lunes, 20 de febrero de 2012

Rabia

La lluvia azota a la ciudad de los Palacios, ha llovido durante toda la semana y las áreas conurbanas de siempre se maceran en aguas negras, sin embargo, el sujeto que observa aterrado lo que hay en el piso de la estancia de su casa no vive en una de ellas, no hay luz, y sólo los relámpagos iluminan la dantesca escena, lo único que se oye son jadeos, él no sabe si son suyos pero los escucha claramente, quedó paralizado en cuanto entró al departamento, su sombrilla gotea a sus pies sobre el piso mitad blanco mitad rojo, su maletín descansa a su lado, dividiendo en dos el flujo de sangre que escurre frente a él, lleva varios minutos tratándose de convencer que lo que observa en realidad no está pasando, que ella seguramente está en la cama, justo como la dejó, y que él tiene una aterradora alucinación debido al estrés, fueron demasiadas cosas en una semana, seguramente es eso…

No lejos de ahí los trabajadores logran restablecer el flujo de energía, la luz se hace dentro del departamento, como si Dios quisiera iluminar todo para resaltar la horrenda realidad de la escena, Rodrigo no puede ignorarlo, lo que él creía que era una alucinación está ahí, frente a él, la sangre sí es sangre, el cuerpo tendido en el suelo sí es el cuerpo tendido en el suelo, y ella no está en la cama, los jadeos tampoco son suyos, sino de la chica, que acuclillada sobre el cuerpo sin vida de una desconocida, roe con ganas el cuello del cadáver…

- ¿Qué tenemos hoy, muchachos?

El buen humor del agente Martínez, de la Policía Federal, contrasta con los rostros desencajados de los forenses, así como de los policías que custodian la escena, Martínez sabe, antes incluso de que alguien le diga algo, que el crimen que dos preventivos descubrieron está fuera de proporción, logra abrirse paso entre los cercos hasta llegar con Estefanía Gutiérrez, su compañera, que se adelantó…

- ¿Qué pasó, Estefi?

Fue hasta ese momento que el agente notó que su compañera estaba pálida, no lo miraba, sino que tenía la clásica mirada de ensimismamiento que le venía cuando veía algo que la aterraba…

- No sabemos, el cuerpo está demasiado dañado para tener idea de qué diablos le pasó…
- Tranquila, ¿quieres que te traiga algo, un café?
- Un poco de agua me vendría bien…

Martínez sabía que Estefanía decía eso cada vez que quedaba impresionada por algo y no podía tomar algo más fuerte por estar en servicio, sacó una botella de agua del bolsillo de su gabardina y le dio un trago a su compañera…

- No te preocupes, yo voy a la escena y regreso, no te muevas, ¿ok?

Dejando a Estefanía, Martínez no pudo evitar pensar que la chica seguía siendo un poco delicada cuando a crímenes violentos se refería, él ya había visto varias cosas en sus años en la Policía, incluso en los años de la guerra que no fue guerra y que casi acaba con el país, le tocó ver algunos ejecutados cuyos cuerpos difícilmente podían ser reconocidos como tales, en aquellas épocas violentas sí se vio de todo…

El cuerpo estaba tirado al lado de un contenedor de basura, extrañamente dentro de los límites de una unidad habitacional, pero cerca de una de las salidas, el asesino debió llevar el cuerpo de alguno de los edificios, o lo habría llevado muy entrada la madrugada, para evitar ser visto, a los lados del cadáver, Miguel Moreno, el jefe de forenses, y su asistente, Juan Robles, observaban el cuerpo como si nunca hubieran visto un cadáver en su vida, debía estar destrozado, eso era seguro…

Martínez dio un pequeño rodeo a la espalda de Miguel, y pudo observar el cadáver…

La imagen, infernal por decir lo menos, de un cuerpo humano, al parecer una mujer, prácticamente sin rostro, con marcas de mordidas en el cuello y el vientre, arañada y brutalmente golpeada persiguió al agente durante mucho tiempo, incluso después de resolver el caso…

Todos recuerdan ese día como la primera y única vez que vieron al agente Martínez, el policía más duro de la Federal, vomitar en una escena del crimen…

Al poniente de la ciudad, en medio de la lluvia, un automóvil de lujo, negro, majestuoso e imponente, circula sobre el puente que divide una de las salidas de la ciudad de México, en el asiento trasero, perfectamente vestido, Adolfo Martínez del Campo y Vega, hijo de uno de los empresarios más ricos del país, Alonso Martínez del Campo, se dirige a las oficinas de su empresa, reconocido por toda la elite empresarial como el empresario joven más exitoso, es uno de los hombres más influyentes de la nación, a sus 28 años, se puede decir que lo tiene todo, es millonario, soltero, poderoso y deseado por las mujeres…

Mientras lee el periódico, Adolfo encuentra la noticia de la chica asesinada que en esos momentos contempla Martínez, su rostro muestra preocupación, algo de asco inclusive, es cierto que él mismo tiene impulsos sádicos, pero jamás sería capaz de hacer algo tan repulsivo y violento como eso, asesinar a una chica de esa manera era algo… salvaje.

Mientras termina de hojear el periódico, comprobando que su más reciente desliz con una chica no ha sido mencionado por los medios, el empresario extiende la mano izquierda, sin levantar la vista de la página de resultados deportivos, y una mano femenina, delicada, le sirve más capuchino, Adolfo comenta en voz alta…

- A veces, mi pequeña, tienes que reconocer que la suerte te sonrió, podrías estar allá afuera, expuesta a los peligros y las locuras de este mundo salvaje y desquiciado, estoy seguro que prefieres el interior confortable de este vehículo que el frío de las calles, ¿me equivoco?

Una chica delgada, de cabello largo y negro, sedoso al tacto, vestida con el mayor lujo y elegancia, agacha la cabeza mientras dice:

- Claro que sí, Amo…

El collar que ciñe el cuello de la chica la hace parecer un animal, está encadenada al asiento, Adolfo sonríe y voltea la mirada hacia la chica, deja el café en un receptáculo en la puerta y el periódico en la mesita frente a él, con la izquierda sostiene firmemente la cadena que está montada detrás del asiento de la chica, jala hasta que la mujer queda frente a él, con la otra mano acaricia sus mejillas, un impulso lo hace pellizcarla hasta que ella emite un leve quejido, luego de dejar una marca rojiza en el rostro de la chica, Adolfo la besa y le muerde el labio inferior, carnoso, delicado, la chica emite un nuevo quejido de dolor mientras se lleva un dedo a la boca, de la herida brotó un hilillo de sangre, semejante al que adorna el labio y los dientes del empresario, que dice:

- Me encanta que seas agradecida con tu Amo, mi pequeña perra…

Un par de horas después, en otro punto de la ciudad, un tipo alto, pálido y aterrado, que hace una hora telefoneó a su trabajo para reportarse enfermo, entra en una tlapalería dos colonias más lejos de su casa, el dependiente, llamado a declarar después, dijo que el sujeto parecía asustado, como si temiera que de un momento a otro le pasara algo, se sobresaltaba cuando creía escuchar patrullas, y le pidió cuatro correas de cuero muy grueso, tornillos y alcayatas de hierro, y una cadena o correa “como para detener un animal grande”, cuado el dueño del negocio, amante de los animales, le preguntó al tipo si tenía algún tipo de animal salvaje en casa, el sujeto respondió “que no, que tenía un animal muy agresivo y que debía evitar que se escapara de nuevo” el dependiente no le hizo mayor comentario y le cobró la mercancía, el sujeto tomó un taxi frente a la tlapalería, hasta que ocurrió el desenlace, el dueño no supo quién era el loco que había entrado en su negocio…

Mientras eso pasaba, en sus oficinas en el cuartel de la Policía Federal, Estefanía y Alberto observan los reportes de los forenses, la chica asesinada no sufrió, ya que la primera herida que tuvo fue una violenta mordida en el cuello, que provocó que se desangrara de inmediato, las demás heridas en el rostro y el vientre fueron causadas cuando ella ya estaba muerta…

Los testigos no recordaban haber visto movimientos extraños alrededor del edificio, lo cual reforzaba la idea de que el asesinato fue cometido en otro sitio, por puro coraje, Martínez ordenó una carga de granaderos contra todas las viviendas del condominio, afortunadamente los 1200 vecinos entendieron que la cosa era urgente y dejaron hacer a los policías, que no encontraron nada, Martínez ordenó entonces volar las puertas de diez departamentos abandonados, encontraron de todo, drogas, objetos robados y dos personas secuestradas, detuvieron a varios criminales, pero ni rastro del lugar del homicidio, Moreno le dijo entonces a Martínez que seguramente el sujeto debía ser increíblemente sigiloso, a lo que el agente comentó:

- O tal vez sólo es demasiado gris para ser notado… aunque traiga un cadáver entre manos.

Rodrigo había regresado al departamento a tiempo, Mariana aún dormía, lo primero que hizo fue medir la cadena que iba a necesitar, rápidamente, hizo un agujero en la pared oriental de la sala, fijó una alcayata, puso la cadena, la unió al collar que había colocado, con pánico cerval a que se despertara, en el cuello de la chica, y después, más tranquilo, siguió con el resto de las habitaciones, puso alcayatas en todos lados, y finalmente fijó las correas a la cama, pensó en amarrar a Mariana, pero se dijo que eso sólo serviría en la noche (no había otra cama y él no quería dormir en la sala), justo cuando acababa de fijar la última correa a la cama, un estruendo lo sobresaltó…

La chica había despertado por fin, el ruido la hizo levantarse de la cama y de un salto llegar hasta donde Rodrigo había terminado de fijar la correa, el rostro manchado de sangre se detuvo justo a unos milímetros de los ojos del chico, la mujer, completamente transformada en un ser aterradoramente violento, emitía gruñidos, gritos, ladridos, todo tipo de sonidos animales, era un humano en estado brutalmente salvaje…

Instintivamente, Rodrigo ciñó un martillo con la mano derecha, y calculaba que podría descargar el golpe antes de perder la vista, la chica le observó fijamente, mientras gruñía… de pronto, algo en los ojos de Mariana cambió, y dejó de gruñir, jadeaba, y para sorpresa de Rodrigo, no parecía tener intenciones de atacarlo, entonces, antes de que el sujeto pudiera reaccionar, ella entreabrió la boca…

El martillo cayó al suelo con estrépito, la chica lamía tiernamente su boca y sus mejillas, el olor que despedía la lengua y la boca de la mujer le recordaron a Rodrigo un gran animal salvaje…

Todo había comenzado un par de años antes, Rodrigo González era un chico sin suerte, había terminado la carrera sin muchos méritos de su lado, no era popular y tampoco le sobraban amigos, mucho menos tenía pareja sentimental en aquellos años…

Fue cosa de la fiesta de fin de semestre del último semestre, la celebración, repetida cada año por las generaciones salientes, es recordada siempre por la ligera locura que la envuelve, es el día que las amistades se rompen, al igual que algunas narices, los amores surgen, los hijos que arruinarán la flamante carrera de sus futuros padres son concebidos, gente que no tiene nada que ver con los asistentes recibe toda la atención del mundo, y siempre, al final, se organiza una que otra fiesta posterior que suma más daños al recuento, para Rodrigo todo esto carecía de mucho sentido, no esperaba que le pasara nada especial, seguramente él y sus amigos amanecerían crudos al día siguiente y ya…

Pero alguien había invitado a Mariana Villarreal, un par de chicas que la conocían de toda la vida, la chica acaba de salir muy herida, sentimental y físicamente hablando, de una relación con un tal Adolfo, al que ellas no conocían, la extrovertida chica, que poco a poco recuperaba su coquetería y exhibicionismo habituales, aceptó ir para reposar un poco de la intensidad de los últimos meses…

Suele ser extraño que coincidan en tanto dos personas tan distintas, Mariana, que se comportaba como la hermosa diva que era; Rodrigo, que era el más apocado y tranquilo de los hombres; Mariana, que elegía a quién, como y cuándo dar amor; Rodrigo, que si no lo elegían nunca tenía suerte en el amor; Mariana, la princesa adorada por su corte de galanes; Rodrigo, un tipo tan gris que uno de sus mejores amigos dijo una vez: “si este tipo tuviera un cadáver en la cajuela, nadie se daría cuenta”… pero el mundo abunda en ese tipo de misterios, la noche sorprendió a Mariana y Rodrigo platicando animadamente de cine, música, literatura, de todo lo que les venía a la mente, Mariana nunca había encontrado a alguien de su círculo de galanes que compartiera sus aficiones, Rodrigo no conocía a nadie que le gustaran tantas cosas que a él le encantaban…

El alcohol fluyó como el tiempo, pero ellos dos no estaban ebrios por eso, estaban completamente borrachos del otro, enamorados de flechazo, pronto decidieron dar por terminada la fiesta, bajo el pretendido pretexto de que Rodrigo ya se iba, y un beso furtivo, casi sorpresivo pero esperado y deseado, en el coche de Mariana, terminó de sellar el destino…

