domingo, 26 de julio de 2015

Desesperanza

La lluvia azota las montañas, los rayos golpean en la sólida roca y arrancan sonidos que hacen pensar a cualquiera en el fin de los tiempos, la tormenta está en su apogeo, pero eso no implica que la patrulla que ahora ronda la carretera abandone su deber, las luces iluminan el camino, resbaloso y brillante por la lluvia, mientras pasan lentamente a través del bosque, el camino es conocido, pero en condiciones como estas hay que tomar siempre precauciones, pronto, los faros iluminan un cartel que indica la entrada del pueblo: “Esperanza”.

El vehículo oficial avanza con cuidado por la calle principal, deja atrás el almacén, la iglesia y los demás negocios del centro, dobla a la derecha frente al ayuntamiento, y recorre varias casas hasta llegar a la más humilde y pequeña de todas, el jefe de la policía local acaba de terminar su turno, el pueblo, al menos por ahora, está seguro.

Apenas desciende del auto, el oficial alcanza a observar una sombra juguetona que se asoma por las ventanas, segundos después, su hermosa esposa abre la puerta y le sonríe, sus dientes perfectos, su mirada tierna y amorosa, junto con los labios carnosos y la nariz pequeña y espigada, despiertan en él una gran ternura, el policía observa a su mujer por un momento, y la saluda mientras camina hacia la parte trasera del automóvil:

- ¿Qué tal estuvo tu día, amor?, ¿Tranquilo?, ¡espero que así haya sido, porque con este clima parece que las montañas se van a derrumbar!, por cierto, hoy traigo un pequeño regalo para ti.

El oficial abre la cajuela y observa el interior, curiosamente, justo en ese instante lo asalta un pensamiento recurrente, la idea de qué hubiera sido de su vida si no hubiera conocido a su adorable esposa...



Las nubes se espesan, el viento arrecia, el cielo se pinta de negro, haciendo más grandes las sombras que cubren el lugar donde se ocultan, ambos lograron escapar del establo y trataron de obtener ayuda entre los habitantes del poblado cercano, sólo para encontrar que las pocas personas que aún lo habitaban no eran propensas a prestar ayuda a nadie, en medio de la desesperación, cada uno tomó algo que podía servir como arma y decidieron hacer una carga suicida sobre la casa, para ambos es muy obvio, o salvan a los demás o mueren en el intento.

Aprovechando las sombras, y maldiciendo cada rayo que arroja luz sobre sus movimientos, los dos hombres se dirigen hacia la casa, uno va armado con un bate, y el otro con una botella cortada, ambos deciden que lo más estúpido sería cargar por la puerta principal, así que deciden intentarlo por atrás, dan la vuelta a la propiedad, cuidando que la Mujer no los vea.

Después de unos instantes, los hombres alcanzan la puerta trasera de la casa, ambos deciden impulsarse al unísono para derribarla, y sin pensarlo demasiado, corren hacia la casa, golpean la puerta al mismo tiempo y también se dan cuenta que el exceso de fuerza no era necesario, los goznes de la puerta trasera, oxidados por la falta de uso, saltan al impulso de los dos cuerpos sin mucha resistencia, la madera podrida se quiebra al instante y ambos se precipitan escaleras abajo.

Dentro del sótano, la sorpresa da paso al enojo cuando ambos caen e interrumpen lo que pasaba, por una extraña coincidencia, su desesperada carga contra la Mujer dio un extraño resultado, ya que la puerta, en su viaje hacia el fondo de la casa, golpeó a la Mujer, haciendo que tirara el arma que tenía en sus manos, lo cual provocó un feo corte en el brazo derecho de uno de los hombres, pero permitió al otro hacerse con el control del objeto.

En medio de la humedad, sucia y podrida del sótano, estaba a punto de suceder una carnicería, en una mesa del centro, sujeta al mueble por cadenas, yace una mujer que grita desesperada:

- ¡Rápido, libérennos!

Una rápida mirada descubre lo retorcido de la ceremonia interrumpida, los otros cuatro acompañantes de la mujer y los dos hombres, amigos todos desde tiempo atrás, están sujetos a la pared con gruesas cadenas y enormes candados, todos observan horrorizados el centro de la habitación, la Mujer estaba a punto de destazar a la chica que yace en la mesa.

La Mujer se recupera y trata de derribar a uno de los hombres, el que sostiene la sierra eléctrica en las manos, el otro trata de liberar a la chica, tarea que se complica más aún por tener un brazo incapacitado, los demás gritan horrorizados y tratan de escapar sin conseguirlo, aumentando la tensión de la escena.

En la pelea por la sierra eléctrica, la Mujer saca la peor parte, es derribada y observa impotente mientras el chico que la sostiene se acerca lentamente a ella, no pudo apagar la sierra, que era su objetivo, y sabe que el joven la matará sin dudar un instante, a menos que…

Un golpe seco distrae al chico, mientras su amigo logra liberar una de las piernas de la joven que está atada a la mesa, una mirada le basta para reconocer el celular de su novia, la imagen que aparece en el teléfono llama su atención, por uno de esos tontos procesos mentales que todos padecemos alguna vez, el chico olvida el peligro en el que se encuentran todos para concentrarse en la fotografía que no reconoce, al acercarse, con la sierra aún funcionando, se da cuenta de quienes aparecen en la imagen…

- ¿Qué estás esperando, imbécil?, ¡corta a ese espantajo por la mitad!

El joven observa a su amigo asombrado, jamás se hubiera imaginado que él y Diana…

- ¿Estás sordo acaso, idiota?, ¡Acaba con esto de una vez!

Mientras la sierra sigue chirriando, el joven ignora la orden y observa a sus amigos, se da cuenta que todos rehúyen su mirada, y de pronto una idea horrenda llena su cabeza… todos lo sabían.

- ¡Oye estúpido!, ¿Qué esperas, la navidad?, ¡Deshazte de esa enferma y escapemos!

Los gritos de su amigo están rebotando por todo su cerebro, el dolor de saberse traicionado por Diana y Alfonso se confunde horriblemente con la idea de salvarlos a todos de la Mujer, el dolor y el deber debaten en el fondo de sus pensamientos, si tan sólo le dieran un minuto para respirar y meditarlo, sólo un minuto para asimilarlo y continuar, sólo un minuto…

- ¡HAZLO DE UNA VEZ!

Sus ojos, inundados de lágrimas, llenos de rencor y dolor, se topan por un instante con los de la Mujer, por primera vez la mira como lo que es, y se encuentra con una mirada asustada y suplicante, que mira desesperada al chico, la sierra, el celular, a Diana y a Alfonso, todo al mismo tiempo y con una gran desesperanza…

- ¿¡QUÉ ESPERAS?! ¡MÁTALA DE UNA VEZ!

El chico percibe algo en la mirada de la Mujer, desvía la mirada un instante y observa algunas fotografías pegadas a la pared, las de sus amigos y su novia están tachadas con plumón rojo, la de él no; la luz se hace por un instante entre los rugidos de Alfonso, el joven mira a la Mujer y murmura:

- ¿Tú lo sabías?

La Mujer asiente ligeramente, los gritos de Alfonso llenan la habitación:

- ¡MÁTALA!, ¡Haz lo que tienes que hacer, maldito idiota!

Diana y los demás perciben algo en la actitud del chico, algo que los deja helados e impulsa a Diana a decir:

- Alfonso, creo que deberías dejar de gritar…
- ¿Por qué?, ¡Martín la tienen a su merced!

El chirrido de la sierra llena la habitación, todo lo demás está en silencio, antes de que Martín tome la decisión, su cuerpo ya se prepara para la acción, los músculos de sus hombros están tensos, los brazos firmes, las piernas preparadas para impulsarlo, un solo golpe y todo habrá terminado…

Alfonso se acerca a él, susurrando:

- ¿Ya vas a terminar con esto, o tenemos que…?

En un segundo el horror golpea a Alfonso, literalmente, Martín gira ágilmente y hunde profundamente la sierra en el estómago de su amigo, la sangre y la piel empiezan a volar en todas direcciones, Diana y los demás empiezan a gritar horrorizados, Alfonso trata de gritar, de decir algo, pero Martín empuja la sierra hacia arriba, cortando las costillas y los pulmones de su ex amigo, haciendo que una bocanada de sangre sea todo lo que salga de su boca, la sierra se atora, y Martín aplica toda su fuerza para hacerla subir más y más, la vida abandona al pobre diablo antes de que Martín decida que ya cortó lo suficiente, cuando la sierra se atora de nuevo con el hombro de Alfonso.

La sierra sigue chirriando, hiriendo el aire de la habitación, los ojos de los aterrados espectadores ven como el cuerpo destrozado y sin vida de Alfonso cae lentamente al piso, donde empieza a vaciarse como lo haría un animal en un matadero, las miradas lentamente se concentran en Diana, que sigue atada a la mesa, los ojos de la chica suplican piedad a Martín, quien la mira con odio y rencor absolutos, ella al menos tiene tiempo de decir algo:

- Mi amor, Martín, te juro que…

Un veloz movimiento acaba la conversación, Martín encaja la sierra con fuerza en el pecho de Diana, las costillas crujen como madera vieja, la sangre de nuevo sale proyectada hacia las paredes, el techo, hacia la cara de Martín, más trozos de piel se desprenden y salpican a todos con lo que hasta hace unos momentos era el cuerpo de Diana.

