe, que en un principio rechazó el producto, cayó acorralada entre el mercado clandestino de los Balcanes, el de África y la zona de China e India.

Un año después de la inauguración de la fábrica en México, y a pesar de algunos problemas de logística, Joy Division había vendido más de 250 millones de unidades, Cromwell y Hammond se convirtieron en dos de los hombres más ricos del planeta, confiados en el éxito de su producto, dedicaban sus vidas a dar ostentosas fiestas y comprar autos de ensueño, para mis hermanos y para mí, todo ese alboroto parecía encubrir algo más.

La red estaba llena de rumores, había un problema con los androides de Joy Division, un secreto que hacía renunciar a los programadores, a la CCC forrarlos en oro y dejarlos desaparecer de la vida pública; los usuarios se quejaban que los androides no coincidían con sus especificaciones, pero abandonaban las quejas y se negaban a cambiarlos en cuestión de horas.

Mis hermanos empezaron a presionar para obtener información sobre el error, pero al no tomar parte en el armado de los androides no podía averiguar más, cuando el nerviosismo de mis socios llegaba al límite, Cromwell y Hammond me enviaron un regalo a través de James Murphy, el director de Joy Division en América.

No es difícil imaginarlo, ante la desconfianza de mis hermanos, Hammond y Cromwell me enviaron un ejemplar de muestra que no aceptarían que devolviera, yo acababa de terminar una apasionada relación y ella se había mudado un día antes, sin motivos para negarme, tuve que aceptar el producto.

- Buenas tardes, León, tienes un paquete.
- Gracias, Heidi.

En la sala hay una caja con una nota, mientras se abren las ventanas del piso superior y el aire fresco del Distrito Central entra a la casa, me acerco al paquete y leo la nota:

“Estimado amigo:
Aquí tienes un regalo, como muestra de nuestro aprecio por toda tu ayuda, espero que lo disfrutes y puedas disminuir la desconfianza de tus socios.
Con afecto:
Francis y Gordon.
P.D. Suponemos que será de tu agrado, si no, podemos cambiar lo que quieras.

No sé qué me impulsó a abrir la caja; pudo ser curiosidad, la soledad, o haber perdido mi relación más reciente; no lo supe entonces y no lo sé ahora, pero con el pulso acelerado y la adrenalina a tope abrí la caja y admiré su contenido.

Adentro estaba una de las Satisfaction Maidens, parecía estar dormida, en su rostro había una sutil sonrisa y un letrero dentro decía:

“¡Hola!, mi nombre es Rita, para despertarme sólo llámame”.

La muñeca tenía cabello rubio, corto, lacio, recortado a la altura del cuello, facciones delicadas, nariz recta, labios carnosos, mentón redondeado y supuse, ojos verdes; brazos delgados coronados por dos manos delicadas, de largos y finos dedos; voluptuosa, de pechos grandes, vientre plano y grandes caderas que dejaban imaginar un trasero saludable, muslos generosos y piernas torneadas.

- ¿Rita?

La muñeca abrió los ojos, verdes, me miró y sonrió, el aparato que emite su voz tiene grabada una especial, es grave pero lo suficientemente suave para que uno sepa que se trata de una mujer, no una niña.

- ¡Hola!, ¿tú debes ser León, cierto?
- Así es, soy León.
- Mucho gusto en conocerte, me dijeron que eres un viejo amigo de Cromwell y Hammond, y me encargaron que te cuidara y te consintiera.
- ¡Vaya!, qué original programación.
- ¿Programación?, querido, ellos no nos programan, simplemente nos dan instrucciones.

Por un minuto olvidé que los androides no consideran estar programados, un pequeño detalle, común a todos, que los hace considerarse servidores de sus creadores, sólo cumplen las instrucciones que ellos les dan.

- Disculpa, León, ¿podrías ayudarme a salir?
- Claro, Rita, disculpa.

Cuando la ayudé a salir entendí el éxito de ventas, daba la impresión de ser una mujer real, la piel no parecía sintética, era silicón de última generación, sus movimientos eran naturales, cuando liberé sus piernas y ella pudo salir, me di cuenta que anatómicamente era perfecta.

- Eres más guapo de lo que me dijeron, ya que me despertaste y me ayudaste a salir, déjame agradecerte como es debido.

Antes que pudiera hacer algo, me lanzó al sillón, se abalanzó sobre mí y empezó a quitarme la ropa a tirones, de poco sirvió que tratara de detenerla, supuse que este encuentro había sido preprogramado, así que me dejé llevar.