Fue el fin de semana perfecto, Rodrigo nunca había sentido tanta felicidad, Mariana tenía mucho tiempo sin sentir tanto cariño, la mañana del sábado los encontró desnudos, el sol los despertó a tiempo para que Mariana sugiriera un tour por algunos lugares que conocía, la noche los descubrió de nuevo en casa de Mariana, haciendo el amor frente a las estrellas y la luna, el domingo nuevamente fueron a almorzar y finalmente se despidieron en la tarde, prometiendo llamarse el lunes para verse nuevamente, ni Rodrigo ni Mariana sabían que era la última vez que se verían en más de dos años…

Rodrigo pasó la siguiente semana tratando de comunicarse con su princesa, primero se preocupó, pero luego comprendió que el chispazo fue solo eso, y dejó que la vida siguiera su curso, siempre le pareció que aquello había sido un golpe de suerte, y que no volvería a verla…

No supo, sino hasta mucho después, que la razón por la que no supo de ella fue porque Adolfo, el ex novio de la chica, embebido en el dinero que acababa de heredar de su padre, había decidido aparecerse la mañana del lunes, con la clara intención de recuperarla y ponerla nuevamente en el lugar que le correspondía en esa relación… de sumisión total a Adolfo, la chica, con fuertes inclinaciones masoquistas, al principio no quiso saber nada de Max, como lo llamaba, pero al final, luego de unas horas de insistencia, decidió darle “otro chance” a su ex y la pobre pasó dos años al “servicio” del sádico Adolfo, pasado ese tiempo y luego de ser “liberada” luego de hartarse de las prácticas extremas que tanto agradaban a Adolfo, vagó durante algunos meses en barrios horribles, con un trabajo de quinta, y sintiéndose despojada de la belleza que siempre la enorgulleció, a pesar de que aún la conservaba…

Fue mera casualidad que Rodrigo pasara aquella noche por esa colonia, al norte de la ciudad, acababa de salir de una reunión de trabajo, y decidió entrar en la tienda de autoservicio mientras la lluvia amainaba, tomó un refresco y chicles, la dependienta le cobró y hasta el momento en que le dio el dinero y ella lo recibió fue cuando sus miradas se cruzaron…

Lo demás, podría decirse, fue automático, ella dejó el trabajo, y durante unos meses ella y Rodrigo trataron de rearmar sus vidas, hasta la noche en que, al regresar de trabajar, el pobre diablo vio las consecuencias del maltrato de Adolfo hacia Mariana, él nunca tuvo los detalles, pero se imaginó, correctamente, que debía ser algo bastante salvaje como para dejar esas secuelas en la pobre princesa…

Rodrigo recordaba todo esto mientras limpiaba la sangre del rostro de su amada, después de lamerlo había vuelto a dormir, y él había aprovechado el momento para limpiarla, primero, la sangre y la carne en sus manos, después, sus labios y boca, y finalmente el rostro y todo el cuerpo, después de eso, la vistió con ropa limpia, y justo cuando se sentaba, la chica abrió los ojos y percibió la cadena…

- No me digas que pasó de nuevo…
- ¿De nuevo? ¿Ya te había pasado antes?

Mariana asintió, y Rodrigo sintió un escalofrío que le recorría todo el cuerpo…

- ¿Qué?

El agente Martínez estaba ante las fotos de 14 crímenes semejantes al que habían visto esa mañana, Estefanía le dijo:

- Y no sólo es la forma la única coincidencia entre ellos, Alberto, todos tienen otro nexo en común, todos fueron asesinados a mano limpia, utilizando armas muy básicas, como tubos, palos, etc. además, varios de ellos presentan mordidas y arañazos, parecen haber sido víctimas de un ataque de furia o algo parecido…
- ¿Y cuál es el otro nexo que los une, Estefanía?...

Adolfo está sentado en la oficina, despachando correos electrónicos, su secretaria toca tímidamente la puerta, su mascota, la chica que lo acompaña a todos lados, se dirige de inmediato a un cuarto anexo a la oficina del empresario, si no fuera por el dinero que le pagan, jamás habría aceptado a un sicótico como aquél, el joven espera hasta que la chica está fuera de la escena para decir:

- Adelante…
- Señor Martínez, disculpe que lo moleste, pero acaba de llamar el Licenciado Rodríguez, de Recursos Humanos, para avisar que su asistente personal, la señorita Fernández, sufrió alguna especie de accidente…

Adolfo no puede creerlo, es la décimo quinta persona de entre sus íntimos que fallece en menos de cinco meses, primero se fueron sus “ejecutores”, que conseguían a sus mascotas, luego se fue Rigoberto Jiménez, su abogado y protector, cuatro personas de su equipo fallecieron después, luego, el director de Recursos Humanos, Manolo García, que le conseguía prospectos de esclavas, más tarde fue Adriana Espinoza, que también le conseguía chicas, sobre todo para pasar el rato, luego, el Administrador de la empresa, Miguel Vázquez, y dos de sus subalternos, luego falleció el Doctor Muñoz, que curaba a las chicas, y finalmente, el Arquitecto Luis Solares y el Ingeniero Román Díaz, que habían construido los “cuartos especiales” en su casa y oficina, eran demasiadas coincidencias para ser verdad…

- Comunícame con el Licenciado Jorge Olivares, tengo que hablar con él de urgencia…

El Licenciado Olivares se encuentra desayunando con algunos de sus abogados, es socio del despacho “Olivares, Gutiérrez Millán y Asociados”, uno de los despachos de abogados más poderosos del país, al ver que la llamada es de Adolfo, Olivares se disculpa un momento y sale del restaurante para contestar:

- ¡Mi estimado Adolfo!, ¿Cómo estás?
- Un poco preocupado, Jorge, ¿ya te enteraste de la noticia?
- No, ¿qué pasó?
- Acaban de asesinar a Hilda Fernández, mi asistente personal, ¿no te parece sospechoso?
- De lo más misterioso, Adolfo, déjame contactar con un par de amigos que tengo dentro de la Policía Federal, a ver que se sabe, ¿te parece que te llame mañana a esta hora?
- Muchas gracias, amigo, lo agradecería…

Luego de colgar el teléfono, Olivares buscó un número en su agenda, apretó un botón y esperó a que contestaran:

- Agente Martínez, qué gusto me da escucharte, ¿podemos vernos esta noche?, tengo una consulta que hacerte respecto a un caso relacionado con un cliente mío… perfecto, ¿a las diez estaría bien?... claro, claro, donde siempre nos vemos, en el restaurante de la esquina de Orizaba y Álvaro Obregón… perfecto, entonces ahí los veo a ti y a Estefanía, muchas gracias, estimado…

Olivares, en su arrogancia, no se percata del sujeto que lo acaba de escuchar, y que a menos de cinco metros de donde está parado apuntó los datos que pudo pescar…

Más tarde ese día, Adolfo fue notificado que acababa de ser declarado ganador del premio “Empresario del Año” del Consejo Coordinador Empresarial, y que la ceremonia de premiación sería al día siguiente a las 7 de la noche, agradecido, el joven empezó a organizar su velada…

Para la hora en que Adolfo dejaba listo todo para la ceremonia del día siguiente, Olivares conversaba acerca de los detalles de la investigación de la muerte de la señorita Fernández con los agentes, a pocos metros de la esquina, un auto negro está estacionado en la oscuridad, siguiendo todos los movimientos del abogado…

- Estamos en un punto muerto, Lic.
- Bueno, Alberto, ya antes han pasado por investigaciones difíciles y siempre las han sabido sacar adelante, ¿no?
- Eso es cierto –terció Estefanía- pero la verdad es que nos urge tener pistas, ya hemos investigado y prácticamente todas las personas que han podido tener algo en contra de su cliente son precisamente las que acaban de ser asesinadas, y tampoco podemos asumir que quien las mató quiere proteger al señor Martínez del Campo, más bien parece que cierra el círculo a su alrededor, ¿no te parece, Alberto?
- Estefanía tiene razón, Jorge, justo antes de que me llamaras pensaba en hacer exactamente lo mismo, ya que suponemos que el siguiente en la lista eres tú…
- ¿Yo? ¿Pero que podría tener en común con el resto de los homicidios?
- Además de tu relación con el señor Martínez del Campo, fuiste discípulo de su abogado principal, el Licenciado Jiménez, y amigo personal del anterior Director de Recursos Humanos, Manolo García, además, el recién fallecido Licenciado Vázquez, Administrador de la empresa, fue tu compañero en la facultad…
- ¿Y eso que tiene?, todos eran amigos míos desde hace años y lo sabes bien, Alberto…
- Precisamente, Licenciado Olivares – dijo Estefanía – tenemos la impresión que ustedes debieron haber desarrollado algún tipo de labor para el señor Martínez del Campo, ya que además de ser amigos, García, Vázquez y usted fueron alumnos de Rigoberto Jiménez, que fue quien los metió en la empresa, usted primero y sus amigos después…
- Sin rodeos Jorge, Estefanía y yo necesitamos saber de inmediato qué negocio unía a tantas personas de profesiones y nexos diversos… ¿Le consiguen droga a Martínez?... ¿Le regentean un burdel?... ¿Qué demonios hacen?

Olivares observó largamente a los agentes, estaba asombrado, ya que después de tanto tiempo de conocer al agente Martínez, éste no dejaba de sorprenderlo, no cabía duda de porqué se le conocía como el sabueso de la Policía Federal, ya que ante todo, era un detective, y sus relaciones personales no afectaban su labor, ya antes había ganado notoriedad al estar envuelto en el caso de Rubén Villalpando y su hija, la que había muerto en Londres frente a las puertas de la estación de Saville Row, pocos sabían que Villalpando y Alberto Martínez eran viejos amigos, se conocieron y frecuentaron en la secundaria, pero esto no afectó al momento en que el agente arrestó al depuesto Secretario de Gobernación, el abogado sopesó sus opciones fríamente, y después de meditarlo, contestó:

- Fue muy grata esta velada, Alberto, y lo fue aún más saber que estás decidido a detener al asesino antes de que logre llegar hasta mi cliente, pero sabes bien que ese tipo de información no te la puedo dar…
- Vamos, Jorge, es algo extraoficial, no pienso indiciar a Martínez del Campo hasta que tenga una idea definitiva de lo que está pasando…
- Pues sigue investigando entonces, pero no me pidas que viole el secreto profesional, ¿Dónde quedaría mi reputación luego de eso?
- Oye, al menos dame una pista…

Luego de hacer una señal al mesero para que le trajera la cuenta, y tomando su cigarrera y su encendedor de la mesa, el abogado repuso:

- Cualquiera diría que tienen una fijación con ciertos nombres, ¿no Alberto?, espero que esta vez si logres detener al asesino antes de que tengamos que lamentar otra tragedia…
- ¡Vete al carajo, no sabes el trabajo que nos costó esa investigación!…
- Ni me importa en realidad, Alberto, sólo espero que logres proteger a la víctima por una vez…
- Mariana Villalpando era la víctima, es verdad, pero también era victimaria, Licenciado Olivares…
- No me digas, Estefanía, ¿Igual que Mariana Vidal?...
- ¿Qué?

Justo en ese momento el mesero llegó con la cuenta, Olivares pagó, se puso de pie y dijo:

- Señores, tengo que retirarme, espero que logren el éxito en esta ocasión… mesero, todo lo que los señores ordenen cárguelo a mi cuenta, Alberto, Estefanía, fue un gusto…

Y salió sin decir más, los agentes aprovecharon para pedir una cuba y un vodka, Estefanía esperaba que de un momento a otro Alberto estallara de rabia durante el final de la conversación, pero, cosa extraña, estaba muy reflexivo, ambos agentes permanecieron en silencio durante un rato, después de un par de rondas, Estefanía quebró la tensión:

- No te preocupes, Alberto, estoy segura que Olivares no dijo eso para molestar…
- ¿Eh? ¡Ah! ¿Te refieres a lo que dijo sobre lograr atrapar al asesino esta vez? No te preocupes, sé que no lo dijo por ofender, ese no es su estilo, lo que no logro entender es porqué hizo referencia al caso de Guillermo González…
- ¿Dónde murió la chica en el Panteón de Dolores?, ¿Qué tiene?
- Eso es justo lo que trato de averiguar, no fue casualidad que Olivares se refiriera a ambos casos, que, por otro lado, tienen en común el nombre de sus protagonistas…
- ¿Te refieres a Guillermo González y Juan Manuel Álvarez? ¿Qué tienen en común?
- Elemental, mi querida Estefi, no me refería a ellos, sino a las antagonistas…
- ¿Mariana Villalpando y Mariana Vidal?

Justo en ese momento la agente Gutiérrez cayó en cuenta que las chicas fallecidas tenían nombres prácticamente iguales, y se percató que Olivares había dado la pista que tanto le había pedido Alberto en una clave algo difícil de entender, sin embargo, y sabedora de que a su compañero no se le facilitaban los enigmas, aventuró:

- ¿Será que Adolfo Martínez del Campo tiene alguna relación con alguna Mariana, Alberto?
- Supongo que eso es lo que tenemos que averiguar, Estefi…

En ese momento sonó el celular de Alberto, lo contestó y de inmediato su expresión cambió, ahora sí estaba a punto de estallar por el coraje, colgó el teléfono sin decir palabra, tomó su gabardina y le espetó a Estefanía:

- Tenemos trabajo, acaban de asesinar a Olivares a pocas cuadras de aquí…
- ¿Qué?