Los dientes de la herramienta se hunden con saña en la carne suave y delicada de la mujer, Martín mueve la sierra de lado a lado, haciendo aún más daño al cuerpo tantas veces amado y acariciado, la pobre mujer grita sin descanso, mientras la inclemente sierra se abre camino a través de ella, hasta que un sonido más familiar llena la estancia, la sierra atraviesa el cuerpo de la mujer y penetra la madera, la fuerza de Martín hace que la máquina se hunda en la madera con rapidez y se atasque al golpear el suelo, Diana lanza un chillido agudo de dolor cuando la dentadura mecánica se detiene.

Martín empieza a actuar como un loco, desesperado, trata de hacer funcionar de nuevo la sierra, cada intento fallido hace que Diana grite más y más, los esfuerzos son vanos, y gruesas gotas de sudor empiezan a mezclarse con la sangre que cubre el rostro del chico, un sonido metálico lo toma desprevenido y hace que su pulso se detenga por un instante…

Al voltear, encuentra a la Mujer sosteniendo un enorme machete, pensando que tal vez acaba de cometer el último error de su vida, Martín aferra la sierra con más fuerza, la Mujer no dice nada, solamente camina hacia donde la exhausta Diana dejó caer la cabeza, la chica aún tiene fuerzas para dar un alarido cuando la Mujer corta su cuello sin decir palabra alguna, la sangre cubre el bello rostro de Diana en un instante, sus gritos cesan y el movimiento espasmódico de su cuello va cesando poco a poco, hasta que un chorro del líquido  vital escurre del cabello de Diana hacia el piso, formando un enorme charco que en segundos se encuentra y se mezcla con la sangre que aún emana del cuerpo de Alfonso.

Una forma macabra de estar juntos, piensa Martín, la Mujer lo toma de la mano sin avisar, él se sobresalta pero la mira, ella le pasa el machete y toma un cuchillo de una mesa cercana, ambos voltean hacia los cuatro amigos que restan, y en minutos acaban con el sufrimiento de sus pobres almas…



Al abrirse la cajuela, dos pares de ojos miran aterrados a Martín, cazó a este par de imbéciles en la carretera utilizando el confiable truco de la patrulla, y ahora se los lleva como un regalo a su adorada esposa, para que ambos recuerden juntos el día en que se conocieron; para que Martín nunca olvide el maravilloso día en que su verdadero amor floreció.

Una Mirada

Prólogo

Las luces de cientos de cámaras apuntan hacia su rostro, cientos de micrófonos tratan de recoger sus palabras, decenas de flashes, disparados al mismo tiempo, lo dejan ciego por unos instantes, camina entre la multitud, pero a nadie escucha, sabe que hablan, que le preguntan cosas, pero él se siente incapaz de contestar nada, el rugido de los miles de reporteros reunidos para la ceremonia no llega a sus oídos, lo único que puede escuchar es el latido de su corazón, lento, pausado y ensordecedor, retumbando dentro de su cabeza como un mazo pulverizando piedras, da algunos pasos, se siente mareado, y cuando está a punto de desistir por enésima vez, alcanza a ver a La Estrella, la Diva del Siglo XXI, como acaba de bautizarla un reportero, la actriz más famosa del planeta, la protagonista principal de su más reciente película.

Ahí está, contestando a los reporteros con frases ingeniosas sacadas de su repertorio particular, puede ver los rostros deformados por las carcajadas, los cuales adquieren una forma grotesca gracias al maquillaje y los retoques que tratan de esconder la edad, todos ríen, todos celebran las ocurrencias de Eve, todos caen rendidos por su encanto, todo el maldito y miserable universo ha sido conquistado por ella… por esa cosa.

¿Cómo nombrarla ella, cuando el bien sabe lo que esconde?, ¿Cómo reconocer su humanidad si para él no es misterio que nada tiene de humano?, la desesperación lo hizo caer muy bajo, pero este chiste, diabólico y depravado, está a punto de terminar.

Todo pasa en cámara lenta dentro de su cabeza, el hombre mete la mano derecha dentro de su saco mientras camina decidido hacia su objetivo, algunos notan su actitud decidida y esperan que se produzca alguna escena desagradable a las que los ha acostumbrado, pero nadie espera que, a pocos pasos del sitio donde Eve habla con los reporteros, Michael Knight desenfunde un revólver y lo apunte directo al sitio donde tiene clavada la mirada… la nuca de La Estrella.

Todo pasa en un instante, los reporteros apenas empiezan a gritar, los flashes oportunos capturan las fotografías que serán portada en los diarios del día de mañana, Knight aprieta ligeramente el gatillo del arma, el sensible percutor se dispara, golpea el fondo del casquillo y hace volar la bala a través del cañón, la velocidad considerable y el tamaño del proyectil son irrelevantes, ya que la cabeza de Eve está a menos de quince centímetros de la boca del revólver.

El instante mismo del disparo queda inmortalizado en una fotografía, la única del instante fatal, que se hará famosa en los años venideros, y que será expuesta junto con otras fotos, más antiguas pero igual de impactantes, en todas las exposiciones relativas al fotoperiodismo; cuando el flash se apaga, todo el incidente ha pasado a la Historia, los reporteros comienzan a balbucear, los más inteligentes ganan aplomo y pueden dar la noticia, que a partir de ese momento incendiará todas las redes y se volverá viral en menos de una hora, para cuando el sol vuelva a despuntar, todo el mundo sabrá lo que ha pasado.

Michael Knight, el director de Desesperación, la película del año, asesinó a Eve Knickerbrocker minutos antes de que comenzaran los Oscares.

Para muchos, esto era el inicio de una asombrosa noticia que daría para semanas y semanas de información, Knight sabía, sin embargo, que esto era el final lógico para la historia de Eve Knickerbrocker…

Primer acto

Eran las dos de la mañana cuando sonó el teléfono, Michael sabía por experiencia que es la hora que siempre escogen los artistas para molestar; él mismo se permite considerarse uno de ellos, sin embargo, nunca ha tenido la falta de tacto necesaria para importunar a alguien a esas horas, tarda más de la cuenta en despertarse, malhumorado, estira el brazo para tomar el teléfono, lo descuelga y la persona que está al otro lado del aparato empieza a hablar sin esperar a que responda…

Unos segundos después, pega un brinco y cae de la cama, le acaban de dar la peor noticia que ha escuchado en toda su carrera, ni siquiera sabe qué decir, los gritos de su agente lo sacan del trance, sólo se le ocurre externar con un grito lo que inunda su mente en ese momento:

- ¡¿Cómo diablos dejaste que pasara eso, Bill?!

A la mañana siguiente, todavía malhumorado, Michael toma café mientras observa cómo la noticia de su humillación recorre el mundo de lado a lado, Mila Howard, la actriz principal de su nuevo proyecto, había decidido utilizar la cláusula de salida en su contrato para dejar la película a la mitad, la misma cláusula que el insistió en eliminar y que el agente de Mila logró conservar negociando con los productores, a espaldas de Michael.

No hay nada que hacer, es lo que Bill le había dicho… malditos imbéciles, nunca van a ser capaces de entenderlo, su maldito descuido acaba de tirar su proyecto, el homenaje que tenía planeado no va a completarse, y para Michael ya no existe la opción de empezar de cero; es el último de su especie, y pronto ésta morirá con él.

Michael Knight, el último director de cine tradicionalista, va a culminar su gloriosa carrera con una película incompleta, que tomará su lugar junto al Quijote de Orson Welles y acompañará al Napoleón de Stanley Kubrick en el apartado de las mejores películas que nunca se hicieron… Desesperación no verá la luz, y dejará un vacío permanente.

¿Es que acaso a nadie le importa?, ¿En serio están tan absorbidos por el vacío que prefieren cazar fantasmas a tener algo real?, ¿La humanidad ya cayó tan bajo como para hacer de la perversión del arte la norma?, ¿Les importa esto, de todos modos?, ¿Alcanzan a entender la diferencia entre la película hecha con actores reales, y las fantasías generadas por computadora que ahora todos aman?

Ya nadie hace cine como es debido, todo lo que se escribe, lo que quiere contarse, se procesa por medio de computadoras, ellas son las que se encargan de dar “vida” a todos los proyectos actuales, ya no son necesarias las locaciones, el vestuario, las luces, los técnicos… tampoco es necesaria la cámara, y mucho menos los actores, se ha refinado tanto esta tecnología, que la gente no distingue entre un programa de computadora y la realidad filtrada a través de una cámara de cine.