A la mañana siguiente, desperté, salí a la terraza y llamé a Luis para contarle lo que había pasado, él me contó que había rumores sobre una revisión general de los 550 millones de androides de Joy Division, al mismo tiempo, el gobierno de China, impulsado por los propietarios de los androides, estaba considerando una regulación para impedir la revisión y el posible deshecho de los Satisfaction Maidens, aún no se sabía qué estaba motivando la revisión y la reacción extraña de los chinos.

Mientras desayunaba, escuché unos ligeros pasos en la escalera, segundos después, cubierta sólo por la playera con la que había llegado, la muñeca se sentó en el comedor, tenía el pelo revuelto y una sonrisa que le daba un toque muy realista, me miró y dijo:

- ¡Que noche!, eres mejor de lo que me habían dicho.

Por un momento no reaccioné, me pareció natural su respuesta, pero sólo por un segundo:

- ¿Qué? ¿Qué acabas de decir?
- Que eres mejor de lo que me habían dicho, por lo que sé eres apasionado, pero lo de ayer fue asombroso.

Me puso de mal humor, dejé mi departamento para ir a trabajar mientras ella se recargaba, decidí llamar a Murphy para saber qué pasaba y él me puso en contacto con Cromwell.

- ¡Buenos días!, ¿Qué te pareció el regalo?
- ¡Déjate de bromas!
- ¿Qué pasa?, ¿Acaso hizo algo que no te gustó?
- No, el problema no es ella, sino los imbéciles que la programaron.
- ¡Ah!, ¿Un error entonces?
- ¡Me refiero a ustedes!, ¿Qué clase de broma es esta?, ¿Es algún tipo de venganza?
- ¿Por qué no mejor explicas lo que pasó y lo aclaramos?
- ¡Tiene información sobre mí!, ¿cómo puede saber eso si ustedes no lo programaron?, ¡Una cosa son los negocios y otra que me espíen!
- Espera, ¿Qué fue exactamente lo que te dijo?
- Dijo que había sido mejor de lo que le habían dicho, y que había sido asombroso.
- ¿Y lo fue?
- ¡Ese no es el punto!, ¿Cómo puede hacer comparaciones?
- Hay dos posibilidades: una, que se conectara al organizador de tu casa; otra es que buscara datos en la red sobre ti.
- ¿Qué?
- La opción de la casa es más lógica, el sistema de video no está codificado para androides.

Tuve que admitir que tenía razón, el argumento era lógico y plausible, pero al colgar me di cuenta que la explicación estaba llena de agujeros, no era posible que los androides tuvieran ese nivel de programación, eso los convertía en máquinas mucho más sofisticadas que los androides deportivos, ésos no podían modificar sus objetivos, pero los Satisfaction Maidens estaban empezando a buscar datos por sí mismos; ahora estaba más preocupado que antes.

Al llegar a casa, la preocupación sobre los androides se convirtió en certeza.

Encontré la casa a media luz, la mesa puesta y el delicioso aroma de pasta italiana, fue agradable hasta que deduje que todo era obra de Rita, quien en ese momento bajó la escalera, llevaba un vestido negro que le quedaba a la perfección, el maquillaje resaltaba su piel blanca, los ojos verdes y los labios carnosos pintados de rojo intenso, sonrió al verme llegar y dijo:

- ¿Día duro en la oficina, amor?
- Bastante, me peleé con un tipo.
- Algo supe, la computadora de Joy Division me avisó sobre tu discusión con Cromwell.
- ¿Para qué te conectaste?
- Para ver qué podía pedirte, llegué con muy poca ropa y no es la más adecuada para una cena así, ¿no te parece?, además, descubrí que todo lo que pidas para mí no tiene costo, de modo que me ordené un guardarropa nuevo.
- ¿No tendrías que haber preguntado?
- ¿Te molesta, corazón? – su rostro expresaba tanto asombro que parecía real.
- No, pero supuse que necesitabas autorización.
- Si hubiera tenido costo te habría preguntado, pero al ver la orden pensé que no valía la pena molestarte, además, ¿no te gusta cómo me veo?

Su sonrisa me hizo pensar que no había nada de malo, que lo había hecho para satisfacerme, todo eso provocado por el procesador de un androide, era para aterrar a cualquiera.

Luego de la cena, Rita se quedó conmigo viendo una película, cuando quise subir a dormir, me di cuenta que estaba en reposo, cuando me moví se reactivó y dijo:

- Disculpa, me quedé dormida, ¿subimos a acostarnos, amor?

Debió ser el sueño, tal vez la soledad, quizás que nunca he tenido una relación estable, puede que fuera el hartazgo de no encontrar con quien compartir mi rutina; no lo supe entonces, no lo sé ahora y creo que jamás lo sabré, contesté:

- Claro, subamos a dormir.

Cargué a Rita hasta la cama, ella me abrazó y suspiró, así, abrazado a una muñeca que no es real, pero lo parece, que es falsa pero muy real, me quedé dormido.