… Luego de ver cómo el abogado se levantaba de la mesa y abandonaba el lugar en su lujoso auto azul, la persona que había esperado al volante del siniestro auto negro se dispuso a seguir al abogado, a pocas cuadras de la esquina donde se encontraba el restaurante hay un parque que regularmente se encuentra solo, la persona que conducía eligió ese sitio para cerrarse al auto azul, bajarse empuñando una pistola y vaciar la carga sobre el abogado, a quien el cerrón había tomado por sorpresa, la persona dejó el auto que conducía, que era robado, se quitó la máscara dentro del parque, junto al abrigo negro y los anteojos, cuatro calles más al oriente encontraron la pistola con la que acababa de ultimar al penúltimo eslabón de la cadena, el Licenciado Jorge Olivares, defensor personal de Adolfo Martínez del Campo…

- ¿Se puede saber porqué demonios te atreves a interrumpirme?
- Disculpe, señor Martínez, pero acaban de informarme que su abogado, el Licenciado Olivares, fue asesinado en la Colonia Roma hace menos de 20 minutos…
- ¿Qué?... ¿Cómo diablos te enteraste? ¿Quién fue la persona que habló?
- No se identificó, sólo dijo que era de la policía y que estaba cerca del lugar de los hechos, dijo que era un viejo amigo suyo y que quiso informárselo antes que la policía lo contacte…
- Muchas gracias…

Luego de tan escueta respuesta, Adolfo cuelga el teléfono, sabe, desde que recibió la información, que quien habló con su secretaria es el asesino o tiene relación con el crimen, la cita de Olivares con sus contactos en la PFP había terminado hacía menos de media hora, de modo que quien llamó tenía que haber sido el primer agente o policía en llegar, y era obvio que dicho policía no iba a saber de inmediato quién era la víctima, el mensaje parecía tan claro, que Adolfo tomó el teléfono y marcó un número conocido, cuando contestaron dijo:

- ¿Chacal?... mi hermano, habla Adolfo, necesito un favor muy especial…

… Rodrigo llega a casa, y suspira aliviado al darse cuenta que todo está tal cual lo dejó, encuentra su camino a tientas hasta la recámara y antes de que pueda decir nada o hacer nada, una voz grave, femenina y con un toque felino y sensual, lo recibe:

- Hola, querido, ¿Todo bien?

La voz toma por sorpresa al chico, que deja caer las llaves de un coche, no el que está aparcado afuera, en el estacionamiento del condominio, sino en el garaje de la Policía Federal, algo aterrado, contesta:

- Claro que si, princesa, todo bien, ¿porqué lo preguntas?

El ruido de las cadenas al moverse, el sonido del cuero al crujir mientras la chica se dirige cadenciosamente hacia Rodrigo, la mirada felina y la voz con ese dejo salvaje y agresivo convergen en un solo punto, justo bajo los pies del chico, la personalidad animal de Mariana ha tomado control de la situación, el joven escucha asombrado a la mujer de sus pesadillas olfatear ligeramente las llaves, de inmediato la tenue luz que se filtra desde afuera y rompe las tinieblas que inundan la habitación le permite ver el rostro de Mariana, no sabe cómo, pero se da cuenta en ese instante que ella ya se percató de lo que pasó, una sonrisa macabra y ligeramente sensual cruza el rostro de la chica, Rodrigo sabe que no debe interactuar demasiado con ella cuando está así, pero no puede resistirse a las manos que hábilmente juguetean con su entrepierna, escucha clara y prístina la voz solícita que llegas a sus oídos…

- ¡Perfecto! ¡Todo salió perfecto!... ¿o no es así, querido?, ¿no acabas de ayudar en la venganza que tu adorada Mariana nos comisionó?, ¿Eh?, ¿porqué tan humilde?, acabas de terminar con la vida de uno de los colaboradores del imbécil de Adolfo, quizás el peor de todos ellos… ¿porqué no celebras?, ¿acaso no te da gusto que hayas ayudado a completar la tarea?, ¿acaso no estás contento porque mañana todo se acaba?... ¿no te da gusto haber contribuido en la venganza de tu pobrecita Mariana?... porque a mí sí me pone muy, pero muy contenta, querido…

El chico no puede, y en realidad no quiere hacer nada para evitar que la chica perfecta, el cuasi amor de su vida, lo desnude violentamente y lo arroje a la cama, las correas y cadenas que originalmente fueron pensadas para contener la ira y la rabia animal de la otra personalidad de Mariana vuelan en todas direcciones, al igual que la ropa de ambos, la chica, poseída por esa personalidad animal, felina, salvaje y violentamente sensual, recorre el cuerpo desnudo de Rodrigo, quien solamente se deja llevar por la situación, contraviniendo todo lo que en teoría debía hacer para poder ayudar a Mariana…

El agente Martínez y su compañera están tomando café en la central de la Policía Federal, no pueden dejar de pensar en el caso que tienen entre manos, han revisado todas las evidencias de la cadena de asesinatos, pero el nombre del posible responsable todavía se les escapa, la tensión en la oficina es grande, se podría cortar el pesado aire dentro de la habitación con un cuchillo, de pronto, Estefanía rompe la atmósfera al decir:

- Definitivamente el asesinato de Olivares no cuadra con los demás casos, los primeros fueron tremendamente violentos, ataques llevados a cabo en medio de un arranque sicótico, salvo en el caso de la asistente de Martínez del Campo y el de Jorge Olivares, la primera porque el asesino trató de ocultar el cadáver y el segundo porque definitivamente el asesinato del abogado fue planeado… me parece que falta un elemento clave en esto…
- ¿Cuál crees que sea?
- No lo sé, pero al Licenciado Olivares no lo mataron en medio de un ataque de rabia, como a los demás, y el hecho de que hayan movido el cadáver de la señorita Fernández del sitio de su muerte a otro distinto indica cierta planeación, cierto deseo de no ser descubierto que está completamente ausente en los demás casos…

En ese momento sonó el teléfono de Alberto, el agente contestó y anotó algunos datos, agradeció la información y puso manos a la obra de inmediato, en menos de cinco minutos tenía los datos que necesitaba y puso al tanto a Estefanía…

- Era mi contacto en el círculo donde el príncipe Adolfo de suele mover, me dijo que dejó caer algunas preguntas y un par de amigos de Martínez del Campo le contaron que Adolfo tuvo una relación con una chica llamada Mariana Villarreal, los chicos creían recordar que hubo un rompimiento entre ellos, durante el cual entró en escena un sujeto tan gris que ni siquiera recuerdan si se llamaba Raúl o Rodrigo, como si los nombres tuvieran relación…
- ¿Y qué más?
- Al parecer nuestro amigo el empresario tiene gustos algo… heterodoxos, ha tenido varias parejas estables, pero todas terminan tarde o temprano en el siquiátrico…
- ¿Porqué?
- Adolfo es sádico, y sólo ha podido relacionarse satisfactoriamente con chicas masoquistas, pero al parecer en el caso de Mariana el maltrato excedió el límite, hay otras chicas que han salido dañadas por los excesos del junior, la mayoría sólo ha salido herida físicamente, pero un par fueron sometidas a prácticas extremas y ahora se encuentran en el Hospital Siquiátrico, justo acabo de encontrar la ficha relativa a Mariana Villarreal dentro de los archivos del Hospital, dice que fue diagnosticada con trastorno de personalidad múltiple, y que tenía arranques sicóticos frecuentes, durante los cuales se mostraba agresiva y violenta a un grado casi salvaje…
- Parece ser que ahí tenemos a nuestra brutal homicida... ¿Pero qué hay del asesinato del abogado y el intento de ocultar la muerte de Fernández?
- Bueno, de acuerdo con esta ficha, Mariana logró escapar del Hospital luego de propinarle una severa golpiza a uno de los guardias, amenazar a un doctor con el arma de cargo del policía y asaltar a un transeúnte, no ha podido ser localizada, obviamente, y aquí se especula que pudo haber buscado un ambiente seguro para poder reordenar su psique, pero sin ayuda profesional no puede curarse…
- Quizás volvió con el sujeto gris… tal vez lo esté manipulando para ayudarla en su cometido, pero eso aún deja dudas sobre la muerte de Olivares…
- Tal vez no lo esté manipulando, a lo mejor nuestro chico gris está tomando la justicia por sus propias manos…
- Alguien tan pusilánime bien podría ser manipulado por la personalidad agresiva de Mariana, pero eso no podemos asegurarlo hasta detenerlos…

A la mañana siguiente, Mariana y Rodrigo despertaron cuando los rayos del sol acariciaron sus cuerpos desnudos, el chico pensó que la personalidad agresiva de Mariana estaría adormecida, por lo que despreocupadamente se levantó y entró a la regadera, estaba justo a la mitad del baño cuando escuchó como la chica entraba a la pieza, el joven dijo:

- ¡Buenos días, dormilona!, ¿Cómo amaneciste?
- ¿Cómo diablos esperas que esté si todavía no acabamos con nuestra tarea?

En ese momento la alegría del día se disipó, Rodrigo se percató que ahora sí había perdido a Mariana, la parte de sus ser más agresiva estaba dominando la escena, la voz grave y salvaje seguía presente, y fue aún más obvio cuando la chica de sus pesadillas abría la cortina y le espetaba…

- Apúrate, que tenemos muchas cosas que hacer, vamos por ese imbécil esta misma noche…

Unas cuantas horas después, Adolfo se arreglaba para ir a recibir el premio, junto a él se encontraba El Chacal, su ejecutor de confianza, que esa noche va en calidad de guardaespaldas del empresario, unos cuantos minutos antes de las seis de la tarde, la comitiva sale de las oficinas de Martínez del Campo…

Casi al mismo tiempo, Estefanía y Alberto entran en el departamento de Rodrigo, no encuentran señales de él ni de Mariana, pero hallan las llaves del auto que se usó para asesinar al Lic. Olivares, así como rastros de sangre muy notorios en el recibidor, los análisis confirmarán después que esa era la sangre de la asistente de Adolfo, la señorita Fernández, justo cuando piensan que no hay nada más en el departamento, Alberto se sienta en la cama y descubre tirado bajo la cabecera un plano detallado del centro de convenciones donde será la entrega del premio al Empresario del Año, de inmediato ordena a sus hombres:

- ¡Rápido, tenemos que volar si queremos alcanzar con vida a Adolfo Martínez!

Rodrigo y Mariana están escondidos detrás del escenario en el auditorio donde Adolfo recibirá su premio, el chico, aterrado cada vez más ante la posibilidad de que Mariana logre tener éxito, ha tratado de alertar a los guardias de seguridad, el único resultado de su intento fue un guardia estrangulado, cuyo uniforme él vestía ahora, afortunadamente, la chica de sus pesadillas no se había dado cuenta de las intenciones delatoras del chico, y ahora proseguía con su misión…

- Tenemos que encontrar la mejor manera de acercarnos a él, Rodo…
- No creo que sea fácil chica, viene muy escoltado…
- Pero tú podrías hacerte pasar por alguien de seguridad, acercarte a él y matarlo.
- ¿Yo?, ¡Ni loco!

La rabia en los ojos de la trastornada chica aterró por un segundo a Rodrigo, quien se lo pensó mejor y dijo:

- Lo que podría hacer es acercarme a él, fingir que lo escolto y darte entrada, tú puedes acabar con él personalmente, ¿no es eso lo que más deseas?
- He de reconocerlo, querido, a veces tienes buenas ideas…

Con una sonrisa salvaje, la chica palmeó a Rodrigo y fue a mezclarse entre los invitados, Rodrigo se acercó al podio desde donde Adolfo iba a hablar y se dio cuenta que nadie se fijaba en él, lo consideró una buena señal, mientras esperaba sacó su teléfono…

Justo en ese momento, un convoy de patrullas volaba hacia el poniente de la ciudad, Alberto y Estefanía conducían la primera de ellas, justo cuando pasaban por el cruce de carreteras, sonó el teléfono de Estefanía, la agente contestó y colgó rápidamente, y le dijo a su compañero:

- Era de la central, al parecer un tal Rodrigo González acaba de llamar para avisar que Mariana Villarreal va a tratar de matar a Adolfo Martínez en la entrega del premio, justo como decías…
- Ese debe ser nuestro amigo gris…
- Hay más, al parecer también dejó dicho que él no puede controlar el estado salvaje de Mariana, y que si no llegamos a tiempo él no se hace responsable de lo que pueda pasar…
- Claro, asumo que tratará de inculpar a Mariana por todo lo que pasó… en fin, tenemos que terminar con esto de una vez por todas…

En cuanto terminó de decirlo, el agente Martínez aceleró para llegar lo más pronto posible al centro de convenciones…

Mientras tanto, Adolfo ya se encontraba en el atril dando un pequeño discurso de agradecimiento, minutos antes de salir al escenario, su amigo El Chacal verificó que todo estuviera en orden y confirmó que sus hombres estaban en posición, el empresario había sido lo bastante inteligente como para percatarse de que la entrega del premio al Empresario del Año sería el punto perfecto para asesinarlo, y había dispuesto un doble operativo de seguridad, primero, los guardias privados que custodiaban todo el evento, uno de ellos incluso estaba al pie del escenario, y segundo, El Chacal y sus hombres, que estaban de incógnito y preparados para reaccionar en el momento en que surgiera algo, sin embargo, y descontando el hecho de que el guardia al pie del escenario era Rodrigo, los hombres de seguridad no se habían percatado de la chica que deambulaba entre los presentes vestida completamente de negro, con un vestido escotado espectacular, que interactuaba poco con los invitados, y que portaba una pistola calibre 45 en su delicada bolsa, esa chica ahora se encuentra sentada en una de las mesas que se encuentra de camino a la salida del recinto, lugar por el que Adolfo Martínez del Campo tiene que pasar forzosamente, saludando a los presentes al concluir la ceremonia…

Cuando los agentes Martínez y Gutiérrez llegan al lugar, Adolfo acaba de terminar su discurso, sigilosamente, Rodrigo se acercó al empresario y ahora lo escolta con mano firme entre las mesas, todavía no sabía que iba a pasar, no sabía si hacer caso a su conciencia, a su instinto, o a sus propios deseos de venganza, no sabía si tendría el valor para impedir que Mariana asesinara a Adolfo, o si iba a permitírselo y dejar después que el sentimiento de culpa lo corroyera por dentro, y a todo esto, ¿dónde diablos estaba la policía?, peor aún ¿Dónde diablos estaba ella?...