Con los años, incluso el oficio de director dejó de ser fundamental en la película, ahora son más editores que otra cosa, las tomas salen a la primera, todo es perfecto desde el principio, hoy sólo es necesario tomar las piezas generadas por las máquinas y armar el rompecabezas… corren rumores, cada vez más certeros, de que algunos incluso acomodan las piezas de acuerdo a lo que la máquina dicta.

Hace muchos años, esto hubiera sido una aberración, y sin embargo, empezó a hacerse más y más común, hasta que un grupo de disidentes, de los que Knight era el último superviviente, había decidido ir contra la norma y seguir haciendo todo como los grandes, sin importar el esfuerzo, el trabajo infernal y el dinero que fuera necesario.

¡Ah, y las cosas que lograron hacer!, revivir las glorias de Hitchcock, Kubrick, Tarantino, Aronofsky, Anderson, Von Trier y una larguísima lista de grandes hombres que dedicaron su vida a plasmar sus sueños, sus obsesiones, sus demonios y hasta sus pesadillas, para que todos participaran de ellas.

Pero el tiempo es omnipotente y con el paso de los años, uno por uno, los miembros de este grupo de nostálgicos fueron cayendo, fuera por retiro, enfermedad, muerte o cansancio, el exclusivo club de tradicionalistas fue disminuyendo más y más, hasta que Knight fue el último de sus apóstoles, el único que jamás había cedido al avance imparable de la perfección, a diferencia de varios de sus compañeros.

El jamás había utilizado la tecnología para suplir al alma, y nunca lo haría.

Segundo Acto

Michael lleva horas mirando estúpidamente el vaso que tiene frente a él, el bar está semivacío y los pocos parroquianos que quedan lo ignoran abiertamente, el mundo entero lo rechaza, no por desprecio hacia él o su trabajo, sino hacia el aura de humillación que desprende, sin que ninguno de los presentes lo sepa, la vida de Knight está a punto de cambiar.

La puerta se abre, algunos observan a un hombre alto, vestido con un traje azul impecable, que observa a todos los presentes hasta fijar la vista al fondo de la barra, donde Michael bebe sin consuelo, decidido, el hombre de azul camina hasta él, toma asiento a su lado, y empieza a hablar sin que nadie se lo pida.

- ¿Mr. Knight?

Michael lo observa por un segundo y se refugia de nuevo en el fondo del vaso que tiene frente a él, murmura:

- ¿Quién quiere saber?
- Mi nombre es Maximilian Berg, y tengo una propuesta para usted de parte de un cliente muy importante.
- ¿A sí?, ¿Y puedo saber quién es ese hombre tan importante que no pudo venir en persona?
- Con gusto le diré su nombre, Mr. Knight, aunque estoy seguro que no le dirá nada; mi cliente es Walter H. Collins, y él desea ofrecerle su ayuda para salir del problema en que está metido.
- ¿Walter H. Collins?, ¿Quién es él y qué interés tiene en ayudar a un paria como yo?
- Una cosa a la vez, Mr. Knight, permítame hablar con usted en un lugar más privado, y terminaré con todas sus dudas… ¿Acepta hablar con nosotros?

Michael no sabe que decir, pero sabe perfectamente que no tiene nada que perder, y sería imposible que las cosas empeoraran.

- ¿Por qué no?, súmense a la fiesta y tomen lo que quieran, estamos de oferta hoy.

Tercer Acto

- Muy bien Mr. Knight, ¿Qué le parece?

Michael está asombrado, Berg acaba de poner ante sus ojos la solución de todos sus problemas, está ahí, mirándolo con esos ojos extraños, él sabe que están vacíos, carecen de alma o de sustancia, pero esta sombra, por primera vez en la vida de Knight, tiene algo dentro de ella que no es posible definir, y que la distingue de todas las que ha visto hasta ahora.

- ¡No es posible!, ¿cómo lograron hacerlo?
- Ya se lo dije, Mr. Collins es un tipo extraordinariamente talentoso, ahora que está por culminar el proyecto de su vida, quiere una prueba de que su esfuerzo valió la pena, ha seguido sus instrucciones al pie de la letra, y por su reacción, puedo ver que Mr. Collins estará más que satisfecho con el resultado.

Michael no puede creerlo, lo que sus ojos registran no es lo que su mente conoce, y el conflicto lo deja a la deriva, sin pensar mucho en esto, dice:

- ¿Puede dejarme a solas un momento con ella?
- Por supuesto – contesta Berg – si quiere hablarle, sólo diga su nombre: Eve.

Una vez que todos habían salido, Michael rodea a la creación magna de Walter Collins, se maravilla con el rostro magnífico, las proporciones ideales y la sensación de calma y tranquilidad que transmite, sin embargo, lo que más roba su atención son los ojos, y esa misteriosa energía que irradia de ellos…

- ¿Eve?
- ¿Si?
- Hola, yo soy…
- … Michael Knight, tu eres el famoso director de cine, ¿no es así?
- Yo no diría que famoso…
- ¿Qué?, ¡Pero claro que lo eres!, tu talento y lo que has logrado hasta ahora pasará a la Historia, ¿para qué la modestia, entonces?

Eve se veía tan agradable, tan real, tan verdadera como cualquier cosa que Michael hubiera hecho en su vida, fue en ese momento que lo supo, la Revelación golpeó su mente y ya no lo dejó tranquilo.

Epílogo

Por supuesto que Michael Knight nunca enfrentó acusación o juicio alguno por lo que hizo aquella noche, la ceremonia de los Oscares se llevó a cabo como estaba planeado, los votos ya no podían ser cambiados a raíz del incidente, y justo como se esperaba, Desesperación se llevó los premios más importantes, los rumores señalan que sólo uno de los sobres que fueron abiertos esa noche era diferente al resto, el cambio de última hora obedeció, dicen, al disparo que recibió Eve Knickerbrocker, se dice que la Academia no iba a permitir que el premio fuera para ella a raíz de lo que se reveló esa noche.

Michael recibió el premio a mejor director y se convirtió en el último tradicionalista en ganar el premio, no estuvo presente para recibirlo, y le fue entregado al día siguiente, cuando salía de la oficina del Sheriff del condado de Los Ángeles, Knight colocó el premio en su repisa al llegar a casa, y acto seguido se sentó frente a su vieja computadora, y redactó la última declaración de su carrera:

… la decisión la tomé el día en que me presentaron a Eve, Mr. Berg asegura que Walter Collins solamente siguió mis instrucciones, pero Mr. Collins logró imprimir algo en la mirada de Eve que me convenció de dos cosas: primero, el grado de perfección que había en ella era inalcanzable para el resto de nosotros; segundo, ella era la demostración final de lo bajo que ha caído la sociedad, perseguimos tantas sombras que dejamos de apreciar lo real, y ahora incluso logramos falsificarlo, eso hace que mi oficio se vuela irrelevante, siendo su objeto principal la creación de realidades alternas que parezcan reales, aun cuando son falsas.

¡Felicidades a todos!, ahora tienen sombras y fantasmas a los que pueden abrazar y llamar “reales”, eso es a lo que su mediocridad e ignorancia los ha llevado, el único consuelo que me llevo, aparte de haber culminado mi obra final, es saber que, cuando las sombras cubran la Tierra, la de Eve Knickerbrocker no estará entre ellas.

Ese maldito androide regresó al lugar de donde Collins lo hizo surgir, e imagino que nunca volverán a ver algo parecido, espero de todo corazón, que así sea.

Atentamente
Michael Knight”.


El Discurso

El hombre en el estrado clava la mirada en el fondo del auditorio, siente como el sudor empieza a correr por su frente, no es debido a lo que acaba de ver, sino a que las luces hacen que el calor se concentre en donde está parado; a su lado está el premio que acaba de recibir, el hombre se da un respiro, toma un trago de agua y aclara su garganta, la audiencia está en silencio, expectante.

- ¡Wow! ¡No sé qué decir, de verdad!, todos han sido muy amables al darme este premio, el cual, debo decir, no merezco en realidad… sé que muchos de ustedes me admiran por la obra que hemos llevado a cabo en esta ciudad, sé que me consideran una especie de héroe, de benefactor, de santo, inclusive… debo decir que eso me abruma, no es necesario que les diga de nuevo lo que eso me hace sentir, muchos de ustedes se han acercado a mí para expresar todo esto, y les he hablado muchas veces de cómo me siento cuando los escucho hablar de esa manera.

¿Qué les puedo decir?, durante más de 15 años hemos estado juntos, trabajando por este proyecto, esforzándonos cada día por hacerlo más y más grande, y ayudar a más y más personas… muchos de ustedes han dado más de lo que cualquiera puede pedir, ayuda, apoyo, tiempo, dinero, esfuerzo… todo en un gran impulso para mi causa (nuestra causa ahora), la cual han hecho crecer más allá de mis sueños más ambiciosos… ¿Quieren saber cómo me hace sentir eso precisamente hoy, que recibo este premio?

La audiencia murmura un callado “Sí”

- Eso pensé… justo hoy, recibir este premio y verlos a todos aquí, ver sus rostros, su ilusión, sus miradas cargadas de esperanza… ¿saben qué me inspira?...