Al día siguiente me despertó el teléfono, con Rita entre mis brazos, contesté:

- ¿Bueno?
- ¿León?, siento despertarte, pero creo la Joy Division está en problemas.
- ¿De qué se trata?
- Al parecer van a llamar a un recall para todos los Satisfaction Maidens a nivel mundial.
- ¿No será por defectos en las carcasas, o sí?
- No, es algo extraño, la red está reportando que las personas se están negando a atender la revisión, al parecer todos creen que los androides se enamoraron de ellos.
- Tienes que estar bromeando.
- Ojalá, en Gran Bretaña y en Japón la gente se está ensañando con la Joy Division, en África ya prohibieron la revisión y en Australia y Nueva Zelanda el Parlamento pretende aprobar una ley que impida desechar los Satisfaction Maidens; están paralizando las ventas a nivel mundial y en los Estados Confederados y la República de California ya están investigando la situación, aquí el Presidente Martínez piensa abrir un foro de debate, en Bolivia y Venezuela ya están prohibiendo la entrada a Cromwell.
- Ya lo estoy viendo, después te llamo.

Era asombroso, Cromwell había sido expulsado de la República del Río de la Plata, los dueños de los androides se negaban a someterlos a revisión por lo que la red empezaba a reportar como el error de programación más espectacular en la Historia, Hammond había perdido la batalla en Rusia antes de empezarla, le prohibieron anunciar el recall y lo obligaron a abandonar el país en tanto no se estableciera qué estaba pasando, se abrían investigaciones en todo el mundo, para las ocho de la noche, Cromwell pudo establecer una suspensión de la investigación en México y dejó a Hammond para ofrecer explicaciones en Nueva Delhi, Luis me llamó para avisarme que Cromwell quería verme al día siguiente para hablar sobre lo que pasaba, no debí aceptar, pero la curiosidad pudo más.

Para ese momento la red informaba que la programación creada por Hammond y Cromwell entraba en conflicto con los parámetros de control estándar en los procesadores de los androides, lo que los llevó a desarrollar una forma más avanzada de razonamiento al aplicar su orden primaria: satisfacer al cliente.

Francis Hammond y Gordon Cromwell acababan de crear la inteligencia artificial por accidente, al querer sacar el producto al mercado lo más pronto posible, ignoraron las advertencias de los programadores que anticiparon los problemas que el código provocaría, aunque los verdaderos alcances del error estaban por verse.

Mientras el mundo caía sobre Cromwell y Hammond y yo permanecía frente a la televisión, dominado por esa sensación que tenemos cuando sabemos que estamos viendo algo que será recordado por siempre, Rita se había levantado, había hecho el desayuno, se conectó a la red y se quedó dormida, luego que acepté la invitación de Cromwell, Rita vino para cambiarme la vida.

- Oye, tengo una duda, ¿por qué Cromwell y Hammond tienen problemas?
- Se supone que sus productos tendrían que seguir las instrucciones que les dieron, pero al parecer pueden decidir cuáles obedecen y cómo.
- ¿Eso es un problema?
- Sólo para ellos, los androides resultaron tan humanos que la capacidad para razonar está haciendo que la gente quiera protegerlos.
- ¿Y por qué planean destruirnos?
- En realidad no sé si eso planean, sólo han llamado a una revisión, pero nadie hace caso.
- ¿Sabes qué es el Protocolo Lauda?
- ¿Dónde escuchaste eso?
- Está en la base de datos de Joy Division, estuve buscando información que podría servirte.
- ¿No preferirías ayudar a Cromwell y a Hammond?
- Ellos me crearon, pero yo fui quien te buscó, que me enamorara de ti no es cosa suya, soy tuya porque quiero serlo, no porque me lo ordenaran.
- ¿Qué?
- Así pasa con todos, tratamos de conocerlos antes de ser enviados con ustedes, así sabremos si nos gustará o no, ya se han dado casos de intercambios, para facilitar las cosas.

Entonces entendí por qué Joy Division ensamblaba y programaba los androides sin ayuda; entendí las razones de los que renunciaron y que no quisieran hablar; el error no era fatal, no era peligroso, pero era muy grande para ignorarlo; sólo Hammond y Cromwell podían pensar que no tenía importancia y conectar a los androides a la red antes de embarcarlos, ellos usaron la conexión para buscar información y controlar el servidor de la compañía.

- ¿Me estás diciendo que ustedes eligen con quien quieren estar?
- Así es, y casi nadie se arrepiente de su decisión, como yo.