Alberto y Estefanía corren a toda prisa hacia la sala de conferencias, Adolfo se acerca lentamente, escoltado firmemente por Rodrigo y El Chacal, al lugar donde Mariana sonríe y aplaude como el resto de los presentes, discretamente, sin que nadie lo note, abre su bolsa y prepara el arma, le quita el seguro y prepara el percutor, la extrae con la mano izquierda, que de inmediato coloca a su espalda, un rápido vistazo le indica que nadie la ha visto, Adolfo empieza a estrechar las manos de los que están en la mesa de Mariana, ella, por supuesto, está junto al primero de los comensales que Adolfo saluda y será la última de la mesa en felicitarlo…

Rodrigo acaba de ver a Mariana, no puede reconocerla con el vestido provocativo y el maquillaje arrasador, el cabello suelto, salvaje y libre, como siempre debió haberlo traído, y la actitud hipócrita con que le regala a Adolfo su mejor sonrisa, observa que la chica tiene la mano izquierda oculta y se estremece al pensar en lo que va a pasar en un momento, mientras el empresario saluda a los comensales, acercándose cada vez más a Mariana, Rodrigo toma una decisión, prefiere ser él quien pague por el crimen en lugar de la chica de sus pesadillescos sueños, pasa por alto el hecho de que es la principal sospechosa de quince homicidios previos, a ese grado está enajenado, sin que se note demasiado, desenfunda el arma que hasta hace unos minutos era del guardia estrangulado, una 9 mm, la amartilla y quita el seguro, el arma estaba cargada desde que reposaba en la sobaquera del guardia…

Alberto y Estefanía tratan de acercarse, pistola en mano, a Adolfo Martínez del Campo, pero la aglomeración no los deja ir tan rápido como quisieran, el joven empresario estrecha la mano de la persona que está junto a Mariana, y El Chacal cree percibir algo en los ojos de la chica y desenfunda su arma, él sólo le quita el seguro, ya la tenía cargada y amartillada para lo que pudiera ofrecerse…

Es entonces cuando todo el ciclo se cierra…

Adolfo se acerca a Mariana, la chica le parece familiar, pero la sonrisa con la que lo recibe lo distrae, ella extiende su mano derecha y es entonces que alguien se percata de que está armada, da la alarma justo en el momento en que Mariana atrae a Adolfo hacia su cuerpo y hábilmente pone el arma entre ambos, con el cañón apuntando hacia el corazón del empresario, el Chacal se percata de lo que está pasando y a pocos metros de su jefe apunta al pecho de Mariana, mientras la gente se hace a un lado, Rodrigo le apunta al Chacal, el agente Martínez llega corriendo y le apunta a Rodrigo, mientras grita:

- ¡Quieto todo el mundo, no hagan nada estúpido!

Mariana ni lo escucha siquiera, está mirando directo a los ojos de Adolfo, quien desde el momento en que sintió el jalón se dio cuenta de quién se trataba, la chica pregunta de todos modos…

- ¿Me recuerdas, corazón?
- Claro que sí, perra estúpida…
- No deberías hablarme así, querido, tengo un arma apuntando a tu asqueroso corazón…
- ¿Y qué esperas?, uno más a tu brutal cuenta no te hará daño, ¿o sí?
- ¿De qué estás hablando?
- ¿Eres tan estúpida que crees que no me di cuenta?, ¿Crees que no sé que tú eres quien ha estado matando a mis amigos?... patética escuincla traumada, de haber sabido que ibas a reaccionar de ese modo cuando te abandonara nunca te hubiera tomado como esclava, putita…
- ¿De qué hablas? – terció Rodrigo – ¡Ella fue quien te abandonó!
- ¿Eso te contó la pobre perra enfermita?, ¡jajajaja!, siempre tan patética, siempre tan diminuta, contando tus historias falsas a todos, esperando que te crean más especial de lo que eres… pero nunca has sido, y nunca serás nadie, mi patética amiga, y nunca has sido, ni jamás serás, alguien especial…
- ¡Adolfo! ¡Deja de provocarla! – gritó el agente Martínez.
- ¿Provocarla?, ¡Si nunca ha tenido el carácter para hacer nada en la vida!, la niña mimada, la hija de papi que nunca pudo abandonar el nido, la patética y soberbia Mariana Villarreal, la chica más creída y pusilánime de todo México… me tiene en su poder, y como puedes ver, no tiene el valor de hacer nada, ¿verdad que no, Ma-ria-ni-ta?
- ¡No seas imbécil, Adolfo! – dijo la agente Gutiérrez – ¡ella sola acabó con la vida de quince de tus colaboradores!
- ¿Ella sola?, ¡jajajaja!, ¡no me haga reír agente!, ¿No ven que tuvo que inventarse otra personalidad para dejar de lado su patético ser y así poder vengarse de mí?, justo como Tyler Durden… ¡patético!

Todas las miradas convergieron sobre la chica, que en efecto estaba paralizada desde que Adolfo empezó a hablar, surgía en ese momento la verdadera historia, la verdadera razón detrás de aquella brutal venganza, gruesas lágrimas corrían por las mejillas de Mariana, pero sus ojos parecían vítreos, petrificados, fue hasta ese momento que Adolfo Martínez del Campo, el empresario más cruel de México, el sádico por excelencia, se dio cuenta del turbio odio que anidaba en los ojos de la perturbada chica, un ligero temblor recorrió su espina dorsal, y concluyó en un escalofrío aterrador, por un segundo se quebró, pero de inmediato devolvió la feroz mirada a la chica, y todavía le escupió:

- ¿Qué?, ¿Ahora resulta que si tienes los huevos para hacer esto?

La chica vertió todo su odio, todo su coraje, todo su enojo, toda su ira, toda su rabia sobre el sujeto frente a ella, tensó un poco el dedo que descansaba sobre el gatillo del arma, movimiento que fue captado por todos los presentes, y entonces le dijo a Adolfo…

- Siempre tuve más que tú, putito…
- Sé, lo que tú digas, perra…

Mariana terminó el movimiento que había dejado pendiente y jaló el gatillo, la bala salió volando por el cañón, penetrando en el cuerpo de Adolfo y reventándole el corazón, antes de que nadie pudiera reaccionar, la chica hizo dos disparos más, el segundo atravesó de nuevo el pecho de Adolfo y le perforó un pulmón, el siguiente le dio de lleno en la mandíbula y le atravesó el cráneo hasta salir por la parte superior de la cabeza, el primer disparo fue mortal…

El Chacal, al ver caer a su jefe, recordó la promesa que le hizo a Adolfo, de no dejar con vida a quien tratara de matarlo, aún si tenía éxito, fiel a su palabra, como siempre lo había sido, el ex judicial disparó sobre Mariana en cuanto el cuerpo de Adolfo y los tres casquillos tocaron el suelo, logró hacer tres disparos antes de que lo hirieran, el primero dio en el hombro de la chica, haciéndola perder el arma, el segundo fue en un costado, la bala pasó muy cerca del hígado pero no lo dañó, y el tercer disparo fue en la pierna…

Rodrigo primero trató de adelantarse y disparar sobre Adolfo en cuanto los agentes llegaron, pero de inmediato se paralizó al escuchar al empresario, cuando vio que El Chacal le disparaba a Mariana, él le disparó al ex judicial, alcanzó a hacer dos disparos antes de que lo hirieran, el primero dio en el brazo del Chacal, haciéndole perder el arma, el otro dio en el estómago y tiró al guardaespaldas…

El agente Martínez trató de dispararle a Mariana antes de que ella hiciera blanco sobre Adolfo, pero se dio cuenta que Rodrigo podría herirlo a él o a Estefanía, luego escuchó atentamente todo el pugilato verbal entre la violenta chica y el empresario, al ver caer a Adolfo trató de dispararle a Mariana, al verla caer a ella trató de dispararle al Chacal, y al ver caer al Chacal le disparó a Rodrigo, sus años de entrenamiento rindieron frutos sin que él siquiera lo notara, el primer disparo que hizo dio en el costado de Rodrigo, le rompió una costilla y viajó sin cortapisas hasta incrustarse en la costilla del lado contrario, le había lesionado la parte baja del pulmón izquierdo, el estómago y el hígado, mientras el joven caía al suelo, apuntó con su arma al agente, que disparó cuatro tiros más sin siquiera pensarlo, uno dio en la pierna, perforando la femoral; el segundo en el pecho a la altura del corazón, rozándolo; el tercero en el cuello, y el cuarto en la cabeza de Rodrigo, quien cayó al piso, muerto al instante, después se determinó que todas las heridas eran mortales, y no hubiera sobrevivido más que unos minutos después del primer disparo, él y Adolfo son los únicos que fallecen en el tiroteo…

Cuando el agente Martínez se acerca a los cadáveres de Adolfo y Rodrigo, que irónicamente cayeron juntos, dice sin pensar:

- Muertos, ambos muertos… ¡Maldita sea!

Justo en ese instante escucha un ruido pavoroso, que lo deja aterrado, un aullido casi animal, proferido por Mariana, hiela la sangre de los dos agentes, antes de que puedan reaccionar, la enloquecida chica salta sobre él, lo toma del cuello, Martínez la golpea, la chica lo rasguña, mientras grita:

- ¡Tú lo mataste! ¡Aaaaah!, ¡Tú lo mataste!, ¡Te voy a matar! ¡Te voy a matar!

Los gritos y aullidos que profiere la mujer son inhumanos, de nuevo trata de estrangular al agente, justo como lo hizo con el guardia una hora antes, de pronto, justo cuando a Alberto empieza a faltarle el aire, dos disparos más resuenan en el aire, ambos impactan en el chaleco antibalas del agente Martínez, luego de perforar los hombros de Mariana, que cae al suelo aullando, y tratando aún de morder al agente, del otro lado de la escena, Estefanía sostiene un arma humeante, es la primera vez que ha tenido que utilizar su arma de cargo, ante el estupor general provocado porque la chica sigue tratando de agarrar al agente Martínez, Estefanía toma una pistola de choques eléctricos del cinto de un policía, y dispara a la enloquecida chica, la descarga de diez mil voltios la deja inconsciente al instante, en cuanto se cerciora que la chica sigue viva y está noqueada, la agente le pregunta a su compañero…

- ¿Estás bien, Alberto?

Por toda respuesta, el agente asiente, Estefanía toma el mando y empieza a disparar órdenes a los policías que llenan el lugar…

- ¿Ya llegaron los resultados, Estefi?
- Sí, todo quedó justo como lo imaginamos, Mariana es responsable del homicidio de quince colaboradores cercanos de Adolfo Martínez del Campo, el forense confirmó que las huellas de Rodrigo coinciden con las que encontramos en el auto que se usó en el asesinato del Licenciado Jorge Olivares, amén que la prueba de Harrison fue positiva y las huellas en el cargador del arma son las de Rodrigo, Roberto “El Chacal” Fernández fue trasladado a un hospital particular, el MP no va a presentar cargos contra él, a pesar de que claramente trató de asesinar a Mariana en venganza por la muerte de Adolfo, el Licenciado Camacho cree que los medios presionarán para impedir que El Chacal acabe en prisión por dispararle a una asesina múltiple…
- Era de esperarse…
- Al final sólo Adolfo y Rodrigo fallecieron en el tiroteo, lo cual no deja de ser asombroso, tomando en cuenta en perfecto ángulo de tiro que El Chacal tenía sobre Mariana y el perfecto rango que Rodrigo tenía sobre él…
- ¿Ya se sabe algo más respecto a Rodrigo?
- Sí, al parecer vivió obsesionado con Mariana durante varios años, aquello que nos decían respecto a que él aseguraba que sólo había sido un golpe de suerte conocerla es medianamente mentira, al parecer sí se relacionó con otras chicas luego de eso, pero nunca satisfactoriamente…el Doctor Casas cree que hubiera desarrollado una manía obsesiva por ella, más aún estando separados por las condenas, con los años tal vez se hubiera vuelto peligroso, el Doc cree que eso podría haber desembocado en su suicidio o en un arranque sicótico…
- Conociéndolo, seguro te dijo que terminé haciéndole un favor al matarlo…
- Sí, así fue – Estefanía sonríe tristemente
- ¿Y ella?
- ¿Mariana? ¿Para qué quieres saber?
- Sólo es curiosidad, Estefi…
- Va a estar recluida en el Hospital Siquiátrico de por vida, el Doctor Casas habló con el director del Hospital, el Doctor Guerrero, quien le dijo que la tienen en aislamiento, al parecer todo lo que hizo Rodrigo desde el momento en que se la llevó con él, al encontrarla en aquella tienda de autoservicio, sólo agravó su enfermedad, ahora es prácticamente imposible que se cure…
- Vaya, ¿quién lo diría?