El auditorio completo guarda silencio expectante, el Filántropo del Año está por terminar su discurso, y está por hacerlo de una forma que resultará inolvidable para todos los que lo escuchan:

- Me inspira. El más completo. Y absoluto. DESPRECIO.

Todos los asistentes se miran asombrados, nadie puede creer lo que acaban de escuchar, por un momento, todos piensan que es una especie de broma, así que unas curiosas sonrisas estúpidas adornan sus rostros, el hombre pasea la mirada lentamente por el salón, clavando los ojos en todos y cada uno de los presentes, sabe que se niegan a aceptar lo que escucharon, de modo que tiene que continuar:

- Todos ustedes son personas patéticas, débiles y despreciables… cada día de los últimos 15 años he tenido que esforzarme más allá de lo que sus pequeñas y pusilánimes mentes pueden imaginar, he tenido que aguantar las ganas de gritar, de destrozarlos, de borrar de sus estúpidas e insulsas caras esas mediocres sonrisas que las adornan.

Todo el día, todos los días, he tenido que resistir el impulso de partirlos por la mitad y eliminarlos, he resistido la tentación de darles una pequeña probada del mundo real, de hacerlos pedazos y enseñarles, en el último glorioso instante, sus corazones arrancados de sus pechos, justo antes de que dejen de latir, para así mostrarles el horror que adorna la vida REAL.

Pero durante estos 15 años he resistido esa tentación, y déjenme decirles: ¡ha sido un esfuerzo heroico!, todo el día, todos los días, he tenido que luchar contra mis instintos y contra mi naturaleza; pero ahora que lo saben, tengo que decirles porqué lo soporté, y porqué valió la pena aguantarlo; los conozco bien, y sé que seguro están pensando: “debe estar loco”, pero una vez que sepan lo que he hecho, y les aseguro que lo sabrán, a detalle, más pronto de lo que imaginan, recibirán por fin, eso que tanto anhelé darles… un gran platón de realidad, una cubeta de agua helada de terror y asco que recorrerá sus espaldas por años y años.

Los hombres que están al fondo del salón, a los que pueden ver si deciden voltear hacia allá, son miembros de un grupo especial de investigación de la Policía Metropolitana; el hombre que está en medio del grupo, aquél que no me quita la mirada de encima, es el Inspector González, él les dirá, una vez que esto haya terminado, todo lo que he hecho, todos los horrores que he desatado, y todos los productos infernales que salieron de este cerebro enfermo.

Pero antes de llegar a eso, quiero darles un último regalo, mi último presente, mi testamento, si quieren llamarlo así: la culminación de una magna obra que me ha tomado 15 años montar, y que hoy se representa por única ocasión… sólo para ustedes.

Este último detalle se los confirmará la Policía, si es que no me lo creen, claro; sé que en este momento están repasando frenéticamente los últimos 15 años de sus vidas, buscando desesperados indicios que les digan que todo esto es una broma macabra… pero para este momento ya se dieron cuenta, los indicios que sus mentes les dan no apoyan la idea de la broma, más bien confirma lo que están escuchando.

¿Están listos? ¿De verdad?, vamos, un par de segundos más de reflexión… ¿Ya? ¿Listos para escucharlo?... muy bien, aquí va: la fundación, esta obra magna por la que me han dado premios, me han elogiado, me han elevado a alturas increíbles y me han dado su confianza durante todos estos años, es un fraude… no un fraude sencillo, claro que no; el punto nunca fue obtener dinero, o favores políticos, o el aprecio de sus vacuas mentes… No, no, no, el objetivo final fue obtener carne fresca, víctimas que alimentaran mis necesidades, animales para sacrificar en el matadero.

¡Así es! ¡Ahora lo saben! ¡El dinero, la ayuda, el esfuerzo, todo ha servido para alimentar una enorme trituradora de carne!, ¡Y TODOS SON CULPABLES! ¿Creyeron que lavaban sus culpas de ese modo?, ¿Pensaron que su tan llamada “ayuda” limpiaba todos sus pecados?, pues les tengo noticias: ¡Sus pecados sólo aumentaron gracias a mí!

El silencio, expectante unos cuantos minutos antes, ahora cae como una losa sobre las cabezas de todos los presentes, sus mentes, ahora lo sabe el hombre en el estrado, empiezan a torturarlos, y seguirán haciéndolo por muchos años más.

- La obra está completa… en fin, no me queda más que decirles, salvo, tal vez, que me recuerden siempre que puedan, y algo me dice que lo harán por mucho, mucho tiempo; nada me queda, pues, más que agradecerles por todo su apoyo y ayuda para culminar mi magna obra, y despedirme de ustedes con un gran final, digno de este extraordinario esfuerzo que hemos protagonizado juntos.


Sin que nadie tenga tiempo de reaccionar, el hombre en el estrado levanta el brazo derecho, que estaba oculto, en su mano hay un revólver de gran calibre, el Inspector González corre hacia el escenario pero ya es tarde, ágilmente, el hombre apunta el revólver a su sien y dispara.

domingo, 19 de julio de 2015

A solas con Ella

El sol entra por la ventana, sus rayos derraman todo su calor sobre los cuerpos que yacen entrelazados en la cama; la mujer abre los ojos primero, durante unos segundos disfruta de la luz que inunda la habitación, el agradable calor que siente en todo el cuerpo es relajante, de modo que estira los brazos y se retuerce un poco para desentumirse, es entonces cuando voltea y observa a su compañero de cama.

Desde el día que lo vio, Jorge la ha parecido el más guapo, lindo, tierno y sexy de todos los hombres que ha conocido, no puede dejar de observarlo, está prendada del chico desde que posó su mirada en él por primera vez, todo en él le fascina, y todo lo que tiene que ver con él le gusta; jamás sintió algo así por alguien, había tenido que pasar por mucho para estar con él, y no pensaba dejar que nada ni nadie se interpusiera entre ellos.

Jorge, por su parte, seguía durmiendo a pierna suelta, era sábado, y su ritual diario de salir disparado hacia la oficina podía esperar otro día; la que no podía esperar ni un minuto más era Lili, su esposa, que empezó a besarlo y a acariciarlo, ella siempre había sabido como despertarlo, y siempre, sin faltar un sólo día, se despertaba con ese ánimo juguetón que le encantaba; desde el día en que la conoció se enamoró de ella, no sólo era la más guapa, linda, tierna y sexy de todas las mujeres que había conocido, también era inteligente y una mujer bastante fuerte; en resumen, era el tipo de chica que hace que todos digan: "estar loco por una mujer como tú, es siempre lo correcto".

Además, le encantaba el sexo tanto o más que a él...

En suma, pues, eran la pareja perfecta; su amor era profundo, mutuo y hermoso, la vida como la conocían había empezado al encontrarse; los días, las semanas, los meses y los años pasaban más rápido desde que estaban juntos y les faltaba tiempo para compartir todo lo que querían.

Pero hubo un tiempo en que esta hermosa historia estuvo a punto de no suceder jamás.

II

- ¡Estoy harta!, ¡Estoy harta!, ¡Estoy harta!

Los gritos de Lili iban acompañados de distintos objetos que volaban a través de la habitación para estrellarse con las paredes, cada objeto que destruía enviándolo volando a través del aire, en lugar de ayudarla a liberar el estrés, la hacía enojar más y más.

- ¿Se puede saber de qué?

Haciendo gala de su fuerza, Lili arrojó una silla hasta la habitación continua, una de las patas pasa rozando el marco de la puerta, justo donde Diana, su mejor amiga, se encuentra parada, la chica no se inmuta, y observa tranquilamente cómo la silla destroza un espejo en el cuarto contiguo, el tintineo del cristal al hacerse pedazos y caer al suelo parece calmar un poco a Lili, que toma aliento para volver a gritar:

- ¡De todo!, ¡De este trabajo, de esta situación, de todo!, ¡Comparado con esto, todo lo que hemos sufrido es nada!

Agotada, tanto física como emocionalmente, Lili se deja caer en un sillón, Diana camina hacia la ventana y observa unos minutos la puesta del sol, ya casi es hora de empezar y su amiga no se encuentra en el mejor estado para hacer lo que debe, dejarla salir así sería irresponsable.

- ¿Quieres que te cubra por hoy?

Un leve ruido la sobresalta, da media vuelta y apenas alcanza a cubrir su rostro, Lili acaba de arrojarle un vaso que se estrella espectacularmente en la pared.

- ¡Ni de broma!, ¿Crees que te lo voy a ceder así tan fácil?, ¡Búscate tu propio hombre!
- ¡Cálmate, sólo lo hago para ayudarte!; además, te tengo noticias Lili... ¡Él no te pertenece!

Al escuchar esto, la primera reacción de Lili es de enojo, puro y violento enojo; pero el coraje pronto se torna en un llanto amargo cuando se da cuenta que Diana tiene toda la razón, por mucho que ame a Jorge, por mucho que lo desee y lo necesite, no es suyo.

Y muy probablemente, nunca lo será.