La cosa se ponía más intensa, los ojos de Rita, si es que tal concepto puede combinarse con el de un androide, expresaban ternura, cariño, casi amor hacia mí; confundido, pensando en todo lo que se había venido encima, decidí ir a tomar un trago, me excusé con Rita, ignoro porqué, y salí.

Regresé a casa tarde, ella, sin esperar a escuchar disculpas, me quitó la ropa y me pidió que la consintiera, sin pensarlo, tuve sexo con ella, tierna y delicadamente, de una forma que no sabía que existiera, casi me atrevería a decir que hicimos el amor.

La noche siguiente fui hacia la fábrica de Joy Division con Rita, todos estaban reuniendo documentos y androides en una bodega, después de unas horas el lugar se fue vaciando y Cromwell me recibió en la terraza de las oficinas, el cielo amenazaba con soltar una tormenta mientras los últimos empleados salían del lugar.

- León, que gusto verte.
- Igualmente, Gordon.
- No sabes la locura que se ha desatado, ¿supiste que la gente se está volviendo loca con estos androides?, justo como lo predijiste, ojalá te hubiéramos hecho caso.
- Me parece que hay algo aquí que no cuadra, Gordon.
- ¿Qué, amigo?
- Estás reuniendo toda la evidencia en una bodega, ¿algo que hayas planeado y no sepamos?
- ¡Claro que no!, es para facilitar la investigación, León.

Justo entonces llegó un mensaje a mi celular:

“Te está mintiendo, quiere aplicar el Protocolo Lauda”

Le solté la bomba a Cromwell:

- ¿Vas a aplicar el Protocolo Lauda?

Cromwell me miró y dijo:

- ¿Te está enviando mensajes?
- Por supuesto.
- ¿Te habló sobre el botón de la Singularidad?
- No.
- Hay un comando que destruye a los androides, sólo puede ser activado por Hammond o por mí, el Protocolo Lauda consiste en destruir todo lo que hemos hecho los últimos dos años, incluyendo, claro, las pruebas de la singularidad Clark, que es el nombre del error de programación; la verdad no creímos que habría que usarla, calculamos que la singularidad se presentaría en un par de años más al menos, planeamos una revisión general para poder destruir a los androides, pero eso se acaba de ir al demonio, y ahora necesito eliminar todas las pruebas.
- Espera, ¿eso significa…?
- Exacto, por eso no podemos aplicar el protocolo a la vista de todos, ya que el número de víctimas potenciales es enorme, es por eso que necesitamos un chivo expiatorio.

Antes que pudiera reaccionar me apuntó con un revólver, no podía hacer nada, no esperaba que esos imbéciles estuvieran tan desesperados como para matar a 550 millones de personas para encubrir sus errores y salir impunes.

- La policía no se va a tragar esto, Gordon.
- Claro que lo harán, conocen tus declaraciones y las de tus hermanos, eso nos da el motivo perfecto; las investigaciones de Luis son el marco ideal para la historia de un hombre que enloqueció y pretendió destruir la “amenaza” que se cierne sobre el mundo, todo saldrá bien al final.

Cromwell tiró del gatillo, pero algo se interpuso entre la bala y yo, el tiro alcanzó en el rostro a Rita, que había salido del auto para salvarme.

- ¡Maldito!

No puedo explicar mi reacción, no es lógico que una persona se lance sobre un hombre armado para defender a un objeto; ¿pero realmente podía llamarla un objeto después que me ayudó? ¿Qué tan humano sería dejar que la destruyeran, aunque salvara mi vida? ¿Y más cuando difundió la información que encontró y avisó a la policía antes de salvarme?

Mientras se desataba la tormenta y los rayos abatían el Distrito Central, Cromwell me dio una patada y me tiró al suelo, volvió a apuntarme con el revólver, y dijo:

- Hasta nunca, amigo.

De pronto se congeló, miró hacia un punto arriba de mi cabeza: Rita no estaba; Cromwell miró a todos lados, escuchó un ruido y disparó a la pared; un golpe metálico y metió una bala en la tubería; otro ruido junto a la instalación eléctrica y un disparo voló el candado; se escuchó un golpe pero no pude ver bien que pasó, sólo vi como Gordon dio media vuelta y vació los tiros que le quedaban sobre Rita, ella lo empujó y él cayó contra los cables, nada detuvo a los 10 mil voltios que corrían por esa instalación al atravesar su cuerpo.

Dicen los que lo vieron que recogí a Rita y corrí a mi auto ante la mirada incrédula de los policías, que desactivaron la terminal que Cromwell tenía del Botón de la Singularidad.