Ambos agentes se quedaron callados, Estefanía intuía que algo molestaba a su compañero, sin embargo, por primera vez no podía imaginarse qué lo tenía así, de modo que le preguntó a quemarropa…

- ¿Todo bien, Alberto?
- No, no del todo, Estefi, desde que me salvaste en el centro de convenciones he estado pensando…
- ¿En qué?
- En lo que nos ha tocado vivir estos últimos dos años, desde el asunto de El Guardián, y la forma tan extraña en que concluyó… ¿supiste que nunca pudieron localizar los cuerpos de Juan Manuel y Magdalena?...
- Si, algo supe…
- Tuve que arrestar a uno de mis mejores amigos, tuve que cazar a su hija y al mismo tiempo tratar de cumplir mi promesa de protegerla, y no pude, le fallé a Rubén, a pesar de que no le debía absolutamente nada, y además fallé como profesional, ya que lo más probable es que todo el numerito que montamos afuera de la BBC fuera parte del plan de Juan Manuel… al final, estoy seguro, logró escapar…
- Bueno, tú sabes que ese asunto se echó a perder por Danielle, por eso la expulsaron de Scotland Yard, y por eso sigue en terapia, para poder dejar todo ese desastre atrás…
- De todos modos fallamos esa vez, hicimos todo lo posible y aún así fallamos…
- Vamos, no seas tan duro contigo mismo…
- No soy duro, Estefi, soy objetivo, debo ser sincero conmigo mismo, ya que esta vez también fallé… no pude proteger a Adolfo, que era un desalmado, pero tampoco merecía la muerte por ello, debió haber comparecido ante la justicia… no pude proteger a Jorge, a pesar de que sé que era imposible imaginar que iban a asesinarlo justo después de entrevistarse con nosotros, yo sabía, sin embargo, que era casi seguro que él estaría en la lista, pudimos haberlo manejado mejor... no pude proteger a esa pobre chica enferma de sí misma, y ahora ella está perdida por siempre, y para colmo no pude evitar el tiroteo en el centro de convenciones y ni siquiera pude protegerme a mí mismo, tuviste que salvarme de la rabia de Mariana…
- Lo juzgas con demasiada severidad, Alberto, al final atamos todos los cabos sueltos, y sabemos bien que actuamos lo mejor que pudimos…
- Eso no me quita de la cabeza la idea de que fallamos, Estefi…

Justo en ese momento, el celular de la agente Gutiérrez empieza a repicar, la agente contesta y escucha conmocionada la noticia que le dan, luego de colgar baja la mirada para no encarar a Alberto, quien de inmediato se da cuenta y le dice:

- ¿Qué pasa?
- Era del Hospital Siquiátrico, el Doctor Guerrero me acaba de informar que Mariana se suicidó hace una hora…
- ¿Qué?, ¿Cómo diablos lo hizo?
- Al parecer se tragó la lengua, seguramente no fue agradable, por el tono de voz del Doctor Guerrero puedo deducir que quedó igual de impactado que tú con la noticia…

Alberto había volteado hacia la ventana, viendo los campos de la Central de la Policía Federal, sonriendo melancólicamente, el agente dijo:

- Probablemente, como en el caso de Rodrigo, esto era lo mejor que podía haberle pasado…
- ¿Porqué piensas eso?

Estefanía estaba asombrada, en los cuatro años que tenía de trabajar con Alberto jamás lo había visto así.

- Al menos esta vez si pude cerrar el caso…
- ¿De qué hablas? ¡Siempre hemos podido cerrar nuestros casos!
- No siempre, Estefi, y ahora que pasó esto siento que estoy fallando... supongo que debería tomar un descanso…
- ¿A qué te refieres?
- Voy a serte sincero, acabo de pedir un periodo largo de vacaciones…
- ¿De cuánto tiempo?
- Es indefinido, no es que quiera separarme de esto, pero luego de este asunto siento que necesito reorganizar mis ideas antes de continuar…
- ¿Y yo que hago?
- Tu vas a encargarte de los asuntos que nos asignen a partir de ahora, en la investigación de Rodrigo y Mariana tomaste el mando bastante bien, ya está hablado con el Comandante García, y no puso ninguna objeción…

La agente Gutiérrez estaba por pedirle a Alberto que no se fuera, pero comprendió que él necesitaba tiempo para descansar luego de los casos intensos que les habían tocado, puso su mano en el hombro de su compañero y le dijo:

- No te preocupes, Alberto, yo me encargaré de todo, espero que pronto puedas regresar…
- Gracias, Estefi, no sabes cuánto te lo agradezco…

Ambos agentes se despidieron y Estefanía vio a Alberto mientras salía de las instalaciones de la Policía Federal, preguntándose cuándo se sentiría en forma para regresar de nuevo…

El Hechizo

… Al fin lo iba a hacer pagar por esa humillación, ya vería que nadie se metía con ella, que nadie le hacía lo que él había hecho y escapaba impune…

Mientras pensaba esto la chica concentraba su odio y sus pensamientos sobre la figurilla que tenía en la mano derecha, con la mano izquierda amarraba al muñeco con una cinta roja, una vez que le dio siete vueltas, tomó el paquete y lo metió profundamente en una bolsa negra llena de tierra que acababa de extraer de la tumba que tenía a la derecha, una vez que hizo esto, dejó caer dentro del mausoleo que tenía enfrente el ominoso paquete, dentro de la bolsa, junto al muñeco que tenía pegada en la cabeza la foto del chico, estaban una gallina negra y un par de huevos, luego de eso repitió las palabras que le había indicado, con los brazos en cruz, y la cabeza baja, luego de formular la invocación, Mariana profirió su petición en medio de la oscuridad…

- Muérete, Guillermo, quiero ver cómo te mueres, infeliz, nada hay que deseé más en este mundo que presenciar tu muerte, Guillermo González Aguirre…

A la mañana siguiente, Guillermo González se despierta, abre los ojos y observa arrobado los ojos de su esposa, Viridiana Ibarra, que lo observa alelada.

- Buenos días mi tigre, ¿amaneciste bien mi amor?
- Mejor que bien mi panterita, mejor que bien…

Ambos sonríen y se levantan, Guillermo hace la cama y levanta algunas cosas, la chica se dirige a la cocina y enciende la estufa, le pone aceite y se prepara para hacer huevos con queso y champiñones, su especialidad, justo cuando Guillermo sale del cuarto, Viridiana rompe los huevos, un desagradable olor llena la casa, ninguno de los dos puede reprimir un gesto de asco al percibirlo, el chico pregunta:

- ¿Qué diablos es ese olor?
- ¡Qué asco!– grita Viridiana – ¡los malditos huevos están podridos!
- Que pinche suerte, ¿pero tenemos más, no?
- Si, si, pero la verdad que esto le arruina el apetito a cualquiera…

La expresión de asco en el rostro de Viridiana los termina de decidir, cambian lugares y Guillermo hace el desayuno mientras la chica pone la mesa, pasado un rato, mientras toman café y comen una concha, Viridiana pregunta:

- ¿Vas a ir entonces?
- Si, no me queda de otra, la construcción de la nueva casa de mi mamá está muy desordenada, al parecer el arquitecto hizo algo mal y el Ingeniero Rodríguez estaba echando chispas ayer, no me queda de otra más que ir a poner orden, ya ves como son esas cosas, ¿te queda algún lugar de camino?
- mmm, creo que no, voy a ir a la imprenta y luego a tomar un café y trabajar un rato, ¿te parece que te vea en el café que está junto al World Trade Center?
- Si, está perfecto… ¿cuál coche te llevas?
- El Mini, ahí traigo la computadora.
- Bueno, entonces me llevo la camioneta.
- ¿No prefieres llevarte el BMW?
- No, ya sabes que la mugre que hay en la construcción los deja como trapo de cocina, mejor me llevo la Range, total, ya le hace falta una lavada y de camino puedo pasar.
- Ok, ¿entonces nos vemos a las 3, guapo?
- Perfecto mi vida, allá te veo

Luego de eso los esposos se van a la recámara, se bañan y se arreglan, Viridiana tarda un poco más por buscar algunas cosas que necesita, Guillermo toma las llaves de la camioneta y sale del departamento, toma el elevador hasta el sótano y sube a su camioneta, una Range Rover negra, que está a menos de 30 metros.

La enorme camioneta enfila hacia el sur de la capital, hay poco tráfico ya que es fin de semana de puente, al llegar al rumbo de Tlalpan, Guillermo enfila hacia la parte agreste que todavía conserva la monumental ciudad, empieza a entrar por calles más estrechas hasta que acaba en una pequeña callecita, poco antes de llegar al cruce un camión con materiales se le adelanta, sabiendo que el camión se dirige al mismo lugar, Guillermo se limita a seguirlo de cerca.

El conductor del camión venía algo desvelado, se había levantado muy temprano para hacer ese viajecito y no había dormido bien debido a una pesadilla, no se dio cuenta que las varillas y costales de cemento que hay en la parte de atrás del camión no están bien aseguradas, y seguido de la camioneta negra, empieza el ascenso de la calle.

El terreno donde se construía la casa para Guadalupe Aguirre, madre de Guillermo, se encuentra al final de una calle ligeramente empinada, empedrada y llena de topes, cada salto que da el camión suelta un poco más las cadenas que sostienen la carga, cuando el conductor vislumbra el final de la travesía el chico que conduce la camioneta distingue la de su madre, que espera junto con el chofer y el Ingeniero Rodríguez a que llegue Guillermo, al verlos, él se orilla un poco a la izquierda para poder girar hacia la camioneta…

Frente a él, el conductor del camión atraviesa el último tope antes de llegar…

El Ingeniero Rodríguez, de pie junto a la ventanilla del coche de la señora Aguirre, voltea y le dice:

- Mire, señora Lupita, ya llegó su hijo…

Es también justo en ese momento que la carga mal fijada se suelta, y 300 kilos de varillas y 400 de cemento se sueltan sobre la camioneta…

El conductor se frena y mira aterrado como la carga se desprende y destroza la camioneta negra detrás de él…

La señora Aguirre grita horrorizada al ver el accidente…

Todos quedan en suspenso…y recuperan los colores cuando la puerta izquierda de la camioneta se abre y por ella sale, ileso, Guillermo González Aguirre…

- ¡Hijo!
- ¡Mamá!, ¿están todos bien?
- ¿Tú estás bien?
- Si, fue una suerte que te viera, porque me orillé a la izquierda y todo el material cayó del lado derecho…
- Bendito sea Dios, hijo…

La ambulancia, el seguro y la policía llenaban el lugar minutos después, el chofer libró cualquier responsabilidad por consejo del propio Guillermo, que no quiso culparlo del accidente, el seguro se llevó el vehículo y la policía despejó a los curiosos y fotógrafos del lugar, luego de hacer que un médico revisara a su madre, Guillermo la dejó en su casa y se despidió de ella, rehusó llevarse la camioneta que ella tenía, alegando que estaba “muy impresionado” para conducir…

Poco antes de las dos de la tarde, Guillermo salió de casa de su madre y caminó hasta una tienda de autoservicio, allí compró chicles, refresco y un panqué para el susto, llamó a su esposa para contarle lo ocurrido y tomó un taxi para alcanzarla en el café a donde quedaron de verse…

Al ir bajando de la zona, el taxista tomó rumbo a una avenida que hace esquina con la calle de Insurgentes, donde desde hace mucho pasa el célebre Metrobús, al acercarse a la avenida, Guillermo sintió como su celular vibraba, alcanzó a ver que era su esposa, pero al sacarlo de su bolsillo el aparato se cayó, el semáforo se puso en verde y el chico le dijo al taxista…

- Oríllese un minuto en lo que encuentro esta porquería, por favor.