- Tienes razón - susurra - nunca voy a poder tenerlo, y eso es lo peor de todo.

Diana se acerca para abrazar a su amiga, Lili empieza a sollozar sobre su hombro y continúa desahogándose:

- ¿Qué voy a hacer, Diana?, antes este trabajo no me causaba problemas, desde el día que acepté unirme a él no me he arrepentido a pesar de que las cosas no salieron como las planeó, nunca deshonré la promesa que le hicimos... ¿pero esto?, es demasiado... es demasiado castigo, incluso para todo lo que hemos hecho.
- No te lastimes así, no tiene caso.
- ¿Alguna vez te has sentido como yo?
- No.
- Entonces no puedes saberlo, por mucho que esto sea patético, por mucho dolor que me esté provocando a mí misma, es nada, es menos que nada, comparado con no poder tenerlo.

Lili sigue sollozando, Diana la abraza con ternura, de pronto, recuerda algo que ya había sido olvidado... en alguna ocasión pasó algo así, y al final, creía recordar, el jefe tuvo que ser muy comprensivo, no lo recordaba bien, pero Lili no perdía nada intentándolo.

- ¿linda?
- ¿mmm?
- ¿Has pensado en hablar con Olivier al respecto?

III

Las últimas semanas, Jorge ha estado perdido, se siente cansado, asustado y además, acechado en su propia casa, desde que se cambió a aquél departamento, todo ha empeorado.

- ¡Jorge! - el grito lo saca de su ensimismamiento
- ¿Eh?
- Te digo que si estás bien; la verdad te ves muy mal compañero, ¿Algo te preocupa?
- No, en realidad no, sólo lo mismo de siempre...
- ¿Otra vez con esas tonterías?, ¡No me digas que otra vez estás dejando que tu imaginación te controle!
- Llámalo como quieras, Carlos; dime loco, llámame imbécil, búrlate de lo que digo, pero te juro por Dios que hay algo extraño ahí...
- Oye, no es necesario que te enojes, sólo trato de ayudarte.

Jorge sabe que Carlos es sincero, es verdad que lo que le pasa por las noches suena increíble, pero es cierto, y le provoca tanta tensión que tiene que descargarla como pueda.

- Lo siento, no debí hablarte así, es sólo que...
- ¿Qué pasa?, puedes contármelo Jorge, sabes que no hay problema
- Los últimos días ha sido aún más extraño, no sólo me despierto a media noche sintiendo a una mujer en la cama conmigo, sino que ahora también tengo esta sensación... al llegar a la parte sexual del momento, en lugar de sentir las caricias crudas y aterradoras que sentía, he empezado a sentir... ¿Cómo llamarlo?... Cariño... Ternura... no sé cómo explicarlo, pero ahora no es tan intimidante y frío como antes... incluso puedo sentir que es tibio y hasta agradable... y eso es mucho peor, esto me está volviendo loco, de verdad.
- Amigo, lo que describes es algo que existe desde hace muchísimo tiempo...
- ¿En serio?
- De verdad, es parte de la mitología desde hace siglos, antes se les llamaba súcubos, que son los espíritus diabólicos con forma de mujer que extraen energía de los hombres de forma sexual
- ¿Y cómo te quitas uno de encima?

Carlos clava la mirada en los ojos de Jorge, sólo lo dijo con la intención de tranquilizarlo, pero acaba de darse cuenta que su amigo de verdad cree en lo que está diciendo, fiel a su estilo, y sin que Jorge se percate de su espanto, Carlos le da unas palmadas amistosas en la espalda y dice:

- Pues donde no creas en los exorcismos, sólo hay una explicación lógica...
- ¿De verdad?, ¿Cuál?
- Que a pesar de tener treinta años sigues teniendo sueños húmedos, Jorge.

Esta vez la explosión toma por descuido a Carlos, antes de darse cuenta, ya recibió un derechazo en plena nariz, el puñetazo que acaba de rompérsela vino de su mejor amigo, el cual grita desesperado:

- ¿Qué?, ¿Me tomas por tonto?, ¿Crees que lo que me pasa por las noches es un simple sueño húmedo?
- ¿Entonces que otra explicación tienes, genio?
- ¡No lo sé!, ¡Lo que sé es que esto no se parece en nada a ningún sueño húmedo que haya tenido!, ¡Es miles de veces más intenso!, ¡Es miles de veces más placentero!... ¡Y es millones de veces más aterrador!, ¿Entiendes, pendejo?

Jorge deja a Carlos tirado en el piso, lamiendo sus heridas y mentándole la madre, toda la situación lo tiene al borde del colapso, y es poco probable que aguante mucho tiempo antes de perder el control y cedérselo a la locura.

Claro que no hay forma de que sepa que sus problemas terminarán más pronto de lo que cree.

IV

Jorge y Lili desayunan y proponen planes para el sábado, a la chica no le cuesta trabajo convencer a Jorge de quedarse encerrados todo el día y dedicarse a descansar y a hacer el amor todas las veces que puedan, cuando recién empezaron a ser amantes además de novios, Jorge quedó asombrado por el apetito aparentemente insaciable de Lili, no importaba cuánto sexo tuvieran, su mujercita siempre quería hacerlo una vez más; sólo una más, corazón; sólo otra más, mi cielo; una más... y otra, y otra, y otra, y mil más, mi vida...

Lili, por su parte, siempre encontró irresistible a Jorge, no podía pasar más de dos minutos sin imaginarlo desnudo; tampoco podía dejar de acariciarlo, de tocarlo, de besarlo; todo en él le encantaba, y por eso mismo jamás se cansaría de él, y así como su cuerpo era perfecto, su voz, sus besos, sus caricias, su risa y su cariño la llenaban por completo, no podía evitarlo, desde el primer momento supo que no sólo su físico era irresistible; también su alma lo era, era la combinación lo que había derretido a Lili.

En el momento en que supo que podría tener a Jorge, empezó a sentir algo nuevo en su interior, no era sólo lujuria y deseo (que también había... y mucho), sino un sentimiento que en teoría le estaba vedado a los que eran como ella, lo que sintió desde entonces, y que llenaba tanto su corazón que sentía que iba a reventar, era amor, puro, simple y llano; el que sentía por él y el que Jorge sentía por ella.

Ahora Lili se sentía repleta de amor, y después de haber pasado tanto tiempo sintiendo lo contrario, no quería que esa sensación tan hermosa y deliciosa terminara nunca.

V

- ¿Querías verme, Lili?

La voz a su espalda la asustó, a pesar de todo el tiempo que llevaban trabajando juntos, todavía no se acostumbraba a las apariciones repentinas de su jefe.

- Sí, Olivier, creo que tengo que hablar contigo.
- ¿Es algo personal, o son negocios?
- Esta vez son ambas, me parece.
- Está bien, subamos a la azotea y hablemos, entonces.

Ambos admiraron el crepúsculo en silencio durante unos minutos, Lili sabía que Jorge no tardaría en llegar, y una vez que el sol se pusiera no podría hablar con Olivier hasta el siguiente día, mientras el sol lanza sus últimos rayos sobre la ciudad, la chica se decide y habla:

- Surgió algo, Olivier.
- ¿Sobre qué?
- Sobre el chico del departamento.
- ¿Hay problemas con tu asignación?
- La verdad es que sí, muchos.

Olivier da media vuelta y observa a Lili, claro que la chica no puede asegurarlo porque los perpetuos lentes de sol que su jefe se pone a media tarde no dejan ver sus ojos, pero ella lo sabe, siente su mirada, ahora mismo Él está mirando a través de ella.

- Todo se fue al carajo, ¿verdad, Lili?
- Más o menos... en realidad, sí.
- ¿Sabes lo irresponsable que fuiste al no decírmelo antes?, ¡Pudiste haberlo llevado a la locura!, ¿Tienes idea de lo que pasaría si haces eso?
- Lo sé, no tienes que gritármelo.
- ¿Y los problemas que ya le causaste?, ¿Sabes cuánto le tomará salir de ellos?, ¿Tienes idea de cómo afecta esto a los Acuerdos?, ¿Acaso se te olvidaron?, ¡Los conoces mejor que la mayoría!
- Ya sé.
- ¿Entonces?, ¿Cómo esperas que arregle esto ahora?, ¿De verdad te preocupa él o sólo estás jugando a hacerte la hipócrita?
- Claro que me importa Jorge, no seas estúpido.
- ¿Estúpido?, ¿yo?, ¡Tú fuiste la que lo puso en riesgo!, ¡estoy seguro que no te importa, Lili!, ¡Eres sólo otro pinche caso perdido!, ¡Exceso de calentura, como siempre!
- ¡CÁLLATE!

El grito de Lili detiene el regaño de Olivier, la chica está llorando, por un segundo, Él puede ver claramente su sufrimiento, pero no puede saber si hay algo más que sólo "un problema" hasta que ella se lo diga, antes de que Olivier termine de reflexionar, Lili ataca de nuevo:

- Vamos por partes: primero: llevo haciendo esto por mucho tiempo, y sabes que nunca me dejo llevar; segundo: me sé las reglas mejor que nadie; incluso tan bien como tú, yo estaba ahí cuando las establecieron, ¿lo recuerdas?; tercero: si sólo fuera "exceso de calentura" habría pensado otra solución y no te habría molestado...