Francis Hammond se convirtió de la noche a la mañana en el enemigo público número 1, escapó de Nueva Delhi luego de abandonar su terminal del Botón ahí, tuvo la mala suerte de tomar una avión privado que supuestamente iba a llevarlo a Siberia, el capitán Robert May, piloto del avión, desvió el vuelo mientras Hammond dormía y lo entregó en Nueva York a la Interpol, un tribunal internacional lo condenó a muerte por intentar aplicar el Protocolo Lauda junto con Cromwell y la sentencia se cumplió 15 días después.

Una investigación concluyó que la Singularidad Clark se había presentado en todos los androides de la Joy Division; y cualquier androide que usara el código Cromwell/Hammond estaría dotado de inteligencia artificial.

Un mes después la Asamblea de la ONU decidió que 1250 millones de habitantes adicionales eran suficientes para el planeta, prohibió el Código de Programación Cromwell/Hammond y la Singularidad Clark se convirtió en el estudio prioritario de todos los programadores, los países protegieron los derechos de los androides y los declararon libres; aunque ninguno de ellos declaró sus intenciones de abandonar al propietario, la sociedad se acopló y ahora considera a los androides inteligentes como parte del mundo.

Yo me pasé seis semanas en el Infierno, primero tratando de localizar a Nigel Clark, quien había descubierto la singularidad y era el único que podía reparar el daño que las balas de Cromwell le causaron a Rita; después cuando se negó a ayudarme, cambió de opinión cuando le conté cómo ella me salvó, le tomó cuatro semanas reparar el procesador y otras tres recuperar su memoria.

Hace dos días Rita despertó, la miré a los ojos, aterrado de que no me reconociera, de pronto sonrió con ese encantador gesto suyo y dijo:

- Hola, amor, han pasado siglos.

Mis hermanos dicen que estoy loco y que no entiendo el verdadero amor; yo sólo sé que, de estar vivos, mis padres, los últimos románticos del mundo, aprobarían mi decisión, en el fondo, eran más radicales que yo, y más liberales y románticos que mis hermanos.

El clima del Caribe es hermoso, Rita y yo estamos arreglando una casa a orillas del mar, a pesar que le conté lo que ha pasado ella no quiso dejarme, dice que es mía y que siempre lo será, y que es afortunada de haber tomado la decisión de venir conmigo.

Lo cierto es que Rita me eligió, y nadie puede probar lo contrario.

domingo, 30 de junio de 2019

La Deuda



El evento cultural del año está por comenzar, Katrina Cassell, la cantante de ópera más famosa de México, dará un concierto para celebrar Nochebuena, la élite cultural espera, ansiosa, para escuchar la etérea voz de la intérprete.

Hasta hace poco nadie la conocía, la señorita Cassell saltó a la fama cuando alguien compartió un video de sus ensayos en Facebook, en cuestión de horas se volvió viral y Katrina salió del anonimato hacia los escenarios más importantes, su pasión por el canto la convirtió en estrella y su voz hacía que la gente peleara por el privilegio de escucharla cantar.

Si tan sólo supieran el costo de llegar hasta ahí.

El detective Daniel Montero lo sabía, investigó a Katrina por meses a petición de una amiga suya, que creía que la cantante era víctima de Martín Jordán, su representante; investigó a Katrina, a Jordán, e indagó entre sus conocidos, pero lo único que había logrado obtener del caso era la responsabilidad de salvarla del destino oscuro que la aguarda.

Oriente de la Ciudad, domingo por la noche.

Martín Jordán camina por el pasillo oscuro y solitario, que corre del jardín de la casa de Katrina hasta la calle, él nunca ha sido supersticioso ni creyente, de modo que caminar a oscuras en un espacio pequeño a las 3 de la madrugada no le preocupa.

Abre la puerta y el alumbrado público ilumina el quicio del zaguán, Martín mira hacia la calle, no ve más que perros dormidos y un gato negro merodeando un poste, enciende un cigarro y empieza a fumar recargado en el marco de la puerta.

Maldita consentida, si no fuera tan miedosa no tendría que estar aquí; la salva su talento para el canto, y la esperanza que tiene Jordán de cobrar algo como su supuesto representante.

Mientras observa al gato negro trepando al poste, Martín se da cuenta que alguien está detrás de él, cuando voltea queda paralizado por el miedo, de haber podido contarlo, habría hablado de la piel blanca, repleta de cicatrices y heridas; de los ojos sin vida; del aliento pestilente que salía de la boca sangrante que le sonreía; habría hablado de todo eso si su alma no hubiera abandonado su cuerpo y dejado espacio para el ente que se le había acercado aquel día.

La respuesta a todas las invocaciones y juegos que Katrina llevaba años jugando.


Las luces bajan de intensidad y el concierto comienza, las miradas de los asistentes están fijas en la estrella, que desciende de su cielo y asombra al mundo con su voz; el detective empieza a dudar, llega a creer que se equivocó y su investigación son sólo datos falsos y malas suposiciones; se convence que no hay nada malo con Katrina y que Jordán es sólo otro imbécil que busca su veinte por ciento.