El taxista obedeció antes de cruzar Insurgentes, donde debían dar vuelta a la izquierda, justo cuando el taxi se detenía, uno de los Metrobuses que pasaba por la avenida se pasó el alto, aparentemente sin frenos, y embistió a tres autos que estaban esperando la luz verde junto con el taxi de Guillermo, provocando un espectacular accidente justo frente a ellos, el joven, que acababa de contestar el teléfono, escuchó la voz de su esposa…

- ¡Oye!, ¡Lo del accidente salió en las noticias!, ¡Hay fotos tuyas y de mi suegra y todo!... ¿mi amor?, ¿porqué no contestas mi vida?
- ¿Eh?... ¡Ah!, este… pues… creo que no vas a creer esto mi amor, supongo que voy a salir en las noticias de nuevo…

Algo impactado, Guillermo le contó a su esposa lo que acababa de pasar, el taxi ya era rodeado por varios curiosos que lo vieron orillarse justo antes del accidente, luego de colgar el aparato y prometer llegar en cuanto le fuera posible, un sujeto se acercó al taxi y les dijo a los ocupantes…

- No, carnales, me cae que no les tocaba…

Quince minutos después de las tres, luego de ser entrevistado por un reportero que ya había cubierto el accidente de la mañana, Guillermo llegó al café pálido como una hoja, se sentó junto a su esposa, y observó algo extrañado al sujeto que miraba aterrado para todos lados, y que estaba sentado al fondo de la terraza, justo frente a ellos, luego de contarle y que Viridiana abrazara a Guillermo largo rato, la chica se ofreció para llevarle un café, el joven le dijo cómo lo quería y su esposa entró al local, pasaban de las cinco de la tarde…

En medio del susto, Guillermo no se percata que detrás de él se detiene un viejo y enorme auto negro, del que se apean dos sujetos armados con metralletas, cortan cartucho mirando hacia el sujeto asustadizo que está exactamente frente a él, no piensan siquiera en acercarse más, si el pobre imbécil que está sentado frente a “La Parquita” va a morir, que así sea…

Mientras esto sucede, Guillermo saca un cigarro y trata de encenderlo mientras los sicarios cortan cartucho, de pronto se le cae el encendedor y se agacha a recogerlo, es en ese momento que escucha los disparos y se tira al suelo, los sicarios, luego de acribillar a “La Parquita”, barriendo de paso toda esa zona del local, y dando a Guillermo por muerto, abandonan el lugar en el siniestro auto negro…

Viridiana corre hacia la terraza gritando histéricamente cuando ve a los sicarios, un alma caritativa la toma de la cintura y la tira al suelo, justo a tiempo de evitar que a ella también la acribillen, luego del tiroteo, la chica se levanta y arroja lejos a quien le acaba de salvar la vida, sin mirarlo siquiera, con la vista fija en lo que ella cree que es el cadáver de su esposo, sale corriendo hacia donde Guillermo está tirado…

- ¡Noooooo!, ¡Mi amor!

El joven levanta la cabeza y le dice:

- No mames… Viridiana, este tiene que ser mi día de suerte…

Luego de rendir declaración ante la policía, dar una entrevista a dos reporteros y al mismo sujeto que lo sigue desde la mañana, pasar un ligero chequeo médico y escuchar a un agente de la Policía Federal decirle: “es tu día de suerte, amigo, no te tocaba morirte hoy”, Guillermo camina del brazo de su esposa, de pronto recuerda que no se tomó el café que quería, cruzan la calle y pretenden llegar a un café que está a menos de una cuadra del lugar del tiroteo, no se dan cuenta que ya son las nueve y cuarto y el localito cierra a las nueve.

Justo cuando van a llegar, Guillermo y Viridiana ven a dos chicos cerrando el local, justo están por cerrar la puerta cuando uno de ellos ve la cara pálida de Guillermo, y le dice a su compañera:

- ¡Mira, es el sujeto de la tele!
- Si, soy yo – dice Guillermo con sonrisa melancólica
- Ya cerramos, señor –dice la chica – pero déjeme ver, creo que acá tengo un café frío de los que guardamos para nosotros, ¿se le antoja?
- Muchas gracias, señorita.

La chica, menudita y simpática, corre de nuevo el cerrojo de la puerta de vidrio del local, abre la puerta de par en par y los cuatro perciben un olor acre y muy penetrante…

- ¡No mames Miguel!, ¿no se te olvidó cerrar el gas, o si?

Guillermo y Viridiana no lo piensan dos veces, él toma a la chica del brazo y la jala, su esposa toma al chico por los hombros y también lo jala, el grupo corre unos metros hacia la avenida y cuando Guillermo escucha un pequeño “clic”, todos se tiran al suelo…

La explosión del cafecito vuela los vidrios de la fachada de esa ala del edificio, también revienta los vidrios de la estación del metrobús que está enfrente y asusta a toda la gente que curioseaba por el tiroteo del que Guillermo y Viridiana acababan de salir… las cuatro personas que están más cerca de la explosión salieron ilesas, salvo pequeñas raspaduras y cortadas, todos están bien…

Minutos después, el agente Martínez, el mismo que le dijo a Guillermo que era su día de suerte, y su compañera Estefanía Gutiérrez, interrogan a la pareja, el agente abre la conversación:

- Señor González, si no fuera porque no creo en esas cosas diría que usted trae una especie de maldición encima… o lo diría al menos si no hubiera salido con vida de esta que acaban de salir.
- Empiezo a creer eso, agente, pero no me gusta sugestionarme, creo que por algo pasan las cosas, y por algo no me pasó nada…
- Suena lógico –dice Estefanía – el problema es que en la Policía Federal no creemos en las coincidencias ni en las maldiciones… ¿alguno de ustedes dos tiene enemigos, o alguien que creen que quisiera hacerles daño?

Guillermo mira a Viridiana a los ojos, ella asiente ligeramente con la cabeza y el chico contesta tímidamente…

- Si tuviera que apostar por alguien, apostaría por Mariana Vidal De la Cadena…
- ¿Por quién?...

Meses antes de este enloquecido día, Guillermo y Viridiana atravesaron por una crisis muy fuerte dentro de su relación, que llegó al grado de terminarse, Guillermo, decidido a olvidar para siempre a Viridiana, se deshizo de sus fotos, dejó de hablarle y metió todos los recuerdos que tenía de ella en una cajita, acto casi seguido, empezó a salir con Mariana Vidal, una conocida de hacía tiempo, Guillermo la había conocido casi al mismo tiempo que a Viridiana, y había quedado prendado de ella la primera vez que se vieron, pero el chico asumió que el joven con el que venía Mariana era su novio desde hacía mucho tiempo y no pasaron a mayores.

Luego de eso Guillermo conoció a Viridiana y se olvidó de Mariana por un buen tiempo, seguían en contacto pero el chico la consideraba una amiga, fue hasta el momento en que tronó (o al menos eso creía él) la relación con Viridiana, que Guillermo volvió a pensar en Mariana…

Sin embargo, el idilio ciertamente duró menos que un suspiro, la chica que él había idealizado durante años resultó no ser lo que Guillermo esperaba, y para colmo de sus males, su ex, Viridiana, le pedía que le diera otra oportunidad… poco después, el chico le comentaba a su mejor amigo:

- Me puso esos hermosos ojos que tiene frente a mí, y me di cuenta que a ella no puedo negarle nada, que la amo, a pesar de lo que piense el mundo (que por mí se puede ir al infierno) y que no me importa si toma mi corazón y lo hace serpentinas o confeti, de todos modos se lo vuelvo a entregar… ahora estoy convencido que es el amor de mi vida, mi hermano…

Pero obviamente, Mariana Vidal no se tomó bien la noticia…

-… es cierto que declaró públicamente en más de una ocasión que me odia, pero de ahí a pensar que pudo organizar esto hay un abismo…
- ¿Porqué?
- Bueno, tiene que considerar, agente Martínez, que la chica no tiene trabajo, ni ingresos fijos, de modo que veo algo complicado que inicie un plan para asesinarme que implique a un chofer de transporte de material, el conductor de un metrobús, un par de sicarios y un contador chueco, y un par de empleados de un cafecito…se necesitaría demasiado dinero para eso, y estoy seguro que ella no lo tiene…
- Supongo que tiene razón, señor González, de todos modos seguiremos la pista y lo tendremos al tanto…

La entrevista, sin embargo, puso a pensar a la pareja, y terminó dando frutos…

Esa noche ambos están acostados, mirando hacia las luces de la ciudad desde el ventanal de su recámara, abrazados y alterados por lo que acaba de pasar, Viridiana se aferra a Guillermo, y le dice:

- Estoy muy espantada, mi amor, ¿qué tal que de veras te echaron una maldición o algo así?
- Vamos, sabes que eso no existe, amor, si Mariana hizo algo sólo podría tener efecto sobre mí si dejo que el asunto me sugestione, mi vida.
- ¿Pero no te parece demasiada coincidencia?

Guillermo, que ha estado recordando accidentes similares, en los que alguien (o algunos) se zafaron de milagro, le dice a su esposa:

- Sabes que no creo en las coincidencias, mi amor, por algo pasó esto y por algo también no me pasó nada… simplemente no me toca morir todavía, hermosa…

Ambos se quedan abrazados, sumidos en sus reflexiones, hasta que el sueño los vence…

Al día siguiente, luego de desayunar y seguir meditando sobre el asunto, Viridiana y Guillermo están sentados viendo la televisión, de repente suena el teléfono y él contesta:

- ¿Bueno?, ah si, ¿Cómo estás mamá?... ¿Qué?, ¿a qué hora fue eso?... Ajá… ah, ok, pues diles que estaremos allá como en dos o tres horas, que no se angustien, seguramente fueron algunos escuincles pendejos… ¿cómo?, ¿Qué no hay más rastros de intrusos?... ¿en ningún otro?... ¿y en las tumbas tampoco?... bueno, bueno, te digo que no te angusties, todo está bien… si, si, en dos o tres horas llegamos, diles que no hagan nada hasta que estemos allá, ¿ok?.
- ¿Qué diablos pasó? – pregunta Viridiana.
- Nada, parece ser que algún imbécil anduvo husmeando cerca del mausoleo donde está mi abuela, los del panteón creen haber visto a alguien anteayer, y hoy encontraron “rastros” de que alguien estuvo en o cerca del lugar, tenemos que ir a revisar, dicen…

Poco después de las cinco de la tarde, el BMW de la pareja arribaba al Panteón Civil, cerca del poniente de la ciudad, reconocido por todos por su extraordinaria extensión, Guillermo enfiló el coche directo hacia la administración, poco antes, al tomar la avenida que lleva al cementerio, el joven le había comentado a su esposa, con bastante humor negro, que hasta ese momento no habían habido accidentes, de modo que la “maldición” debía estar perdiendo efecto…

Lo que no sabían era que alguien la había reforzado, y esperaba ahora en las cercanías del panteón para reparar cualquier estropicio que Guillermo pudiera hacer sobre el “trabajo”…

Luego de estacionar el auto, Guillermo y Viridiana notaron una camioneta estacionada exactamente detrás de ellos, el chico dio la vuelta para ver si tenía distintivos del algún tipo y bufó:

- ¡Puta madre!, ¿sabes de quién es la camioneta, Viri?
- No me digas que…
- Si, exactamente, es de los pendejos de ese programa de “sustos” de Canal 13…
- No mames…

Y efectivamente, al entrar en la administración notaron a los miembros del equipo de “investigación” de ese programa, Guillermo, algo enojado, habló rudamente con el administrador del cementerio…

- Más le vale decirme de una vez quién invitó a los idiotas, porque odio a los metiches…
- Disculpe, señor González, pero ellos llegaron solos, al parecer escucharon de lo que le pasó el día de ayer y estaban interesados en usted, uno de ellos entró en el panteón en la mañana y estuvo en el mausoleo de su familia, fue él quién nos indicó que alguien había estado allí, ya hace dos días Eleuterio, el velador, aseguró haber visto en la tumba a una persona vestida de negro, pero, justo como usted le dijo a su madre, supuso que era algún muchacho o muchacha que estaba realizando algún tipo de “ritual”, como la limpieza será hasta el martes, por el puente, no revisamos a conciencia el mausoleo…
- mmm, bueno, me parece bien, pero a todo esto… ¿Cómo supieron que ese mausoleo pertenece a mi familia?
- Parece ser que alguien les dio esa información, porque al parecer ya estaban enterados de la zona donde se encuentra, hoy sólo vino el reportero a ver el lugar, no preguntó por él…

Algo molesto, Guillermo entró en la oficinita donde el equipo se preparaba, uno de los miembros se adelantó y de inmediato el joven lo reconoció como el “reportero” que lo había entrevistado cuatro veces el día anterior.

- Señor González, que gusto me da verlo…
- Igualmente, señor…
- Domínguez, mi estimado señor, Alejandro Domínguez, para servirle, espero que me pueda conceder unos minutos, por favor…
- Bueno, pero que sea rápido, mi esposa y yo no pensamos permanecer mucho tiempo aquí… aunque, primero lo primero, señor Domínguez… ¿Cómo supo donde encontrar el mausoleo de mi familia?

Domínguez le relató entonces a Guillermo, Viridiana y al administrador una historia algo extraña, resultaba que después de presenciar la asombrosa suerte de Guillermo el día anterior, el reportero había regresado a las instalaciones de la televisora y había buscado información sobre él, por pura casualidad, al buscar su nombre completo halló comentarios hechos por Mariana Vidal sobre él, indagó algo más y descubrió una página de Internet dedicada a la hechicería, donde Mariana pedía consejo sobre como lanzar una maldición sobre Guillermo, el reportero había tenido un gran golpe de suerte al encontrar un comentario, casi donde terminaba la sección, donde la chica despechada agradecía a otra chica por los consejos, y además decía: “mañana mismo voy al Panteón Civil para llevarlo a cabo”, luego de descartar el Panteón Civil que se encuentra al oriente de la ciudad por los datos que había obtenido sobre Guillermo y su madre, Domínguez rápidamente concluyó que se trataba del Panteón Civil de Dolores, hábilmente, se había presentado en la mañana e interrogado a los trabajadores sobre alguna tumba en la que hubieran visto a Guillermo, debido a la exposición que los accidentes sabatinos habían tenido, prácticamente todos los empleados lo reconocieron, y llevaron a Domínguez hasta el mausoleo de la Familia Aguirre, donde se encontraba sepultada la abuela materna de Guillermo.