La mirada furiosa de Lili se concentra sobre Olivier, ahora es ella la que le devuelve el favor a su jefe, mira a través de él, hacia ese centro lleno de odio que conocen tan bien, ambos lo sintieron, y por eso ella terminó uniéndosele junto con los otros; pero ahora trata de llegar ahí para que Olivier sepa que esto no es un juego, que lo que va a decir es tan importante que no puede dejar que quepa la menor duda de sus intenciones, cuando logra comunicarse, su mensaje escapa en la forma de una avalancha de gritos e insultos:

- ¡Y para terminar, imbécil, jamás te había molestado antes por algo así!, ¿Te acuerdas, corazoncito, del día en que viniste a convencernos de que tú estabas bien y Él no?, ¿Recuerdas la forma en que viste dentro de nosotros y nos comunicaste tu mensaje?, ¿Lo intenso, lo inmenso que fue el momento de la Diferencia?, ¿Recuerdas eso, estúpido?, ¿Sí, guapo?, ¡Pues lo que estoy sintiendo por Jorge no se compara en nada!, ¡El momento más intenso de mi vida, el instante más importante de mi existencia es un grano de arena si lo comparas con lo que siento ahora por él!, ¿Y quieres saber la mejor parte, pendejo?, ¡Que sé perfectamente que jamás voy a tenerlo, y este sentimiento inconmensurable se va a pudrir dentro de mí!, ¡Por supuesto que todo se fue al carajo, cabrón!, ¡Pero sólo porque Él ya encontró la manera de castigarme por lo que hice!

Olivier se tambalea, el huracán Lili acaba de dejarlo noqueado, sabe ahora lo que pasa, y por supuesto es grave, ahora sólo queda por saber una cosa, y si logra averiguarla antes de que el sol termine de largarse, mejor.

- ¿Y qué quieres hacer al respecto, ni-ñi-ta?

Lili empieza a llorar, sus lágrimas, al caer, provocan que las plantas que están cerca se marchiten, todo lo que es vida empieza a morir a su alrededor, así de intenso es su dolor y sufrimiento, la chica susurra:

- Aléjame de él, si sigo aquí voy a matarlo, o algo peor.
- ¿Estás segura?, nunca volverías a verlo si hago eso.
- No hay otra opción, no quiero que nada malo le pase.
- ¿Y qué hay de ti?
- ¿Yo?, ¿Ya lo olvidaste?, ya estoy condenada Olivier, lo que pase conmigo después de esto no me importa.

Lili empieza a sentir algo tibio en las mejillas, al mirar al frente se da cuenta que siente los últimos rayos de sol del día en la cara, ese calor es delicioso, y desde hace mucho tiempo no lo sentía...

Una ola de calor la invade, el frío que ha sentido desde el día en que se unió a Olivier la abandona de golpe, y un mar de sensaciones agradables la inunda, algo (o alguien) arranca de golpe todo el odio, todo el dolor y el sufrimiento de su interior, sin poder evitarlo, sonríe, en todo ese tiempo ha experimentado todo tipo de placeres: excesivos, salvajes, liberadores y hasta dolorosos; y nada se compara con lo bien que se siente ahora.

Olivier se acerca y le pone algo en el cuello, Lili sigue sonriendo y empieza a sentir algo olvidado, una alegría increíble, que alcanza el clímax cuando escucha la voz de su jefe por última vez:

- Esa, Lili, es la respuesta correcta.
- ¿Qué?, ¿A qué te refieres?

Sin contestar, Olivier toca la frente de Lili suavemente, entonces dice:

- Yo te libero, Él te perdona.
- Olivier...
- No hables, escucha: pusiste a alguien más por delante de tus necesidades, desde que te nos uniste sólo has pensado en ti, y has pasado por encima de todo y de todos por cumplir hasta el más pequeño de tus caprichos, pero hoy... hoy fue diferente, ¿cierto?
- Yo... no sé... supongo que sí...
- Lo hiciste, Lili, te superaste a ti misma, incluso superaste a mis protegidos, todos piden lo que quieren, nunca lo que necesitan para obtenerlo; mucho menos algo que no los beneficie, por eso causan tanto daño... tú, en cambio, pediste lo que era mejor para Jorge, sin importarte el sufrimiento que eso te causaría, pusiste su bienestar por encima del tuyo y si eres capaz de hacer eso, Yo te libero, y Él te perdona.
- No lo entiendo... yo... no sé... Olivier...
- Tranquila, sé feliz ahora, Lili; sólo recuerda no quitarte nunca lo que tienes en el cuello, de lo contrario, vas a tener problemas.
- ¿Quitarme... qué?

Olivier ya no responde, simplemente empuja a Lili del borde de la azotea y la manda cinco pisos hasta la calle, normalmente algo así aterraría a cualquiera, pero ella lo vio todo en cámara lenta, como si bajara flotando hasta la banqueta, el sol terminó su trabajo y se ocultó, el cielo pasó del color morado al azul profundo.

En el momento en que Jorge está abriendo la entrada del edificio, una ráfaga de viento azota la zona, las copas de los árboles se mecen violentamente, un perro se inquieta y ladra, en alguna casa, un gato maúlla y se eriza, un súcubo acaba de caer a la tierra, redimida de sus errores y lista para obtener una segunda oportunidad.

Jorge la ve tirada en el piso, no tiene idea de porqué está acostada ahí, el perro se acerca antes que él y empieza a olfatear a Lili, se da cuenta que no es nada oscuro, como había creído en un principio, y empieza a mover la cola alegremente, ladra hacia Jorge como si quisiera atraerlo hacia la chica y después empieza a lamer su rostro.

Lili abre los ojos, siente la banqueta fresca, escucha el ruido de la ciudad, ve las intensas luces que iluminan el cielo, un mar de color la inunda, ve al perro olfatearla y por un instante siente pánico, sabe que tratará de morderla como siempre, pero nada puede describir el asombro que siente cuando ve que el perro mueve la cola y ladra hacia alguien que ella no ve, después, empieza a lamerle la cara y ella puede sentir la humedad de la lengua del animal, puede sentir lo rasposo de la piel...

Un par de ojos se posan en ella, al instante sabe que es Jorge, él la mira extrañado y Lili se aterra, ¿acaso conservó su apariencia?, sabe que no al ver la sonrisa de su amado, cuando él dice:

- ¿Estás cómoda ahí abajo?

Lili sabe ahora que todo saldrá bien, muy bien.

VI

Carlos no sale de su asombro, desde hace un par de meses Jorge volvió a ser el mismo de siempre, bromea con todos, está de buen humor todo el tiempo y se ve tan alegre que nadie se podría imaginar que hacía muy poco tiempo se estaba volviendo loco, las razones del cambio eran obvias: primero, había dejado de sufrir con esos sueños húmedos tan extraños; y segundo, ahora tenía a alguien con quien desahogar todas esas fantasías, su nueva novia, Lili.

Lo único que no había regresado a la normalidad era la vieja amistad que hasta entonces había unido a Jorge y a Carlos, después de la pelea, ese vínculo estaba roto, y ahora que todo volvía a la normalidad e incluso mejoraba, Carlos no podía evitar sentir envidia por la buena suerte de Jorge.

Por supuesto que todo parecía demasiado bueno para ser verdad, y la gente como él no aceptaba algo bueno tan fácilmente, amparándose en una falsa e hipócrita preocupación por su antiguo amigo, Carlos trató de averiguar todo lo que pudiera sobre la nueva chica, al principio pensó que todo estaba bien, pero con el paso del tiempo pudo encontrar más y más huecos en la historia, por lo que empezó a desconfiar de Lili.

Para empezar, Jorge no sabía dónde había vivido su noviecita, una rápida pesquisa en los alrededores le dio a Carlos la primera respuesta extraña: a pesar de haber dicho que vivía cerca, nadie había visto a Lili antes de la fecha en que ella y Jorge se toparon.

Tiempo después pudo sonsacar el nombre completo de Lili a sus contactos, otro rápido chequeo puso más dudas sobre la historia; hasta el día en que se apareció en la vida de Jorge, la chica no había existido, parecía haber surgido del aire, literal.

Conforme pasaba más tiempo, Carlos encontraba nuevas razones para dudar de Lili, no había registros de ella, nadie la conocía, no tenía amigos ni familia, ninguna de las historias que justificaban esas anomalías eran ciertas; por supuesto que se guardó de hacer algún comentario, se engañaba pensando que no lo hacía debido a que no quería arruinar la felicidad de su amigo por una corazonada sin pruebas, pero la realidad es que estaba esperando a tener la prueba definitiva para poder destruir todo de un solo y mortal golpe.

Finalmente, se anunció lo que Carlos tanto temía: Jorge y Lili se casaban, y él, por supuesto, no tenía pruebas definitivas contra la chica, además, Jorge se la ponía difícil, porque creía en todo lo que Lili decía y lo aceptaba como dogma de fe; o al menos eso le parecía.