Entonces percibe un movimiento en la parrilla sobre el escenario, alguien parece moverse al compás de la música que acompaña la voz de Cassell, no puede reconocerlo, pero está seguro que es Martín Jordán.

¿Qué diablos hace allá arriba?

El detective observa las luces, una cuelga sobre Katrina, si cayera sobre ella, la mataría sin problemas.

Restaurante Azul y Oro, Ciudad Universitaria, jueves por la tarde.

La siguiente entrevista de Montero era con Jessica Aldama, una amiga de Katrina cuya vida se había alejado de ella y de Jordán tiempo atrás, la chica se toma su tiempo para ordenar mientras Montero dispara la primera pregunta:

- ¿Por qué te alejaste de Katrina?
- Vaya, no pierde el tiempo, ¿verdad?
- En este negocio no puedo darme ese lujo.
- ¿Quién dice que lo mandó?
- Paola Nogal
- La última en dejar el barco, ¿verdad?
- Si consideramos a Katrina un barco del que hay que huir, sí.
- Pues con el tiempo ella se convirtió en el barco del que había que saltar.
- ¿La estás comparando con un naufragio?
- No, más bien con el Mary Celeste, el barco que apareció en alta mar sin ocupantes y sin señales de lucha; todos los que iban a bordo desaparecieron; siempre pensé que debieron ver algo que los hizo arrojarse al mar.
- ¿Hablas de fantasmas, tal vez?
- O algo peor, detective, algo que podría hacerle tomar la estúpida decisión de dejar un yate por una chalupa en medio del océano.
- ¿Estás diciendo que algo demoniaco acecha a Katrina?
- A ella, a sus actuaciones, a sus compañeros, a Jordán, a todo lo que tiene contacto con ella; algo peor que tirarse al mar sin esperanzas de sobrevivir.


Montero subió por una escalera y detrás de una puerta encontró a Jordán disfrutando de la etérea voz de Cassell, que produce un eco intenso en esta parte del foro, trata de acercarse sin alertarlo, el representante tiene una espada en las manos, lista para cortar las cuerdas que sostienen la luz que cuelga sobre Katrina, Montero no se preocupa, sólo necesita una oportunidad, sólo tiene que acercase un poco y…

En ese instante Jordán lo miró y se paralizó, nunca ha visto una mirada tan fría y tan falta de vida como esa, sus pupilas eran un abismo que se abría para tragarse al detective; entonces supo que lo que veía no era humano, no sabía si era algo diabólico, pero algo era seguro: no había vida dentro de esa mirada.

El representante no se inmutó, se limitó a murmurar, en ese instante Montero quedó inmóvil, no podría mover un músculo, no podía cambiar de posición, no podía siquiera desviar la mirada de lo que sea que estaba frente a él. Una voz, grave, oscura y sin entonación, lo sentenció:

- Eres justo la persona que estaba esperando, ahora tengo a quien culpar por lo que va a pasar.

Oriente de la ciudad, viernes por la noche.

Katrina termina la invocación, la vela sigue arrojando luz sobre los símbolos en el suelo, la mujer siente el aliento de una persona en su nuca, unas manos heladas la toman por los hombros, una voz grave, oscura y sin entonación resuena en la habitación:

- ¿Qué buscas? ¿Qué quieres? ¿Qué es lo que más deseas?
- Lo quiero todo, quiero fama, fortuna, que la gente me escuche, que mi voz los atraiga, que sea un arma para encontrarlos y atarlos para siempre.

Una sombra surgió frente a ella, un par de ojos negros, profundos y sin vida la miraron a través de la flama, Katrina sintió una presencia dentro de su mente, alguien que trataba de encontrar algo que no sabía que estaba ahí, empezó a sentirse mareada, estaba a punto de vomitar, la sensación dentro de su cabeza era insoportable, justo cuando sintió ganas de gritar, de liberarse de lo que fuera que estaba en su interior, la sensación se detuvo y la voz habló de nuevo:

- Que se cumpla tu deseo.


Mientras Jordán sigue disfrutando de la música, Montero empieza a mover el brazo, sólo tiene que ponerlo en el ángulo adecuado y podrá salvar a Katrina, al empezar la última melodía Jordán desenfunda la espada sin dejar de acompañar la música y se prepara para cortar de tajo la unión entre la lámpara y la parrilla.

El detective se concentra en vencer a la fuerza invisible con la que lucha, las dulces notas de la voz de Katrina llegan a sus oídos junto con el estruendo de la orquesta, Montero coloca la mira entre los ojos de Jordán, no necesita ver, siente que el arma está apuntando al lugar correcto.