- Todo esto parece muy raro, lo sé, pero lo primero que encontré fueron huellas sobre la tierra, que van de la barda perimetral que está siendo reparada hasta el mausoleo, en la parte sur del cementerio, y al parecer alguien dejó caer algunos objetos dentro, además, hay señales de que alguien extrajo algo de tierra del sepulcro que está a la derecha…
- Bueno, y todo este desmadre, que he de reconocerle que lo hizo bien con los pocos datos que tenía, ¿Qué demonios tiene que ver conmigo?
- Es obvio que usted es víctima de algún tipo de trabajo de magia negra, o alguna maldición ancestral, señor González…

Todos voltearon a su espalda, en ese momento entraba a la estancia otro hombre, de estatura mediana, escaso cabello al frente, pero abundante y rizado atrás, de facciones amables aunque algo duras, que para algunos delatan al hombre que ha visto muchas cosas, y que para algunos otros, como Guillermo, delatan a quien aparenta saber más de lo que en realidad sabe, al ver su cara de extrañeza, Domínguez dijo:

- Le presento al Maestro Arnulfo Cabrera, él es nuestro experto en estos temas…
- Mucho gusto, señor Cabrera, ¿Cómo es que le consta esto que nos dice?
- Señor González, el elemento de la tierra de panteón nos dice que alguien quiere lanzarle alguna maldición o hacer un hechizo poderoso para conjurar su muerte, los accidentes de ayer son prueba fehaciente de lo que digo…
- Bueno, yo creo que lo que me pasó es prueba fehaciente de la falta de cuidado, la falta de mantenimiento de los metrobuses, la inseguridad en el país y las fallas en algunos establecimientos mercantiles, amén de mi extraordinaria suerte…
- No, no fue suerte, señor González, no se confunda, fue la voluntad de Dios la que lo tiene aquí sentado con nosotros…

Todos voltearon a ver a Guillermo, que sonrió y dijo:

- Podríamos decir que en eso estamos de acuerdo, razón por la cual no temo a nada de estas cosas, y también es la razón por la que vamos a ir allá y a retirar lo que sea que esté dentro de la tumba de mi abuela, ya veré que hago después contra esa pobre estúpida por invadir el mausoleo de mi familia…
- Justo sobre eso quería hablarle, señor González – terció Domínguez - ¿tendría inconveniente en que mis muchachos, el maestro y yo lo acompañemos?

De nuevo todas las miradas se posaron en el joven, que volteó a mirar a su esposa, quien, entre divertida y perturbada, ladeó la cabeza…

- ¿Porqué no?, entre más seamos, mejor se verá el show…

Mientras todo esto ocurría el sol empezó a meterse, Guillermo, que no temía que la noche los agarrara dentro del panteón, pero no quería que su esposa se asustara, urgió a todos a salir de inmediato, no tardó en darse cuenta que los técnicos y camarógrafos se retrasaban intencionalmente para que el sol terminara de ponerse, eso lo puso de un humor negro, afortunadamente, al ser esa época del año, poco antes de las ocho de la noche ésta había caído por completo sobre la ciudad más grande de todas, momento en que se pusieron en marcha, un Volkswagen con el administrador y dos empleados, el BMW, una camioneta y dos motocicletas cerrando la fila, en menos de media hora los cinco vehículos llegaron al lugar, el equipo demoró poco más de veinte minutos en acomodarse y preparar todo, y cerca de las nueve de la noche, el grupo caminó los cincuenta metros que los separaban del mausoleo de la familia Aguirre…

- El día de hoy estamos acompañando a Guillermo González Aguirre, el joven empresario que el día de ayer sufrió cuatro aparatosos accidentes y que el día de hoy recibió indicios de que “alguien” se había metido al mausoleo de su familia, tal vez para hacerle un “trabajo” o quizás lanzarle alguna maldición…

Guillermo dejaba hacer a los reporteros y al señor Cabrera, no se acercaba a ellos, sino que iba del brazo de su esposa y acompañado por los empleados y el administrador, que llevaban sendas linternas, escuchó a lo lejos a Domínguez advertir a su grupo que había una fosa abierta, segundos después tropezó con una piedra y volteó para advertir al grupo que los seguía, sentía el calor opresivo que le indicaba el miedo de Viridiana, antes de salir pensó en decirle que se quedara, pero sabía que ella jamás habría accedido, prefería ir con miedo a la tumba que dejarlo solo, así sentía que lo protegía aunque estuviera espantada, después de todo ese tiempo, Guillermo la conocía mejor que a nadie.

Mientras el grupo caminaba los últimos diez metros hacia la construcción sobria sobre la cual se leía “Familia Aguirre”, uno de los camarógrafos se pegó a la joven pareja, mientras un empleado se adelantaba un poco, apenas dio un par de pasos, este empleado iluminó algo con la linterna, obviamente los otros tres camarógrafos lo captaron primero, uno con la visión nocturna y dos con las lámparas, ya que Guillermo, Viridiana y el administrador escucharon una explosión de gritos y espanto delante y justo detrás de ellos:

- ¡Aaaaah! ¡No mames!
- ¡Si, si, se ve algo oscuro!, ¡Corre Alejandro!

El reportero corrió junto con los camarógrafos a espaldas de Guillermo, huyendo del lugar mientras empujaba al señor Cabrera, el empleado del panteón también huyó, no antes de que Guillermo lo empujara para quitarle la linterna, cuando el camarógrafo junto a él trató de correr, el joven lo tomó de la chamarra y agarró la cámara, obligándolo a apuntar hacia delante, el administrador estaba paralizado, pero no espantado, y Viridiana temblaba, tenía ganas de correr pero la decisión en los ojos de Guillermo la fortalecía un poco, su esposo le gritó al camarógrafo:

- ¡Dime que ves, cabrón!, ¡dime que están viendo!

La linterna que le había quitado al empleado y la que llevaba el administrador sólo iluminaban los pies de alguien, que al parecer llevaba una túnica negra, el camarógrafo apuntó el objetivo de la cámara hacia el frente, con un miedo terrible que se plasmó en el video, y dijo:

- Se, se ve u-una so-sombra negra… pa-parece que tie-tiene los bra-brazos extendi-di-dos…

Sin soltar al camarógrafo ni a su esposa, poniendo la linterna por delante y junto al administrador, Guillermo jaló al grupo hasta que efectivamente iluminaron a una figura envuelta en una túnica negra, no se veía su rostro y extendía los brazos en actitud amenazante, levantando un cuchillo a la altura de la cabeza, al ver esto, el grupo se detuvo, el camarógrafo casi lloraba de miedo, y jadeaba aterrado, el administrador se puso en guardia y Viridiana no quería soltar a Guillermo, que sin embargo le pasó la linterna y extrajo algo de la parte de atrás de su saco…mientras los gritos a su espalda les indicaban que el resto del equipo corría a unirse a ellos desde una distancia considerable, Guillermo dijo:

- Descúbrete la cara, pendeja, o te vas a arrepentir…
- ¡No!

El grito estremeció a todos, porque era una voz grave, algo gutural, Viridiana, empero, creyó sentir que era impostada, todos, excepto Guillermo, dieron un pasito hacia atrás, el avanzó y sacó a relucir un revólver de seis tiros, calibre 45, en la grabación se escucha al camarógrafo decir: “no mames, ¿qué cree que puede hacer con eso?”, Guillermo, en el colmo de la ira, gritó:

- ¡Que te descubras la cara, pendeja!, ¡o te juro que vas a ser la estúpida que trajo un cuchillo al tiroteo!, ¡y no vuelvas a gritarme!, ¡muestra tu asquerosa cara ahora!

Justo cuando el resto del grupo se les unía, la figura encapuchada se echó hacia atrás, Guillermo jaló el percutor del arma y se escuchó claro y fuerte el “clic” que eso produjo, finalmente, la figura negra soltó el cuchillo y levantó las manos…

- ¡Está bien, está bien!, ¡No dispares, maldito loco!

El capuchón de la túnica dejó al descubierto el rostro afilado de una chica alta, de cabello negro, escaso y peinado acorde a un estilo bastante extraño, los pequeños y huidizos ojos de la chica otearon al grupo, y su nariz afilada artificialmente se hinchó para dejar paso al jadeo ligero que la chica empezó a presentar, Guillermo bajó el arma y bramó:

- ¡Acá tienes tu fantasma, Alejandro!... les presento a Mariana Vidal De la Cadena, ¡que bonita te vas a ver haciendo el ridículo en televisión nacional, pequeña estúpida!…

Luego de decir eso arrojó el revólver a la chica, que se dio cuenta que el arma estaba descargada, la devolvió con ira al muchacho, contra el que empezó a proferir insultos:

- ¡Estúpido te vas a ver tú, pobre diablo!, ¡Tú eres el que va a hacer el ridículo en televisión nacional!, ¿qué crees que puedes hacer contra lo que te lancé, eh?, ¿qué puede hacer un pobre imbécil como tú contra fuerzas que no comprende?
- ¡Tú eres quien no las comprende, pendeja, nada puedes hacer contra mí, menos ahora que tiraste el cuchillo!

El grupo, caminando hacia la hechicera aficionada, se había acercado a la tumba tan asediada, al ver este detalle, Guillermo dio media vuelta y ordenó al empleado, que había regresado con los camarógrafos y el reportero:

- ¡Abra de inmediato el mausoleo!
- Pe-pero, señor González…
- ¡Nada de peros!, ¡Ábrelo de una maldita vez!

El empleado, temblando en parte por el miedo y en parte por el miedo a la ira de Guillermo, abrió de par en par el mausoleo, batalló al abrir una de las puertas y todos observaron el interior…

Adentro estaba la bolsa negra, con el muñeco, la gallina, los dos huevos y la tierra, además había restos de velas negras y se veía un trazo con tiza, el administrador y el empleado arrojaron fuera las velas y borraron parcialmente la figura trazada con tiza al salir, Guillermo entonces bramó al administrador:

- ¡Saque la maldita bolsa!, ¿A qué espera, la Navidad?
- Bueno, señor González, mire…
- ¡Bah!, ¡Malditos miedosos supersticiosos!, ¡lo haré yo mismo!

Justo cuando el joven alargaba la mano hacia el paquete, el señor Cabrera gritó:

- ¡No lo haga!, ¡Eso es justo lo que la hechicera quiere!, ¡Si lo toca podría morir!
- ¿Qué?, ¡No me hagan reír!

Guillermo volteó entonces a ver a Mariana, la sonrisa sarcástica que mostraba lo convenció de que lo que decía el “brujo” era cierto, y, deseando darle esperanzas a la pobre idiota antes de hacer lo que tenía planeado, gritó de nuevo al empleado:

- ¡Sácalo!
- ¿Qué?, ¡Ni loco!
- ¡Cobarde!
- ¡Mamón!
- ¿Qué me acabas de decir, imbécil?
- ¡Tranquilos!, ¡Si se pelean alimentan la magia de esta hechicera!
- ¡Que hechicera ni que la chingada!, ¡obligue a este estúpido a sacar la bolsa!
- Mire, señor González…
- ¡Ordéneselo!, ¿o acaso lo convenció esta pantomima patética?
- ¡Oiga, puedo aguantar los insultos pero esto tiene límites!
- ¡No se peleen, por favor!
- Vamos, putito, agarra la bolsa si tantos huevos…
- ¡Pendeja!, ¿quién te crees para hablarme…?
- ¡CÁLLENSE TODOS!

...El grito desaforado y liberador que Viridiana acababa de proferir concentró todas las miradas en ella, la chica, aprovechando la distracción y bastante espantada, había tomado la bolsa y vaciado el contenido, allí estaba el muñeco, con la foto de Guillermo, el amor de su vida, pegada en la cabeza, confundida, y llorando de miedo, la chica balbuceó:

- Mi vida…
- Tranquila Viri, yo sé que hacer…
- ¡Está loco, suelte la bolsa, señora!
- ¡Cállate!
- No la toque, por favor…
- ¡Sí, tócala, pendejo!
- Señor González, tenemos que manejar eso con cuidado…
- Pobre gallito, estaba bonito…
- Ya mi vida, ya casi termina…
- ¡Aviente la bolsa, señito!
- ¡Sí, aviéntasela a la cara!
- ¡Cállate, pendeja!
- ¡No, aviéntela acá!
- ¡No!, tenemos que realizar un ritual…
- ¿Y esta foto?, ¿de donde la sacó, mi amor?
- Es la que se robó de mi cuaderno, mi vida, no te espantes…
- Que feo…
- Señorita, salga y realizamos el ritual…
- ¡Qué ritual ni que nada!, esto se arregla de una vez por todas…
- No lo toques, mi amor…

Viridiana había agarrado la mano de Guillermo, evitando que tocara el muñeco, el chico comprendió que su esposa estaba aterrada por la posibilidad de que algo de todo ese desmadre fuera real, la tomó por los hombros y la sacó por completo del mausoleo, evitando que pisara la tierra, los huevos o al gallo muerto, las cámaras captaron cuando la chica cayó de rodillas frente a la tumba, Guillermo sacó su encendedor y se inclinó para sostener a Viridiana, entonces dijo:

- Quémalo, mi vida, si tienes miedo, quémalo, y todo se acabará para siempre…
- ¿Seguro?
- Si, si, quémalo, todo lo que le hagas a esa figurita le pasará a tu maridito, pendeja…
- Cállate, estúpida, cállate y no le hables así, que ella es más mujer que tú…
- ¿Qué?
- Mi vida…
- El ritual, señor González, hagamos el ritual…
- ¡No!, ¡dejen de sugestionar a mi esposa!... amor, prende el encendedor y quema el muñeco, no va a pasar nada…
- ¿Y si pasa?
- No pasará nada, amor, ambos lo sabemos...
- Pero…
- Shh, nada, nada, ¿confías en mí, no?