La realidad, como siempre, es más sencilla: Jorge aceptaba todo lo que Lili le contaba acerca de su pasado porque la amaba, no podía poner en duda lo que escuchaba porque confiaba en ella, ¿y qué ganaría Lili con mentir?, para ese momento estaban tan enamorados que cualquier cosa que ella le pidiera, Jorge la haría sin chistar, ¿por qué mentir entonces?

Un día como tantos, justo cuando Jorge y Lili disfrutaban de los primeros meses de su matrimonio, Carlos se encontró la prueba que buscaba, casi por casualidad, al platicar con un amigo suyo al que tenía años de no ver, el joven sacó a colación el tema de la boda reciente de su antiguo compinche, y al describir a Lili, casi de pasada, obtuvo la tan ansiada respuesta:

- Oye, ¿Estás seguro que la esposa de tu amigo es tal como la describes? – Carlos amplió los detalles, y su amigo soltó la bomba – Pues puede que tengas razón entonces, muchacho, porque estoy seguro que a tu amiga la vi por Sullivan hace algunos años… si mal no recuerdo, ella trabajaba por ahí, es la chica que terminó enganchando a Ricardo, ¿te acuerdas de él?, el pobre imbécil terminó en la calle, sin trabajo, sin dinero, sin familia y hasta sin casa, todos lo vimos caer y nadie pudo hacer nada… y estoy casi seguro que esa chica, Lili, fue la que lo enganchó.

Carlos sonríe, no es una sonrisa amable o cálida, más bien recuerda la risa de un esqueleto: fría, inexpresiva y cruel… por fin, tengo lo que necesitaba, ¿cómo lo utilizo ahora?

VII

Lili tiene un día de locos en el pequeño café donde trabaja; es la hora de la comida, hora pico para los que atienden el negocio, ya que todos los oficinistas de la zona pasan a comer a los negocios cercanos; el cafetín ha tenido un repunte espectacular desde que Lili trabaja ahí, la alegría y amabilidad de la nueva mesera contagian a los comensales, y alivian un poco el estrés que siempre los acompaña, los esclavos de cuello blanco, además, están fascinados con el sentido del humor de la joven y con las bromas que suele jugarles, a pesar de tener poco tiempo en la zona, ya se convirtió en alguien entrañable para los comensales.

Mientras corre de un lado a otro, Lili nota que en la barra un tipo toma un café en solitario, como no le gusta ver a la gente sola (ella sabe que la soledad puede matar), se acerca a platicar un poco con el sujeto.

En cuanto Carlos la ve llegar, sonríe fría e inexpresivamente, Lili, que a pesar de conocer muy bien esos gestos ha empezado a obviarlos debido a su alegría permanente, no se percata de sus malas intenciones hasta que es demasiado tarde:

- ¡Hola!, ¿todo bien, necesitas algo?
- No, muchas gracias, Lili.
- Bueno, al menos debes necesitar alguien con quien hablar, ¿cómo puede ser que un chico apuesto como tú venga a comer solo?
- La verdad es que no trabajo muy cerca de aquí, y nadie quiere acompañarme hasta acá.
- Ya veo, ¿y a qué te dedicas?
- Soy arquitecto.
- ¿En serio?, ¡Qué casualidad, mi esposo también es arquitecto!
- ¿De verdad?, ¿Cómo se llama?
- Jorge
- ¿Tienen mucho tiempo juntos?
- La verdad no tanto, hace apenas un año que lo conozco, y hace menos de seis meses que nos casamos.
- ¡Vaya, eso fue rápido!, ¿no te parece?
- Podrías decir que sí, pero la verdad… es como si tuviéramos más tiempo de conocernos, como si estuviéramos unidos desde hace mucho tiempo, ¿me explico?
- Perfectamente, debe ser hermoso tener algo como lo que ustedes tienen…
- Sí, no tienes idea de cuánto…

La sonrisa de Lili se congela cuando Carlos, que en ningún momento dejó su sonrisa macabra, remata el diálogo:

- ¿Y sentías lo mismo con el pobre Ricardo, Lili?

La mujer no sale de su asombro, ¿cómo pudo saber eso?, ¿quién diablos es ese tipo?, ¿acaso lo mandó Él para terminar con el castigo que dejó pendiente?, ojalá no sea eso, porque si es así…

- ¿Cómo sabes eso?
- Tengo mis recursos Lili, veo que te llaman, ¿te parece si hablamos después de que todos se vayan?
- ¿No tienes que regresar a la oficina?
- Es mi día libre, además, sé que tenemos tiempo, faltan horas para que llegue Jorge.
- ¿Cómo lo sabes?
- ¿No te lo imaginas, niña?, ¡Yo trabajo con él!

Lili se relaja, por un momento pensó que tendría que vérselas con un Ángel, de haber sido así probablemente habría estado perdida, pero tampoco se iba a rendir tan fácil, ni siquiera tratándose de un humano común y corriente…

- Perfecto, hablaremos en un rato, entonces.
- Una cosa más, Lili…
- ¿Qué?
- ¿Podrías traerme otro café?

Lili apenas puede contenerse, a pesar de ya no ser lo que era, algo de su orgullo quedó intacto, y no puede soportar ser humillada por un tipo cualquiera, si fuera Jorge sería otra historia, pero este tal Carlos no podía tratarla así, si la hubiera conocido en su forma anterior, ella le habría enseñado una lección inolvidable.

- Claro, querido, en un momento más te lo traigo.

Menos de una hora después, con el café semivacío por el final de la hora de la comida, Lili se dispone a enfrentar el duelo que tiene pendiente con el arrogante Carlos:

- Bueno querido, ahora que todos se han ido, ¿vamos a continuar con lo nuestro?
- Si gustas, Lili…
- Ya, di lo que tengas que decir y lárgate.
- Esa no es forma de tratar a los amigos, niña.
- Tú no eres mi amigo, imbécil.
- En fin, como tú prefieras.

El silencio domina de nuevo el intercambio, Lili, extrañada, observa fijamente a Carlos, él todavía tiene ánimos para sacar un cigarro, encenderlo y empezar a fumar, la chica, desesperada, rompe el ambiente:

- ¿Me vas a decir qué quieres o no?
- ¿Qué?, ¿Acaso crees que vine a vender mi silencio?
- ¿No?, ¿Entonces a qué vienes?
- Por supuesto que no a dejarme sobornar… o al menos no de una forma, digamos tradicional.

Si no fuera tan idiota hasta podría parecer atractivo, piensa Lili, los humanos, hasta el día en que conoció a Jorge, siempre le parecieron una especie bastante fácil de utilizar, siempre volubles, siempre expuestos, siempre viviendo en conflicto por sus sentimientos, Carlos cree que Lili no sabe qué es lo que quiere, pero la verdad es que ella lo sabe desde que empezó el duelo…

- Ya veo, entonces debo asumir que quieres tener lo mismo que Ricardo y Jorge tuvieron, ¿no es así?
- Podrías decirlo de esa manera, otra forma de decirlo es que tengo la intención de provocar alguna reacción en Jorge, verás, es muy sencillo: si yo le digo lo que sé y él te pregunta, podrás mentir sin problemas y Jorge lo creerá todo; en cambio, si te atrapara en el acto…
- ¿De modo que las opciones que me das son elegir entre darte sexo y arriesgarme a que Jorge nos descubra en el acto y decírselo tú a pesar de que sabes que no lo creerá?, ¡buena suerte con eso, Carlos!
- No tan rápido, Lili, no es así de simple...

Con un movimiento ágil, Carlos mostró la pantalla de su teléfono a Lili, en él se podía leer una conversación abierta con “Ricardo”, en cuanto lo vio, la chica que no lo era supo que estaba en un verdadero aprieto.

- ¿Creíste que me la iba a jugar a una sola carta?, muy mal, Lili; siempre debes tener un as bajo la manga, el mío es este: si no aceptas mi propuesta, Ricardito sabrá que te encontré, y estoy seguro que su reacción va a ser espectacular.

Lili estaba al borde del llanto, se sentía terriblemente nerviosa, no sabía cómo podría salir de esa, y la idea de perder a Jorge, que la había llevado a enfrentarse a Olivier y vencerlo, la torturaba de nuevo como el día en que cayó a la tierra.

- Ok, supongo que tengo que aceptar, sólo una pregunta, ¿qué pasa si Jorge no nos descubre hoy, como planeas?
- Estoy de vacaciones, corazón, así que puedo volver a intentarlo mañana, pasado… o cualquier día de la próxima semana; y no te preocupes, si en esa semana la libras, podré intentarlo cada viernes, hasta que logremos lo que queremos, ¿te quedó claro, Lili?

La chica nada pudo ni quiso decir, estaba pensando en Jorge.