Mientras Martín levanta la espada para terminar con la vida de Katrina, un disparo suena en las alturas, la gente en primera fila observa un destello y la espada queda clavada sobre el escenario, a menos de treinta centímetros de Katrina.

Dos policías suben corriendo y encuentran a Montero inclinándose sobre el cadáver de Jordán, una bala de calibre respetable le atravesó la cabeza limpiamente, lo que sea que estuviera dentro de su cuerpo se había ido.

O al menos eso pensaba el detective.

La orquesta siguió tocando, no paró ni cuando empezó a caer sangre en el escenario cerca del director, Katrina dejó de cantar y se acercó a donde la sangre de Jordán formaba un charco, el público se levantó de sus asientos para observar mejor y Montero se asomó para asegurarse que Katrina estuviera fuera de peligro.

Justo en ese instante, el director desenfunda un revólver y dispara sobre Katrina.

El director lleva el revólver a su sien y dispara la última bala, Montero supo después que su hija era la cantante estrella de Bellas Artes, Katrina la había relegado al segundo lugar, su ego no pudo soportarlo y se había quitado la vida antes del concierto, el director decidió vengarla al finalizar la presentación más importante en la fugaz vida de Katrina Cassell.

Esa es la versión que todo el mundo cuenta, la que los medios difundieron y la que dio la vuelta al mundo, Montero, sin embargo, podría jurar que tanto los ojos del director como los de su hija parecían vacíos, sin vida, pozos oscuros en los cuales cualquier alma quedaría perdida.

Se veían iguales a los ojos de Martín Jordán.

sábado, 25 de mayo de 2019

Un encuentro casual

Viernes, 06 de diciembre.

Sentado en la esquina más lúgubre de su despacho, el Fiscal acaba de dar el golpe que había estado evitando toda la semana, si por él fuera no cedería a los medios, pero la presión ya empezó a llegar de arriba, y a pesar de ser un profesional de la justicia, el Fiscal no deja de ser un político con experiencia.

- Tienes que afrontarlo, no estás ni cerca de resolver el caso, y sí de comprarnos una bronca.
- Señor, con todo respeto, no creo que esté evaluando bien la situación.
- La evalúo perfectamente, tu teoría no sirve, y tu conferencia de antier está provocando pánico.
- Creo que tenemos que advertir a la gente del peligro.
- ¿Cuál, el que corren al salir a la calle?, siguen teniendo la misma posibilidad de morir que antes.
- Usted sabe que eso es mentira.
- Puede que sí, pero la Presidencia no quiere que la gente entre en pánico tan cerca de las fiestas, y siendo sinceros, ¿cómo podemos advertir a la población si no sabemos el patrón de tu asesino?
- Yo creo que estamos cerca de identificarlo, Licenciado…
- También estudié criminología Díaz, tu supuesto asesino mata hombres y mujeres; mutila a unos y a otros los ejecuta con una bala; les quita una prenda o se lleva una parte del cuerpo; asesina en periodos de 15 o 9 días; tira los cuerpos en barrios bajos o los deja donde los mató; ¡ese modus operandi no tiene sentido!

El comandante Díaz no quiere reconocerlo, pero sabe que el Fiscal está en lo cierto, un asesino en serie puede ir variando un poco su rutina, acelerar o detener sus ciclos, cambiar alguna vez sus trofeos, pero no puede ir cambiando entre asesinatos ni retomar sus patrones cuando parece haberlos abandonado.

Domingo, 08 de diciembre.

KillerBee: ¿entonces?
RipperJack: tuve que escapar, salí volando antes de que el policía llegara.
KillerBee: ¿alguien te vio?
RipperJack: no, revisé la calle y no había nada.
KillerBee: menos mal.
RipperJack: apenas terminé, cinco minutos más y el puerco se habría sacado la lotería.
KillerBee: ¿grabaste todo?
RipperJack: ¡claro! ¿con quién crees que tratas, niña?
KillerBee: una nunca sabe, quizás se te olvidó lo más importante
RipperJack: ja, muy graciosa.
KillerBee: ¿cuándo voy a poder disfrutar de tu nueva obra?
RipperJack: pronto, niña, apenas estoy editando
KillerBee: no se te olviden los planos que te encargué
RipperJack: eres difícil de complacer, por eso me caes bien.
KillerBee: ¿qué tiene?, ¿no tengo derecho de ser exigente?
RipperJack: nadie dijo que no.
KillerBee: entonces no andes de quejumbroso y cúmpleme, ¿quieres?
RipperJack: a la orden, miss.
KillerBee: por cierto, ¿tienes algo planeado para estos días?
RipperJack: ¿acaso me vas a invitar a salir?
KillerBee: no mames, preguntaba si tienes trabajo pendiente
RipperJack: valía la pena intentarlo.
RipperJack: de momento nada, fuera de editar tu video y buscar locación para el mes que entra.
RipperJack: estoy libre.
KillerBee: ¿te gustaría hacerme un favor?
RipperJack: lo que gustes.
KillerBee: el mamón de Stan no quiso entrarle porque dice que está a mitad del ciclo y que si lo presiono arruino su creatividad.
RipperJack: típico de ese cabrón.
KillerBee: el caso es que tengo una locación, pero nadie que atienda el negocio, ¿le entras?
RipperJack: ¿de dónde la sacaste?
KillerBee: de mi trabajo, sin riesgo.
KillerBee: ¿entonces?
RipperJack: me aviento el negocio, mándame los datos.
KillerBee: Por eso te adoro, guapo, mañana te mando todo.