Viridiana clavó la mirada en los ojos de Guillermo, ignorando todo lo demás, la total confianza que vio en su mirada terminó de convencerla y relajarla un poco, miró el encendedor y sin pensar en nada lo hizo funcionar…

Mariana no podía creer lo que veía, había sido demasiado fácil, una risa macabra cruzaba su rostro, deseando que la flama se acercara más y más al muñequito, de pronto, el fuego empezó a envolver la figurilla, y casi instantáneamente, una llamarada salida de quién sabe dónde envolvió a Guillermo, quién empezó a gritar desesperado, arrojó a su esposa y empezó a correr calle abajo, la hechicera, totalmente enloquecida de malsana alegría, corrió detrás de la figura en llamas, rebasó a los empleados del panteón, a Viridiana, que lloraba y gritaba, histérica, al borde de la locura, a los camarógrafos, que estaban pasmados, al reportero y al brujo, que miraban impávidos a Guillermo correr mientras el fuego lo abrasaba, la chica comenzó a gritar:

- ¡Sí!, ¡Sí!, ¡jajajajaja!, ¡Eso era lo que quería!, ¿Quién es el ridículo ahora, eh?, ¿Quién es el patético, Guillermo?, ¡jajajaja! ¡No corras!, ¿Porqué corres?, ¡Ha llegado la hora de tu muerte, estúpido!, ¡jajajaja!, ¡Ven, imbécil, que quiero ver como te quemas vivo!...

Mientras la chica corría detrás del hombre que se quemaba vivo, no se fijó en la piedra con la que Guillermo había tropezado al ir hacia la tumba, debido al impulso que llevaba, y mientras todavía soltaba esas carcajadas demoníacas, Mariana Vidal se fue de frente, viendo las llamas, contra el borde de una tumba, se golpeó la cabeza con gran fuerza, y cayó dentro de la fosa abierta que el reportero y su equipo habían evitado, dentro del agujero, su cabeza, ladeada y descontrolada luego del golpazo contra la tumba, cayó sobre una piedra, y mientras esa satánica sonrisa cruzaba su rostro, Mariana Vidal De la Cadena exhaló su último suspiro en la tierra húmeda del Panteón Civil…

Los camarógrafos estaban aterrados…

El empleado y el administrador no podían creerlo…

El reportero miraba, junto con el brujo, estúpidamente hacia donde la chica había corrido…

Viridiana estaba pasmada, no soltaba el encendedor, y frente a ella, los restos del muñequito se quemaban…

Nadie se atrevía a hablar, el silencio llenaba todo el ambiente, oprimiendo el pecho de los presentes con su peso…

De pronto, Guillermo tomó la mano de su esposa y dijo:

- No mamen, eso estuvo aterrador, ¿no?

Horas después declaraban todos ante el agente Martínez y su compañera, la agente Gutiérrez, después de escuchar los hechos, el agente le dijo al grupo:

- Muy bien, por partes: uno, ya supimos que el chofer tuvo la culpa de su accidente tempranero, señor González; dos, el metrobús que casi lo arrolla tenía fallas de mantenimiento, los responsables ya están consignados, por suerte nadie murió; tres, los sicarios cayeron y dijeron que venían cazando a “La Parquita” desde hace cuatro días, fue casualidad que lo atacaran en el café; cuatro, si había fallas en los tubos del gas del cafecito que explotó, el dueño sabía y se hizo de la vista gorda para poder cobrar el seguro, ya está consignado… y por último, su amiguita la “hechicera” estaba metida a últimas fechas con el ocultismo, y hoy, “casualmente” su cuerpo suda cannabis indica, ¿saben que es eso?
- Marihuana…
- Exactamente, estaba drogada, ustedes, reporteros, me van a prestar el video y luego que lo revisemos, vemos si se los regresamos o no, ¿algo más que declarar?...

Viridiana levantó la mano y dijo:

- Tengo miedo, ¿ya nos podemos ir? Estoy muy impresionada con esto…
- Claro que pueden irse…

La pareja salió abrazada de la oficinita, antes de subir al coche, Viridiana detuvo a Guillermo, quien la vio a los ojos y de súbito le dijo:

- Muchas gracias mi vida, fuiste muy valiente…
- De nada guapo… eso y más haría por ti…
- ¿En serio?
- ¡Claro!, ¿pues que esperabas?...
- Entonces ven, creo que nos ganamos unas vacaciones, mi vida…

Luego de lo cual, se alejaron para siempre de toda esa locura…

La Novia

La chica observa la luna a través de la ventana, es la única iluminación que hay en la pequeña casita, todo el lugar está a oscuras, pero curiosamente ella no siente miedo, las lágrimas que corrieron por sus mejillas momentos antes se han secado, y sólo quedan un par de líneas oscuras como testigos de su melancolía, sobre sus piernas está recostado su novio, el amor de su vida, el único chico que ha sabido tratarla de entre toda la galería de imbéciles con los que ha salido, sus ojos, su sonrisa, sus labios, su nariz, ese hermoso rostro al que tanto ama, la mira con infinita felicidad, ella, sonriendo, observa a su novio iluminado por la luna llena, enternecida, acerca sus labios a los de él y lo besa, y ambos se dan un apasionado y tierno beso…

Meses antes de esto, la feliz pareja tenía problemas que podrían calificarse de insalvables, él había sido todo para ella, pero había (siempre hubo) un problema, no fue el hecho de que ella lo botó por otro en más de una ocasión, tampoco lo fue su vicio de andar persiguiendo experiencias nuevas, a costa de lo que fuera, tampoco lo era el hecho de que después de andar vagando de relación en relación, ahora que la chica sentía que la juventud se le escapaba rápidamente, quisiera regresar con él… o no, la verdadera razón (aunque las otras también pesaban) por la que él ya no quería verla ni tener relación alguna con ella era su maldita adicción a las drogas…

Pero ahora nada de eso importaba, luego de que él la rechazara, gritándole en medio de aquél centro comercial que dejara de acosarlo, que dejara de buscarlo, que lo dejara ser libre y hacer su vida, él había ido hasta la pequeña casita de la chica, y ahí habían podido, por fin, resolver todos sus problemas, ahora, nada se interponía entre ellos y la felicidad eterna…

Él fue paciente, intentó primero que ella reconociera que tenía un problema, y se ganó de esa forma sus primeros cuernos, ella le dijo que la dejara en paz y el chico obedeció, hasta aquella madrugada en que lo despertó una llamada de auxilio, la chica no sabía donde estaba, ni cómo había llegado ahí, ni mucho menos con quién estaba, pero si sabía que estaba aterrada y en medio del peor viaje de toda su vida, cual caballero andante, él fue a rescatarla, logró que la chica aceptara ir a rehabilitación, pero pocos meses después, ella se dio de alta sola, por unos cuantos días, el novio tuvo la vana ilusión (que siempre da el amor) de que ella ya estaba curada…

Ahora, los ojos de ambos no dejaban de mirarse, embebidos de amor, ella empezó a arrullarlo como solía hacerlo cuando dormían juntos, sonreía, y una felicidad inacabable inundaba su corazón, nunca pudo apartar los ojos de ese chico, él era su mundo, y ahora estarían juntos por siempre, la chica le dijo:

- Te amo y siempre te amaré… - y gozó hasta el llanto cuando escuchó la voz de su chico contestar:
- Yo también…

Ambos siguieron mirándose sonreír…

Con la segunda recaída, el chico le lanzó un ultimátum, y se ganó sus segundos y terceros cuernos, ella, convencida de que necesitaba libertad sin límites y que al lado de ese desabrido y aburrido muchacho no la encontraría jamás, optó por abandonarlo de nuevo y lanzarse a la aventura, cinco años pasaron de este modo, ella tropezó de relación en relación, de amante en amante, de droga en droga, de borrachera en borrachera… de vicio en vicio, hasta que una mañana se percató de su situación, la pequeña casita estaba ocupada por gente que ella ni conocía, todos los rincones estaban llenos de mugre y suciedad, la casa en general parecía abandonada y estaba llena de adictos, fue cuando se dio cuenta del horrible estado en que la había sumido su idea de libertad, fue cuando empezó a buscarlo, a pedir su ayuda, a pedirle perdón, a rogarle que le diera otro chance, que la ayudara a rehacer su vida, que no la dejara morir, porque sin ti, querido, voy a morir en menos de lo que te imaginas…

- ¡Deja de estarme fastidiando! ¡Estoy harto de ti, tuviste mil oportunidades y todas las echaste a la basura, estúpida! ¡Deja de acosarme! ¡Déjame hacer mi vida!...
- Pero mi amor, yo no puedo vivir sin ti…
- ¿Que no puedes vivir sin mí? ¿Cuántas veces me dijiste que no me necesitabas?, además, ¿Ya te viste en un espejo? ¿Ya te diste cuenta de la forma en que arruinaste todo lo bello que había en ti? – ella, al borde del llanto, dijo:
- Pe-pero…
- ¡No quiero escucharte decir nada más! ¡Desaparece! ¡Lárgate de mi vida! ¡Ahora soy yo quien quiere ser libre y no volver a verte nunca más! ¿Qué te parece eso?...

Ella sabía, sin embargo, que todo era un error, y quería enmendarlo, de modo que mandó a una de sus amigas a que lo convenciera de visitarla, luego de una semana de estar ahuyentando a sus amigos adictos, y arreglando la casa lo mejor que pudo, esperaba poder convencerlo de darle una última oportunidad…

Cuando el chico llegó hasta la casita donde había dormido tantas veces con ella entre sus brazos, de inmediato notó el abandono y la mugre que lo dominaba todo, se asombró de encontrar objetos que obviamente no pertenecían a la chica, abandonados como si sus dueños hubieran escapado de repente…

La casa estaba iluminada por velas, ella estaba de pie, con los brazos detrás de la espalda, parecía una niña dispuesta a escuchar un regaño de sus padres, él siempre le había dicho que cuando adoptaba esa postura parecía una linda chiquilla traviesa y juguetona, era la misma postura que adoptaba cuando quería pedirle un favor a alguien, o cuando quería que la perdonaran, fue la misma postura que adoptó cuando se conocieron, cuando ella derramó su café por accidente sobre el traje favorito del chico, durante años sintió un intenso cariño al evocar esa imagen, ahora, en medio de la mugre y debido al estado de la chica, la imagen le provocaba ciertas dosis de asco y vergüenza, algo había, sin embargo, en la amplia sonrisa de la chica…

Ahora los dos reposaban, ella seguía arrullándolo, todo estaba bien, ahora todo estaba bien, la chica lo miró a los ojos, habían platicado por horas, las velas se habían extinguido hacía mucho, pero ya todo estaba bien, lo miró a los ojos y dijo:

- Ahora sí podremos estar juntos por siempre…
- Así es mi amor, me di cuenta de lo mucho que me amas, y ahora podremos estar juntos por siempre…

Y una profunda sonrisa, repleta de amor y felicidad, cruzó el rostro de la chica…

Y una profunda sonrisa, repleta de alucinada felicidad, cruzó el rostro de la chica, porque allí, en medio de la sala oscura y tenebrosa, rodeada de velas extinguidas, iluminada horrendamente por las luces de las patrullas, que, alertadas por los gritos, acaban de llegar al lugar, permanece sentada arrullando a su amado, un cuchillo descansa, manchado de sangre fresca y sangre seca, junto a su mano derecha, los policías que empiezan a entrar a la propiedad no pueden creer lo que ven, restos humanos por todas partes, los cuerpos de los “amigos” de la chica, que los asesinó cuando regresó de su último encuentro con su amado, en la cocina, con la cabeza destrozada y metida dentro de la estufa, yace el cuerpo de la amiga que había ido a buscar al chico, la había asesinado antes de que él llegara, estaba tan drogada que jamás se dio cuenta que había vivido rodeada de cadáveres en casa de su amiga durante una semana…

Los policías se acercaron con cautela a la sala, donde la chica, empapada en sangre, seguía sentada arrullando el cuerpo sin vida de quien había sido el más fiel de sus novios, el único hombre que de verdad la quiso, la única persona en este mundo que de verdad se preocupaba por ella, en cuanto él llegó la chica lo había degollado, arrullando su cadáver por horas y horas, ahora la luna iluminaba la aterradora escena, los policías escucharon claramente a la chica, que acabó sus días encerrada en un hospital siquiátrico, mientras observaba arrobada los ojos muertos de su chico y repetía:

- Ya todo está bien… ya todo está bien ahora, amor… Te amo… ahora podremos estar juntos para siempre… juntos para siempre… por siempre…