VIII

Unos minutos después, en el departamento que Jorge y Lili compartían, Carlos se quita el saco y la corbata, los deja ceremoniosamente en una silla y gira para ver a Lili, la chica parece devastada, la desesperación y la tristeza inundan su mirada, Carlos, pedante y agresivo, dice:

- ¿No piensas quitarte la ropa?, ¿O acaso esperas hacerlo todo más difícil?

Lili respira profundamente, desde que salieron de la cafetería, está implorando ayuda a quien pudiera otorgársela… aunque sabe que aquellos que son como ella no reciben nada cuando llega el momento.

Con movimientos torpes, que nada tienen que ver con la agilidad felina con la que se desprende de la ropa en presencia de Jorge, Lili se quita la blusa, es en ese momento en que Carlos repara en el dije que cuelga de su cuello, un pequeño diamante en forma de lágrima destella entre los senos de la chica, enfadado, alarga la mano y toma la joya, nunca va a poder explicarse por qué, pero lo invade un odio terrible cuando toma el collar entre sus dedos.

- ¿Y ésta porquería?, ¿Algún regalo de Jorge?, ¡Seguro alguna de las cursilerías que tanto le gustan al putito!

El cambio de actitud tan acusado de Carlos asusta a Lili, se da cuenta que debe ser la joya que Olivier le dio cuando la liberó, en ese momento recuerda las últimas palabras que escuchó de su ex jefe: “sólo recuerda no quitarte nunca lo que tienes en el cuello, de lo contrario, vas a tener problemas”.

Aunque ninguno de los dos lo sepa, Carlos y Lili están por averiguar la importancia de la advertencia de Olivier.

Con un movimiento impulsivo, Carlos arranca el dije del cuello de Lili y lo tira, despectivo, le da la espalda a la mujer mientras se desabotona la camisa, y grita:

- ¡Mas te vale no recogerlo, perra!, ¡No quiero tener que estar viendo los recuerditos que el imbécil de Jorge te dio!

Al voltear de nuevo, Carlos no sale de su asombro, Lili ha desaparecido, mira a su alrededor y se da cuenta que la chica no está, ¿Cómo diablos se movió tan rápido?

En ese momento siente un escalofrío terrible, y escucha un murmullo detrás de su oreja izquierda, gira rápidamente y no ve nada; un frío tremendo llena la habitación, Carlos se siente acechado, justo como Jorge le contaba, tiene la firme sensación de que alguien lo rodea, escondiéndose de su mirada, justo cuando siente que la persona está detrás, voltea y no ve nada, sería menos perturbador si no hubiera murmullos por toda la habitación, el ruido parece venir de cualquier parte y cuando voltea hacia allí no hay nada.

Carlos empieza a sudar frío, y comprende porqué Jorge estaba tan aterrado, un fuerte ruido lo hace voltear hacia la puerta de la habitación de la pareja, y cuando ve lo que está de pie en el marco, deja escapar un alarido de terror que los vecinos recordarán por muchos años, pero que nadie sabrá jamás cómo, porqué y quién lo produjo…

IX

En el Servicio Médico Forense, dos cargadores empujan una camilla, momentos después, el cuerpo sin vida de un desconocido hace su entrada en la sala de autopsias, mecánicamente, los camilleros levantan la sábana y dejan al muerto, desnudo, bajo las potentes luces del anfiteatro, un doctor se acerca y observa el rostro del fallecido, no puede evitar sentir un escalofrío a pesar de que ya ha visto cuerpos en peor estado, de modo que se sobrepone y pregunta:

- ¿Se sabe algo de él?
- Nada, sin identificación, ni cartera, ni celular... lo encontramos tirado al lado de la carretera, no tenemos idea de qué le pasó, pero parece que fue violento en extremo.
- Entiendo, ¿algún dato especial, algo en lo que quieras que ponga mayor atención?
- En realidad estoy aquí para escuchar tus primeras impresiones… ¿qué crees que le haya pasado?
- La verdad, creo que es bastante obvio que el tipo sufrió un traumatismo muy violento, la mandíbula está rota, y en esta parte se observan los fragmentos de hueso que perforaron la piel, yo diría que lo que sea que le rompió la boca lo hizo desde adentro.

El doctor observa con atención el cuerpo sin vida que tiene ante sí, suspira y prosigue con el análisis:

- Al parecer tiene daños internos severos, puede ser como consecuencia de una golpiza o quizás al impactarse contra algo, quizás contra el suelo, seguramente varios órganos están dañados, y te garantizo que no fue una muerte agradable, además, por la apariencia de la mandíbula, se la rompieron mientras seguía vivo, así que no pudo gritar mientras lo mataban.

La violencia por la violencia, tan humana como siempre, piensa el doctor; concluye:

- Todo eso explicaría la forma de muerte, pero lo que de verdad quisiera saber es qué fue lo último que vio.
- ¿A qué te refieres?
- Sus ojos tienen una expresión de terror total, he visto de todo en este lugar, pero jamás había visto una mirada así.

El policía y el doctor observan por unos momentos los ojos sin vida de Carlos, totalmente abiertos, desorbitados e inyectados de sangre; nunca podrán saber qué fue lo que infundió tal miedo en el muerto, que lo hizo dejar este mundo en medio del terror más profundo que puedas imaginar.

X

Jorge llega a su departamento con paso alegre, viene silbando la tonada de una de sus canciones preferidas, de camino pasó a comprar algo para la cena, hoy está de muy buen humor y no quiere que su sexy y adorable esposa haga nada más que su actividad preferida… tener sexo una y otra vez.

Sube las escaleras de dos en dos, sabe que Lili ya debe estarlo esperando, y no quiere que su hermosa esposa se desespere.

Abre la puerta y encuentra cosas tiradas por todo el piso del departamento, por un momento teme que alguien se haya metido a robar, pero de inmediato ese pensamiento es opacado por la idea de que algo haya podido pasarle a su esposa, corre desesperado hacia su cuarto, tirando en el camino todo lo que tiene en las manos, abre la puerta de par en par y encuentra a Lili de rodillas frente a la cama, con la cara hundida entre las sábanas, aterrado, se acerca a ella y la abraza.

- ¡Lili!, ¿estás bien mi amor?, ¿te pasó algo?

Jorge siente que el alma le regresa al cuerpo cuando se da cuenta que Lili no llora, como lo pensó originalmente, en realidad se ríe, y murmura algo que su esposo no puede entender, pero que parece sonar como un “gracias” dicho a nadie en particular.

- ¿Lili, todo bien mi amor?

La chica levanta la cabeza, se ve hermosa como siempre, aunque sus ojos brillan de manera especial, puede que sean las lágrimas, puede que sea algo más…

- Si mi vida, estoy bien, muy bien.

Jorge abraza a Lili, y ella le responde con un beso apasionado, lleno de cariño y amor, lleno de luz y belleza, lleno del agradecimiento que siente por haber sido perdonada por segunda vez.

XI

Lili llora en la sala, lo que Carlos vio y le arrancó aquél alarido de terror fue su apariencia real, antes del día en que su amor por Jorge la salvara de su condición, la mujer que nunca lo fue era un espíritu descarnado, cuyo única razón de existir era torturar hombres por las noches.

Su carácter desenfrenado e incontenible dejó todo tipo de cicatrices en su cuerpo, las cuales nunca sanaban; antes del día en que conoció a Jorge, jamás le importó estar marcada, nunca le interesó que su actitud de no detenerse ante nadie ni nada para conseguir lo que deseaba y todos sus excesos fueran maltratando más y más su cuerpo, convirtiéndolo en una visión aterradora de lo que puede pasarle a cualquiera que se deja llevar por sus instintos.

Ahora, Lili era terriblemente consciente de lo que su vida anterior le había hecho, y le aterraba la posibilidad de que la única persona que amaba la viera así, Jorge no tardaría en llegar y si la veía probablemente se volvería loco, eso era lo que más le preocupaba, si lo perdía o nunca volvía a verlo no era importante, lo que le importaba de verdad era que él no sufriera al ver el horrible ser que era antes de que su amor la salvara…

- ¿Y qué hay de Carlos, Lili?

La voz de Olivier no la espantó por primera vez desde que lo conoció, Lili lo miró y susurró:

- ¿No se merecía lo que le pasó? ¿No fue su libre albedrío lo que lo trajo hasta acá? ¿No fue su mezquindad lo que lo hizo tratar de destruir lo que tengo con Jorge?
- Ese no es el punto, acabas de asesinarlo.
- ¿Por qué no lo haría? ¡El trató de obligarme a tener sexo y amenazó con alejar a Jorge de mi lado!... Si lo pierdo, Olivier, no me queda nada más, y deja de importarme lo que pueda pasar.

Lili lloriquea mientras piensa en cómo sería su vida sin Jorge y su amor.

- ¿Eso me convierte en un monstruo, jefe?

Olivier se inclina frente a ella y recoge algo del piso, es el collar y el pequeño diamante que le dio el día en que fue perdonada.

- No, eso te convierte en humana, Lili; y ambos estamos de acuerdo en que los humanos no se ven como tú te ves ahora.

Sin más trámite, Olivier se acerca a ella, con el collar en la mano.