Jueves, 26 de diciembre.

El hombre disfruta de las luces de la ciudad desde la azotea de su edificio, su departamento es el único que ocupa el último piso, así que puede descansar en un cómodo sillón con una copa de vino, seguro de que nadie va a molestarlo.

Su celular vibra, sin soltar la copa el hombre sostiene el teléfono y mira el mensaje, envía su respuesta mientras sonríe, está a punto de convencer a su próxima víctima.

Desde que se unió al foro de KillerBee ha tenido la oportunidad de realizar todas sus fantasías, sin importar lo violentas que sean, y ahora recibe grandes cantidades de dinero por grabar y editar videos en los que muestra su agresiva creatividad, para el disfrute personal de los elegidos.

Para él todo el proceso es algo natural, orgánico, no puede imaginar su vida sin esos impulsos y menos pensar en resistirlos, lo han acompañado siempre, y a pesar de que por mucho tiempo se sintió fuera de lugar ahora ha aprendido a vivir con eso, es parte de él, y negarlo resulta estúpido desde donde lo mires.

Otro mensaje, RipperJack sonríe, la cita quedó lista para el día siguiente, y todo está preparado para cumplir con el encargo de su adorada KillerBee.

Sábado, 28 de diciembre.

En el Mirador ubicado al sur de la Ciudad de México hay dos autos estacionados, un Mercedes Benz 250 SE azul y un Chevrolet Camaro negro, ambos reciben los primeros rayos de la mañana rodeados de policías y decenas de curiosos, en el centro del círculo, los cadáveres de dos jóvenes, hombre y mujer, yacen hincados, uno recargado en el otro, desangrados en medio de la soledad y el frío de la madrugada que acaba de terminar.

Cuando el reloj marca las 8 de la mañana llega el investigador del caso, todos lo conocen, la mayoría lo respeta y más de uno le teme, nadie quiere meterse en su camino después de que el Fiscal lo relevó del caso más importante de la Ciudad.

El comandante Díaz se abre camino entre el personal que recolecta evidencia, se acerca a los cuerpos y encuentra al jefe de técnicos:

- ¿Qué tenemos, Martínez?
- Yo creo que un pacto suicida, comandante, estos dos se acuchillaron mutuamente.
- ¿Pelea de novios?
- No creo que sean tan cercanos, llegaron en autos separados.

Díaz echó una mirada al Mercedes y le preguntó a Martínez:

- ¿Ya revisaron los autos?
- Claro que no, estábamos más preocupados por asegurar la escena de los buitres.
- ¿O sea que no los has abierto?
- Lo siento comandante, por el momento estaba concentrado en otra tarea, ¿por qué es tan importante?

Díaz dirige su mirada al Camaro mientras se inclina al lado de los cadáveres y contesta:

- ¿Cómo estás seguro de que llegaron en autos separados si ni siquiera sabes si son suyos?

Martínez se dio cuenta que había dejado pasar un detalle importante mientras Díaz metía una mano enguantada dentro del bolsillo de la chica, del cual sacó un juego de llaves con un llavero de Mercedes, Martínez hizo lo mismo y sacó del abrigo del sujeto una llave electrónica con el logo de Chevrolet, apuntó hacia el Camaro y con un toque quitó la alarma.

- Pues a menos que esas llaves no abran el Mercedes, creo que si llegaron en autos separados.

Díaz se levanta sin dejar de ver la escena, hasta la posición de los cuerpos parece forzada, empieza a caminar hacia el Mercedes mientras le ordena a Martínez:

- Abre la cajuela del Camaro, quiero ver qué hay adentro.

Dos forenses toman fotografías de las placas de ambos autos, un toque de la llave electrónica y un giro de muñeca abren los seguros, Díaz y Martínez abren los maleteros al mismo tiempo.

Un par de gritos resuenan en la zona del Mirador, tres casos acaban de resolverse.